V
'Al
principio no entendía porqué lloraba, supongo que estaba hecha un
lío, se me pasaba por la mente un constante 'no sé qué hacer'.
Tenía miedo; ¿cómo podía tener tanta necesidad de alguien que
hasta hace dos días no estaba en mi vida? No podía dejarme de
preguntar eso. Al final llegué a la conclusión de que dentro de mi
miserable vida, él le daba color. Y lloraba porque me dolía o, no
sé si era dolor o decepción pero me había molestado que él no me
besara y más cuando yo tenía muchas ganas de besarle.
Esa no
fue la única noche que lloré, se podría decir sin ninguna duda que
él había sido el chico por el que más había llorado, y mira que
me repetí veces que no debería de hacerlo pero ya sabéis como son
estas cosas; prometes no llorar por alguien que ha sido importante
para ti y..¿como coño vas a cumplir esa promesa? Decidme cuantos de
vosotros en estos momentos podríais cumplirla. Seguro que pocos.
Recuerdo
que cuando decidimos arriesgarnos la gente no entendía como en tan
poco tiempo nos queríamos y a decir verdad nosotros tampoco lo
entendíamos pero eso ya os lo contaré más tarde, ya nos quedará
tiempo.
¿Por
donde íbamos? Ah sí, esa noche. No quiero recordarla más pero a
partir de ahí pasaron muchas cosas. Recuerdo que al día siguiente
al volver a clase quiso intentar hablar conmigo pero o era yo la que
se buscaba una excusa o venía alguien que interrumpía el intento de
hablar y lo agradecí. No tenía ganas de hablar con él aunque mi
corazón se moría de ganas. Hay veces que tienes que pasar de él y
tener dos dedos de frente antes de que sea demasiado tarde. Pero ya
era tarde. Mentiría si dijese que para ese entonces no me gustaba.
¿Enamorada? No, claro que no. Pero desde hacía unos días tenía la
tonta necesidad de necesitarle.
Al
salir de clase me sentí aliviada de haberlo esquivado con éxito
pero se me pasó el alivio al llegar a casa y encontrarlo con mi
hermano. Mamá siempre permitía que Denis trajese a sus amigos día
sí y día también pero hubiese agradecido que hoy se lo prohibiese.
Pero las cosas no eran tan fáciles. Cerré la puerta de casa y
estaban en el comedor, saludé diciendo 'hola' y subí a mi
habitación a fingir que hacía deberes. Saqué los libros una vez
que llegué arriba por si alguien decidía entrar en mi habitación y
me puse los auriculares con música mientras escribía en una de mis
libretas. Las tenía escondidas en la habitación; solo Lucía sabía
de su existencia ya que lo que había escrito en ellas era gran parte
de mi.
No sé
cuanto tiempo pasó pero creí que era el tiempo suficiente como para
que Eric se hubiese ido a su casa así que mi quité los cascos y me
dí cuenta de que mi hermano tenía la música a todo volumen, salí
de mi habitación para echarle la bronca pero me encontré al dueño
de mis pesadillas en el pasillo. Le miré y me sonrió. No quería
que me sonriese porque sino estaba perdida, si lo hacía todo lo que
tenía pensado decirle se me podría olvidar. Pasé por su lado pero
quería pasar de largo. Me lo impidió y al notar una de sus manos en
mi cintura cerré los ojos automáticamente.
-Luna-
susurró.
-No-
me tiré hacia detrás y le miré- Déjame.
-Por
favor- no me soltaba, era como si necesitase de mi contacto para
sentirse bien.
-¿Puedes
hacer el favor de decirle a mi hermano que baje un poco la música?-
coloqué mis manos encima de las suyas y las aparté de mi cuerpo
para así poder irme- Gracias.
-Se
está duchando- me dijo y me giré.
-Pues
bájala tú- dije y volví a mi habitación. Cerré de un portazo y
al sentarme de nuevo en la silla escuché como el volumen de la
música había bajado. Me puse de nuevo los auriculares y seguí
escribiendo. No sé porqué en un segundo tuve la sensación de que
la puerta de mi habitación se había abierto pero seguro que serían
imaginaciones mías. Al menos eso pensé hasta que noté una
respiración detrás. Me giré y le di un golpe en el hombro mientras
que la otra mano la tenía encima del corazón del susto. Eric
dirigió la mirada a la libreta que estaba usando y antes de poder
darle la vuelta la cogió. Me levanté alarmada.
