III
Recuerdo
que días después llegó mi cumpleaños, un cumpleaños que no se me
olvidará en la vida. Llegaba tarde porque mi hermano se había ido
antes hacia clase y había tenido que coger el autobús, ya le
metería la bronca más tarde. Corrí hacia mi taquilla ya que ahí
me había dejado el día anterior el libro de filosofía y lo
necesitaba. Al abrir la taquilla vi una bolsa que no recordaba
haberla dejado ahí, la cogí después de dejar un momento la maleta
en el suelo. Era un regalo, ¿quién lo habría dejado ahí? ¿Denis?
Imposible..si nadie se sabía la combinación de mi taquilla como
para poder abrirla. Saqué el regalo y empecé a romper el
envoltorio. Sonreí de la nada al ver lo que era, no podía
creérmelo, ¿Eric había logrado convencer a mi hermano para que me
comprase el libro del mundo amarillo? De repente se me había pasado
el enfado con mi hermano por haberme dejado tirada. Estaba deseando
que llegara el recreo para buscarlo y agradecerlo el regalo. Mi
hermano cuando quería era el mejor del mundo, otras veces se
esforzaba para que lo odiara.
Fui a
clase y me senté en mi mesa de siempre pero no atendí mucho a la
clase. Pasó la primera hora y después de ésta otra más. La verdad
es que había empezado bien el día y estaba deseando llegar a casa
para leerme el libro. Miré el reloj y me fijé que quedaba poco para
que sonara el timbre, después dirigí mi mirada hacia la ventana y
vi a mi hermano con su grupito de amigos, entre ellos Eric. Desde que
me llevó en coche no hemos hablado más, sí que hay que decir que
siempre que nos cruzamos por los pasillos me mira o me busca con la
mirada pero..yo también lo hago. Es como si necesitáramos buscarnos
para estar bien y una vez que nos encontramos es como si sintiéramos
que nada puede ir mejor.
Volví
a la realidad cuando vi que todo el mundo se levantaba, ni siquiera
me había dado cuenta de que había sonado el timbre, me levanté y
me dirigí al banco donde siempre iba mi hermano con sus amigos. Al
llegar vi como uno de sus amigos le tocó el hombro para que se
girase mientras le indicaba que yo estaba llegando. Se levantó y me
miró sonriendo, sus amigos se callaron de golpe.
-Si
vienes a echarme la bronca por lo de ésta mañana, lo siento- dijo
poniendo su mejor cara de cachorrito para que le perdonase. Me
acerqué a él y lo abracé bien fuerte, me correspondió el abrazo
pero parecía que no entendía a que venía. Me separé de él y le
sonreí.
-Gracias
por el libro- le dije.
-¿Qué
libro?- preguntó sin entender.
-El
que me has dejado en la taquilla- le dije frunciendo el ceño.
-Yo no
te he dejado nada en la taquilla enana- me miró confundido.
No
entendía nada. ¿Si no había sido él, quién había sido? Negué
con la cabeza y sin querer se me fue la mirada hacia detrás de mi
hermano, vi que estaba Eric y me miró fijamente. Estaba serio pero
segundos después empezó a sonreír lentamente y me guiñó un ojo.
¿Cómo? ¿Había sido él? Pero..¿porqué? Tenía que hablar con
él, ya vería como lo haría. Vi como se reía ante mi cara de
sorpresa e intenté disimular para que mi hermano no me pillara, si
se enterase de ello Denis le cortaría la cabeza a Eric en un abrir y
cerrar de ojos. Volví a mirar a mi hermano.
-No te
preocupes- le dije sonriendo- Debe de haber sido Lucía, ella sabía
que quería el libro.
-Vale,
pequeña- dijo dándome un toque en la nariz- Luego nos vemos en
casa.
-Me
encanta tu forma de echarme.
-Y a
mi tu forma en la que te vas- sonrío y me dio un beso en la frente.
Me fui
riendo, éramos tal para cual, siempre la misma historia. Pero en
estos instantes no podía dejar de pensar en si Eric había sido o no
quién me había comprado el regalo, tenía que encontrar la forma
para que se separase de mi hermano y hablar aunque fuese unos cinco
minutos. Tengo que admitir que se me derretía el corazón al pensar
que él había comprado eso pensando en mi y en que me haría mucha
ilusión.
Hablé
con Lucia antes que acabara el recreo para que entretuviese a mi
hermano ya que Denis tenía debilidad por ella por mucho que me lo
negase, siempre que la veía por los pasillos se la quedaba mirando
como si fuese lo mejor que sus ojos habían visto. Sabía que si ella
le entretenía, todos los amigos de mi hermano se pirarían para
dejarlos solos y ese era el mejor momento para poder hablar con Eric.
Era consciente de que tendría que contar muchas cosas a Lucía pero ella
era mi mejor amiga y la que mejor me conocía. Le abracé dándole
las gracias y se fue a buscar a mi hermano.
No sé
cuanto tiempo pasó hasta que empezaron a entrar por la puerta los
amigos de mi hermano, pero se me hizo eterno, quizás porque tenía
muchas ganas de verle aunque no debería. El último en entrar fue
Eric, le miré pero no se daba cuenta de que yo estaba ahí hasta que
me acerqué a él. Le sonreí pero él estaba serio, no entendía
porqué.
-Como
nos vean juntos tu hermano se enterará y seré hombre muerto- me
miró, ahora lo entendía todo pero al estar justo delante suya
impedí que se fuera.
