tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dissabte, 12 d’abril del 2014

No te has ido y ya tengo ganas de verte.

III

Recuerdo que días después llegó mi cumpleaños, un cumpleaños que no se me olvidará en la vida. Llegaba tarde porque mi hermano se había ido antes hacia clase y había tenido que coger el autobús, ya le metería la bronca más tarde. Corrí hacia mi taquilla ya que ahí me había dejado el día anterior el libro de filosofía y lo necesitaba. Al abrir la taquilla vi una bolsa que no recordaba haberla dejado ahí, la cogí después de dejar un momento la maleta en el suelo. Era un regalo, ¿quién lo habría dejado ahí? ¿Denis? Imposible..si nadie se sabía la combinación de mi taquilla como para poder abrirla. Saqué el regalo y empecé a romper el envoltorio. Sonreí de la nada al ver lo que era, no podía creérmelo, ¿Eric había logrado convencer a mi hermano para que me comprase el libro del mundo amarillo? De repente se me había pasado el enfado con mi hermano por haberme dejado tirada. Estaba deseando que llegara el recreo para buscarlo y agradecerlo el regalo. Mi hermano cuando quería era el mejor del mundo, otras veces se esforzaba para que lo odiara.

Fui a clase y me senté en mi mesa de siempre pero no atendí mucho a la clase. Pasó la primera hora y después de ésta otra más. La verdad es que había empezado bien el día y estaba deseando llegar a casa para leerme el libro. Miré el reloj y me fijé que quedaba poco para que sonara el timbre, después dirigí mi mirada hacia la ventana y vi a mi hermano con su grupito de amigos, entre ellos Eric. Desde que me llevó en coche no hemos hablado más, sí que hay que decir que siempre que nos cruzamos por los pasillos me mira o me busca con la mirada pero..yo también lo hago. Es como si necesitáramos buscarnos para estar bien y una vez que nos encontramos es como si sintiéramos que nada puede ir mejor.

Volví a la realidad cuando vi que todo el mundo se levantaba, ni siquiera me había dado cuenta de que había sonado el timbre, me levanté y me dirigí al banco donde siempre iba mi hermano con sus amigos. Al llegar vi como uno de sus amigos le tocó el hombro para que se girase mientras le indicaba que yo estaba llegando. Se levantó y me miró sonriendo, sus amigos se callaron de golpe.

-Si vienes a echarme la bronca por lo de ésta mañana, lo siento- dijo poniendo su mejor cara de cachorrito para que le perdonase. Me acerqué a él y lo abracé bien fuerte, me correspondió el abrazo pero parecía que no entendía a que venía. Me separé de él y le sonreí.

-Gracias por el libro- le dije.

-¿Qué libro?- preguntó sin entender.

-El que me has dejado en la taquilla- le dije frunciendo el ceño.

-Yo no te he dejado nada en la taquilla enana- me miró confundido.

No entendía nada. ¿Si no había sido él, quién había sido? Negué con la cabeza y sin querer se me fue la mirada hacia detrás de mi hermano, vi que estaba Eric y me miró fijamente. Estaba serio pero segundos después empezó a sonreír lentamente y me guiñó un ojo. ¿Cómo? ¿Había sido él? Pero..¿porqué? Tenía que hablar con él, ya vería como lo haría. Vi como se reía ante mi cara de sorpresa e intenté disimular para que mi hermano no me pillara, si se enterase de ello Denis le cortaría la cabeza a Eric en un abrir y cerrar de ojos. Volví a mirar a mi hermano.

-No te preocupes- le dije sonriendo- Debe de haber sido Lucía, ella sabía que quería el libro.

-Vale, pequeña- dijo dándome un toque en la nariz- Luego nos vemos en casa.

-Me encanta tu forma de echarme.

-Y a mi tu forma en la que te vas- sonrío y me dio un beso en la frente.

Me fui riendo, éramos tal para cual, siempre la misma historia. Pero en estos instantes no podía dejar de pensar en si Eric había sido o no quién me había comprado el regalo, tenía que encontrar la forma para que se separase de mi hermano y hablar aunque fuese unos cinco minutos. Tengo que admitir que se me derretía el corazón al pensar que él había comprado eso pensando en mi y en que me haría mucha ilusión.
Hablé con Lucia antes que acabara el recreo para que entretuviese a mi hermano ya que Denis tenía debilidad por ella por mucho que me lo negase, siempre que la veía por los pasillos se la quedaba mirando como si fuese lo mejor que sus ojos habían visto. Sabía que si ella le entretenía, todos los amigos de mi hermano se pirarían para dejarlos solos y ese era el mejor momento para poder hablar con Eric. Era consciente de que tendría que contar muchas cosas a Lucía pero ella era mi mejor amiga y la que mejor me conocía. Le abracé dándole las gracias y se fue a buscar a mi hermano.

No sé cuanto tiempo pasó hasta que empezaron a entrar por la puerta los amigos de mi hermano, pero se me hizo eterno, quizás porque tenía muchas ganas de verle aunque no debería. El último en entrar fue Eric, le miré pero no se daba cuenta de que yo estaba ahí hasta que me acerqué a él. Le sonreí pero él estaba serio, no entendía porqué.

-Como nos vean juntos tu hermano se enterará y seré hombre muerto- me miró, ahora lo entendía todo pero al estar justo delante suya impedí que se fuera.

