tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dissabte, 12 d’abril del 2014

Aquí llueve, fuera no lo sé.


II

'Todo empezó hará unos meses atrás, recién acabábamos de empezar las clases, quizás llevábamos un par de semanas y todo era nuevo para mi. Acababa de empezar bachiller y ya quería dejarlo. Mi hermano- Denis- también estaba aquí estudiando, había repetido el segundo año y si yo seguía sus pasos iría por el mismo camino.
Estábamos a miércoles y me dirigía hacia mi taquilla a dejar las cosas para así poder ir al recreo. Al girar la esquina encontré a tres chicos hablando delante de ella, me acerqué y tosí para que se diesen cuenta de que molestaban. Se giraron y uno de ellos era mi hermano, el otro chico era uno de sus mejores amigos- Sergio- y el otro moreno no lo conocía.

-Hasta que al fin llegas-dijo mi hermano.

-No soy como tú que me salto las clases y salgo antes- le sonreí.

-Lo que tu digas hermanita- dijo- Solo quería decirte una cosa.

-¿Qué?- le dije haciendo una señal para que se apartara y me dejara guardar las cosas.

-Después de clase no iré a casa así que te llevará Eric que va hacia el campo de fútbol y le pilla de paso.

-¿Quién coño es ese?- pregunté con el ceño fruncido. El chico moreno levantó la mano mientras sonreía- Bueno..no hace falta, puedo volver sola.

-No voy a dejar que vuelvas sola- dijo Denis.

-Soy bastante mayorcita, ¿no crees?

-Vas a ir con él porque como mamá se entere de que vuelves sola y andando me echará la bronca- se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla- ¿Que te has hecho en el pelo?- preguntó al separarse.

-Oh- le miré cabreada- Nada, un inútil que ha entrado en mi habitación y me ha robado el paraguas obligándome a mojarme por el camino.

-Pero si tú nunca lo usas.

-¿Y?- le dije- Es cuestión de llevarte la contraria.

-Yo también te quiero- dijo sonriendo- Ya sabes lo que te he dicho- me señaló- Él te esperará fuera y más te vale que me hagas caso.- le hice una señal con la mano para que se callara y me fui cerrando de un portazo la taquilla. ¿Porqué seguía tratándome como si fuese una niña de dos años? Siempre igual, él creía que le necesitaba para todo. Desde la muerte de mi padre él se había hecho cargo de todo, de mamá, de mi, de que no nos faltase de nada y aunque lo quería a rabiar, a veces me entraban ganas de estrangularlo pero..era mi hermano. Supongo que él tenía miedo de que yo creciera y dejase de buscarlo cada vez que lo necesitase. Pero él sabía que lo seguiría buscando cuando me entrase el miedo, que seguiría acudiendo a él a la mínima. Estábamos muy unidos a pesar de que la gente siempre cree que nos llevamos a matar, solo que nos gusta buscarnos las cosquillas pero uno sin el otro no somos nada. En ocasiones, yo también tenía miedo de perderlo como perdí a mi padre, tenía miedo de que se cansara de todo y tirase la toalla. Para su corta edad era muy maduro y estaba segura que la chica que estuviese con Denis sería muy afortunada. Igual de afortunada que yo al tenerlo de hermano.

__

-Cuando mi hermana salga la llevas a mi casa y te piras- le dije.

-Denis en ocasiones eres bastante paranoico, ¿qué quieres que haga sino?- dijo Eric con una sonrisa traviesa.

-Te conozco, sé lo que me digo.

-Vaya- se hizo el ofendido- Tener amigos para esto- le dí un golpe en el hombro.

-Sabes a lo que me refiero- le miré- No es la primera vez que la miras con ganas de comértela.

-Es que está buena- admitió. Le señalé y le miré cabreado.

-Como me entere de que le pones una mano encima el que te pondrá la mano encima a ti seré yo.

-Eres demasiado protector, ¿no crees que alguna vez vas a tener que dejarla volar del nido?