-Necesito
hablar contigo- le miré fijamente- Por favor.
Me
miró sin saber qué hacer. Después miró a su alrededor y al ver
que había poca gente me cogió de la mano y abrió la puerta del
lavabo de los tíos que justo nos quedaba al lado. No me hacía mucha
gracia estar ahí porque como me pillaran me echarían la bronca del
siglo pero en parte tampoco me importaba si estaba con él aunque
fuesen cinco minutos. Me soltó de la mano y le miré fijamente,
estaba un poco nervioso.
-Mi
hermano no te va a hacer nada- le dije- Soy mayorcita.
-Mayorcita
para según que cosas- me dijo sonriendo.
-Eres
un idiota- le dije e intenté irme pero se puso justo en la puerta
-Era
broma-me dijo serio- De verdad- suspiré.
-¿Has
sido tu el del libro?- pregunté nerviosa.
-¿Quién
sino?- dijo sonriendo.
-Pero..¿cómo
lo has dejado dentro? ¿porqué? Quiero decir..no hacía falta.
-Tantas
preguntas a la vez no, pequeña- me sonrió- Me fijé en la
combinación uno de los tantos días que he acompañado a tu hermano
a decirte algo enfrente de tu taquilla- acercó una de sus manos a mi
pelo, no sabía que iba a hacer pero algo dentro de mi se removió al
notar como me apartaba un mechón de pelo- Y no hay un porqué,
simplemente quería comprártelo.
-Pero
no puedo aceptarlo- susurré- Después te lo devuelvo.
-Si
hubiese sido de tu hermano si lo habrías aceptado pero si viene de
mi no, ¿no?- preguntó frunciendo el ceño.
-No es
eso- le miré- Pero no tendrías que haberlo hecho.
-Pero
lo he hecho porque me apetecía- suspiré- Eh- me dijo- ¿Te ha
gustado?- asentí- Pues eso es lo que cuenta- sonrío.
Me
acerqué a él y lo abracé, no se lo esperaba pero al final acabó
rodeando mi cintura. Me vino el olor a su colonia, aquella que se
había quedado en mi cuerpo cuando me quité su sudadera. El momento
se rompió cuando alguien picó a la puerta y me separé de él al
oír la voz de mi hermano. Eric me miró nervioso, no podía ser.
Volvió a cogerme de la mano y nos escondimos, ambos, dentro de uno
de los lavabos. El corazón me iba a mil y no sabía si era por tener
a Eric cerca o por saber que mi hermano estaba al otro lado de la
puerta.
-¿Hay
alguien?- escuchamos como decía Denis.
-Soy
yo- dijo Eric y lo miré sin entender que hacía.
-Ah,
Eric- río mi hermano- Te estaba buscando.
-Pues
aquí me tienes pero tardaré en salir.
-No
importa- respondió- Te esperaré en clase que sino llego tarde otra
vez- le escuchamos decir- Ah y recuerda que luego te cuente lo que ha
pasado con Lucia.
-Yo te
lo recuerdo- respondió Eric- Nos vemos ahora.
Segundos
después escuchamos como se cerró la puerta. Dejé ir todo el aire
que había aguantado, nunca me había sentido tan aliviada.
-No
estamos haciendo nada malo, ¿no?- me preguntó Eric mirándome. Yo
estaba apoyada en una de las paredes de los lavabos y él estaba
justo delante. Le miré y negué con la cabeza- ¿Y entonces porqué
siento que sí?
-No lo
sientas- le sonreí. Vi como su mirada se dirigía a una de mis manos
y segundos después noté como una de sus manos acariciaba levemente
la mía hasta que acabaron entrelazadas, en ese momento le miré y vi
como se mordía el labio nervioso. Estiro el agarre de nuestras manos
hasta que quedé más cerca de él.
-Tu
hermano me ha invitado a la fiesta que haces ésta noche por tu
cumpleaños- sonreí nerviosa al tenerlo tan cerca.
-Lo
sé- susurré- Te veré allí- se acercó a mi y me besó despacio mi
mejilla, se quedó en ella más tiempo del necesario y sonreí como
una tonta. Al separarse me sonrío y me miró fijamente a los ojos-
Felicidades pequeña- notaba como mis mejillas tomaban color y odiaba
que él tuviese ese efecto en mi.
Sonó
el timbre que indicaba que era hora de volver a clase o mejor dicho,
volver a la realidad. Seguíamos cogidos de la mano pero muy a mi
pesar tuve que soltarle, se le borró la sonrisa al notar que
habíamos perdido el contacto.
-Será
mejor que me vaya.
-¿Sabes
qué?- le miré antes de salir por la puerta del baño.
-¿Qué?-
sonreí al verlo nervioso.
-Aun
estás aquí y ya tengo ganas de verte.
Y ese
día no fue especial solo por eso, solo acababa de empezar..aún me
queda mucho por contar pero también debo deciros que ahí empecé a
tener miedo; miedo a no saber que era eso lo que sentía, miedo a
seguir poniéndome nerviosa con él delante, miedo a que mi cuerpo
siguiera reaccionando como lo hacía, miedo a que él quisiese algo
que yo no podía darle, miedo a no ser suficiente.
Era
ese tipo de miedo que, a veces, te impide vivir.'
Dios mío que increíble, ya quiero leer el siguiente asklfdsg. Por cierto, soy @__pensand0te.
ResponEliminaay lskdfjhjd ya sé quien eres, pronto lo tendréis, lo escribiré ahora o mañana.
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