-Dámela-
dije y se la escondió detrás de la espalda.
-No-
se rió.
-Eric-
le miré enfadada- Primero entras en mi habitación sin mi permiso y
ahora coges mis cosas sin pedírmelas, te juro que como no me la
des..-me interrumpió.
-¿Qué?-
sonrió.
-Llamaré
a mi hermano y le diré que te estás sobrepasando conmigo.
-No te
atreverías- me retó.
-¿No?-
ésta vez sonreí yo- Den..-empecé a chillar pero me tapó la boca
rápidamente.
-¿Estás
loca o qué?- no quería que estuviese tan cerca como lo estaba,
aparté mi mirada de la suya y le cogí su mano para apartarla- Toma-
me dio la libreta- Sabes que siempre bromeo.
-No me
gusta que se bromee con mis cosas.
-¿Tienes
algo que esconder?- se rió.
-Muchas
cosas- le miré-¿Acaso te interesan o qué?
Volvió
a acercarse a mi y me apartó el pelo de la cara. Intenté evitar su
mirada pero me cogió por la barbilla con su mano derecha para fijar
mi mirada con la suya. Él sabía que era incapaz de mirarle durante
mucho tiempo porque podía perderme en el color marrón de sus ojos,
un marrón como el café, te quitaban hasta el sueño.
-Me
interesa todo de ti- me acarició la mejilla- Luna.
-No-
intenté apartarme de él pero me lo impidió.
-¿Por qué
me sigues evitando?
-Porque
sí- le dije.
-Ese
motivo no me sirve.
-Porque..-me
rendí y dejé que me rodeara con sus brazos- Es mejor que acabemos
con esto ahora.
-¿Acabar
con qué?
-Eres
idiota- susurré y me reí.
-Ya,
eso forma parte de mis encantos- me respondió.
-Tú
no tienes de eso.
-Lo
que tu digas- dijo acariciando una de mis mejillas. Se puso serio y
me miró- Va, dime, ¿que te pasa?
-Nada.
-Sabes
que no te creo- se acercó a besar mi mejilla, una vez que lo hizo
empezó a rozar su nariz por mi cuello para después besar ese mismo
rastro.
-Eric-
susurré- Para- se apartó un poco y me dio un beso en la punta de la
nariz.
-¿Estás
molesta por lo de ayer?- me preguntó y evité su mirada unos
segundos- ¿Querías que te besara?
-Sí-
susurré.
-Yo
también- respondió- Pero no era el lugar para hacerlo.
-¿Por qué?-
pregunté.
-Podía
vernos tu hermano.
-Ahora
también podría vernos y no parece molestarte que yo esté cerca.
-No me
molesta- apartó sus manos de mi cintura para coger mi cara entre sus
manos-¿Sigues queriendo que te bese?- preguntó.
-¿Y
tú?- le reté y sonrió.
Acarició
unos segundos su nariz con la mía para después acercarse a mis
labios. Solo los rozó levemente para luego detenerse y mirarme, le
sonreí para darle permiso a que me besara y no lo dudó. Sus labios
buscaron los míos y encajaban como dos piezas de puzzle que habían
estado separadas durante mucho tiempo y ya había llegado la hora de
encontrarse. Mi lengua buscó la suya y bailaron un baile nunca
visto. Puse mis manos encima de las suyas que acariciaban mis
mejillas y las dirigí a mi cintura para luego rodearle con mis
brazos su cuello. Le acaricié el pelo y notaba como si estuviese en
el mismísimo cielo y para ese entonces no me importaba quedarme ahí
si estaba él.
Pero a
la larga nadie sabe si ese puzzle seguirá unido o quizás el dueño
lo desmonte y lo guarde en su caja, quien sabe si esas piezas
quedarán unidas para toda la eternidad y en mi caso podríamos decir
que la pieza que él era, se perdió. Y a día de hoy todavía la
busco como si pudiese encontrarla en alguna parte del mundo.'
Mi favorito hasta ahora sin duda, tengo una pregunta ¿esto está basado en algo que te ha pasado en serio o solo lo sacas de tu imaginación?
ResponEliminaa medias, está basado en algo pero también tiene una parte inventada.
EliminaGracias por leerlo cielo.