-Por encima de mi- respondí.

-Lo que tú digas- me miró- Si quieres dejo que se vaya andando.

-Te las verás conmigo como lo permitas.

-Que es broma, gilipollas- se rió- ¿Y donde se supone que vas para no poder llevarla tu?

-De aquí poco es su cumpleaños- dije- Voy a comprarle el regalo.

-Que bonito- se burló.

-A veces me entran ganas de partirte la cara- dije.

-Ya, pero aun así me aprecias.

-No lo dudes, no dejo a mi hermana en manos de cualquiera.

__

Salí por la puerta del instituto y estaba lloviendo a mares. Quizás mi plan de irme andando no iba a salir del todo bien. Miré a cada lado buscando a Eric, iba a decirle que no hacía falta que me llevase y que por favor no se lo dijera a mi hermano, éste me mataría. La gente se acumulaba en la entrada del instituto esperando a que les vinieran a buscar, yo mientras disfrutaba de la lluvia, me encantaba ver como caía cada gota, me encantaba el sonido de la gente pisando los charcos, me encantaba cerrar los ojos y notar como gota a gota iba cayendo en mi rostro.

-Eh- me giré- No te encontraba- sonrío.

-Eric- dije- No hace falta que me lleves- sonreí-Puedo ir andando.

-¿Y que tu hermano me mate?- negó con la cabeza- Paso.

-No tiene porqué enterarse- le miré.

-Siempre se entera- me señalo con el pulgar hacía detrás- Va.

-Eric, que no.- le dije y me cogió de la mano.

-No dejes de correr- me dijo y estiro de nuestro agarre mientras le seguía, el coche estaba en el aparcamiento del instituto y al llegar tuvo que soltarme la mano para así poder subir al coche. Yo me quedé al lado del copiloto quieta, observando a mi alrededor y Eric al darse cuenta de ello salió un poco del coche y me llamó.

-Luna- le miré- Sube, ¿a qué esperas?

Pero es que yo estaba demasiado concentrada en descubrir que era lo que había sentido al notar como sus dedos entrelazaban con los míos, era una sensación de paz, como si alguien me hubiese dicho que todo iba a ir bien, me sentía pequeña y asustada ante algo que nunca había sentido.

Le miré y finalmente subí al coche.

-¿A qué estabas esperando?- sonrió-¿A coger el resfriado del siglo o qué?

-No sé- me giré a mirarlo.

-¿Estás bien?- preguntó y temblé del frío. Cogió mi mentón con una de sus manos para que así le mirase- Estás helada- dejó de tener contacto con mi barbilla y se quitó su sudadera- Quítate esa chaqueta y ponte ésta- me la pasó y le miré seria- Va, Luna.

Le hice caso y me quité la mía. Al ponerme la suya el olor de su colonia entró en mis fosas nasales e ignoré ese tonto mareo. Olía demasiado bien. Quizás era yo o mi imaginación pero el ambiente en el coche estaba demasiado cargado, a veces le pillaba mirándome de reojo o él me pillaba a mi y ambos agachábamos la cabeza unos segundos. Quise ignorar eso que había sentido cuando me había tocado de la misma forma que quería que el rojo de mis mejillas desapareciera.

Abrí la maleta para guardar mi chaqueta y saqué un libro para ver si la lluvia lo había destrozado. Me miró.

-¿Qué lees?- me preguntó.

-A mi escritor favorito- le sonreí- Albert Espinosa.

-Me suena- dijo.

-Es normal que te suene- respondí- Solo me falta uno de sus libros y mi hermano no quiere comprármelo.

-¿Cuál?- preguntó con interés. Le miré pero apartó la mirada como si no fuese capaz de aguantar mirándome- Lo digo por si puedo intentar convencerle.

-El mundo amarillo- le sonreí- Así se llama.