-Necesito hablar contigo- le miré fijamente- Por favor.

Me miró sin saber qué hacer. Después miró a su alrededor y al ver que había poca gente me cogió de la mano y abrió la puerta del lavabo de los tíos que justo nos quedaba al lado. No me hacía mucha gracia estar ahí porque como me pillaran me echarían la bronca del siglo pero en parte tampoco me importaba si estaba con él aunque fuesen cinco minutos. Me soltó de la mano y le miré fijamente, estaba un poco nervioso.

-Mi hermano no te va a hacer nada- le dije- Soy mayorcita.

-Mayorcita para según que cosas- me dijo sonriendo.

-Eres un idiota- le dije e intenté irme pero se puso justo en la puerta

-Era broma-me dijo serio- De verdad- suspiré.

-¿Has sido tu el del libro?- pregunté nerviosa.

-¿Quién sino?- dijo sonriendo.

-Pero..¿cómo lo has dejado dentro? ¿porqué? Quiero decir..no hacía falta.

-Tantas preguntas a la vez no, pequeña- me sonrió- Me fijé en la combinación uno de los tantos días que he acompañado a tu hermano a decirte algo enfrente de tu taquilla- acercó una de sus manos a mi pelo, no sabía que iba a hacer pero algo dentro de mi se removió al notar como me apartaba un mechón de pelo- Y no hay un porqué, simplemente quería comprártelo.

-Pero no puedo aceptarlo- susurré- Después te lo devuelvo.

-Si hubiese sido de tu hermano si lo habrías aceptado pero si viene de mi no, ¿no?- preguntó frunciendo el ceño.

-No es eso- le miré- Pero no tendrías que haberlo hecho.

-Pero lo he hecho porque me apetecía- suspiré- Eh- me dijo- ¿Te ha gustado?- asentí- Pues eso es lo que cuenta- sonrío.

Me acerqué a él y lo abracé, no se lo esperaba pero al final acabó rodeando mi cintura. Me vino el olor a su colonia, aquella que se había quedado en mi cuerpo cuando me quité su sudadera. El momento se rompió cuando alguien picó a la puerta y me separé de él al oír la voz de mi hermano. Eric me miró nervioso, no podía ser. Volvió a cogerme de la mano y nos escondimos, ambos, dentro de uno de los lavabos. El corazón me iba a mil y no sabía si era por tener a Eric cerca o por saber que mi hermano estaba al otro lado de la puerta.

-¿Hay alguien?- escuchamos como decía Denis.

-Soy yo- dijo Eric y lo miré sin entender que hacía.

-Ah, Eric- río mi hermano- Te estaba buscando.

-Pues aquí me tienes pero tardaré en salir.

-No importa- respondió- Te esperaré en clase que sino llego tarde otra vez- le escuchamos decir- Ah y recuerda que luego te cuente lo que ha pasado con Lucia.

-Yo te lo recuerdo- respondió Eric- Nos vemos ahora.

Segundos después escuchamos como se cerró la puerta. Dejé ir todo el aire que había aguantado, nunca me había sentido tan aliviada.

-No estamos haciendo nada malo, ¿no?- me preguntó Eric mirándome. Yo estaba apoyada en una de las paredes de los lavabos y él estaba justo delante. Le miré y negué con la cabeza- ¿Y entonces porqué siento que sí?

-No lo sientas- le sonreí. Vi como su mirada se dirigía a una de mis manos y segundos después noté como una de sus manos acariciaba levemente la mía hasta que acabaron entrelazadas, en ese momento le miré y vi como se mordía el labio nervioso. Estiro el agarre de nuestras manos hasta que quedé más cerca de él.

-Tu hermano me ha invitado a la fiesta que haces ésta noche por tu cumpleaños- sonreí nerviosa al tenerlo tan cerca.

-Lo sé- susurré- Te veré allí- se acercó a mi y me besó despacio mi mejilla, se quedó en ella más tiempo del necesario y sonreí como una tonta. Al separarse me sonrío y me miró fijamente a los ojos- Felicidades pequeña- notaba como mis mejillas tomaban color y odiaba que él tuviese ese efecto en mi.

Sonó el timbre que indicaba que era hora de volver a clase o mejor dicho, volver a la realidad. Seguíamos cogidos de la mano pero muy a mi pesar tuve que soltarle, se le borró la sonrisa al notar que habíamos perdido el contacto.

-Será mejor que me vaya.

-¿Sabes qué?- le miré antes de salir por la puerta del baño.

-¿Qué?- sonreí al verlo nervioso.

-Aun estás aquí y ya tengo ganas de verte.

Y ese día no fue especial solo por eso, solo acababa de empezar..aún me queda mucho por contar pero también debo deciros que ahí empecé a tener miedo; miedo a no saber que era eso lo que sentía, miedo a seguir poniéndome nerviosa con él delante, miedo a que mi cuerpo siguiera reaccionando como lo hacía, miedo a que él quisiese algo que yo no podía darle, miedo a no ser suficiente.


Era ese tipo de miedo que, a veces, te impide vivir.'


2 comentaris:

  1. Dios mío que increíble, ya quiero leer el siguiente asklfdsg. Por cierto, soy @__pensand0te.

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    1. ay lskdfjhjd ya sé quien eres, pronto lo tendréis, lo escribiré ahora o mañana.

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