-Se lo diré- me guiñó el ojo y me giré para mirar por la ventana para que no se diera cuenta que el color de mis mejillas aumentaba. ¿Porqué coño me afectaba tanto cada gesto que hacía? ¿porqué? Quería saberlo.

Me aparté el pelo de la cara ya que al estar mojado me molestaba, el frío ya se me había pasado gracias a su sudadera, me fijé en el camino y calculé que como mucho solo quedaban unos cinco minutos para llegar a casa. Le miré de nuevo al notar que mis mejillas ya habían adoptado un color normal.

-Siento que mi hermano te haya obligado a que me lleves a casa.

-No me ha obligado- me dijo- Yo me ofrecí.

-Ah- no sabía qué decir.

-A él no le gustaba mucho la idea, ya sabes como es.

-Es peor que un grano en el culo, hablando mal- dije y se río a carcajadas.

-En eso te doy toda la razón pero no se lo digas que me mata- ésta vez me reí yo- Será nuestro pequeño secreto.

-¿Que no le diga qué?- le miré fingiendo que no sabía de lo que estábamos hablando y se rió. Aparté la mirada y me fijé que ya habíamos llegado. Se me escapó un suspiro y extrañamente no quería bajarme del coche, no sabía porqué. Le miré de nuevo y hice el intento de quitarme su sudadera pero me tocó una mano para impedírmelo.

-No hace falta- me sonrió- Ya me la darás cuando venga algún día a tu casa.

-¿Y si no vienes?- le pregunté.

-Vendré, tengo que asegurarme que el secreto sigue siendo eso, un secreto.

-Que poca confianza tienes en mi- le dije- Ahora por chulito me la quedo- dije señalando la sudadera y se rió.

-Te queda mejor que a mi- sonrió- Así que no me importa- le miré y inconscientemente me mordí el labio.

-Será mejor que vaya entrando- señalé hacia fuera.

-Sí- me miró y antes de que pudiera decir nada salió del coche aun estando lloviendo y me abrió la puerta del copiloto.

-No tenías porqué salir- le sonreí mientras notaba como me seguía mojando por la lluvia, no me importaba en esos momentos.

-No importa- me dijo.

-Gracias por traerme- le dije mientras me colgaba la maleta en la espalda y me dirigía hacia casa.

No sé porqué tenía la tonta necesidad de girarme hacia él para verle una última vez aun sabiendo que mañana lo volvería a ver. Escuché que me llamaba y me giré intentando no sonreír.

-Luna- gritó y le miré- Ha sido un placer conocerte- sonrío.

-Lo mismo te digo- volvió a guiñarme el ojo y se subió corriendo al coche, se esperó a que entrara para arrancar el coche e irse.

Y ahí empezó todo, las primeras palabras, las primeras miradas, esas sonrisas tontas que nos salían sin saber porqué. Lo más jodido es que aun guardo esa sudadera como si fuese el tesoro más preciado que tengo. Pero ya no tiene su olor, se ha ido de la misma forma que él ya no está.
A veces desearía volver atrás y volver a ese maldito coche donde las cosas parecían fáciles. Siempre había amado la lluvia pero la empecé a amar más cuando le conocí porque cada vez que llovía me acordaba de él.

Y hoy, después de tantos meses parece que aquí llueve, fuera no lo sé.'

4 comentaris:

  1. Mi capítulo favorito sin dudas.
    'No sé porqué tenía la tonta necesidad de girarme hacia él para verle una última vez aun sabiendo que mañana lo volvería a ver. Escuché que me llamaba y me giré intentando no sonreír.

    -Luna- gritó y le miré- Ha sido un placer conocerte- sonrío.' Ese momento me recordó a una canción de Taylor, se llama Enchanted, deberías escucharla<3.

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  2. me suena la canción, la escucharé cielo.
    Muchas gracias por leerlo<3

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  3. He llegado hasta aquí, y ya es mi capítulo favorito. Esto se pone interesante. Un besooo!!!:)

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  4. L'autor ha eliminat aquest comentari.

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