I
Hará
cuestión de un par de semanas que no estoy del todo bien, no porque
esté de moda sino porque últimamente las cosas en mi vida no van
muy bien. A veces pienso 'va Luna, no es para tanto, ¿no crees?'
pero otras estoy tan hundida que solo se me pasa una cosa por la
cabeza, un '¿porqué sigues luchando?' constante que no se me quita
de la mente, aunque quiera. Y hoy es uno de esos días en los que
pienso en que no vale una mierda seguir, ¿para qué? ¿para acabar
peor de lo que ya estaba? Paso.
Hoy no
he ido a clase, le he dicho a mi madre que me encuentro mal, ella
siempre se lo cree -ilusa- simplemente no he ido porque estoy
cansada, un tipo de cansancio que no se me pasa durmiendo una semana
entera sino que, no sé, ¿nunca habéis estado cansados
emocionalmente? ¿nunca habéis necesitado un tiempo para vosotros?
¿nunca habéis pensado 'oye, ya es hora de que te relajes'?
Últimamente mis días se basan en eso. Pienso tantas cosas que a
veces le doy la razón a mi madre cuando dice 'Luna, pensar es malo',
tiene razón.
Bueno,
como os estaba contando, me he quedado en casa- en la cama- y he
estado pensando en muchas cosas; la primera que no entiendo como a
veces para la corta edad que llegamos a tener, nos comemos la cabeza
más que cualquier otra persona. Siempre pensamos que nuestros
problemas son los peores del mundo y que no tienen solución, nos
ponemos en lo peor porque parece que nos gusta lo complicado. O
quizás soy yo que soy demasiado complicada pero no sé. Esa es mi
respuesta de estos últimos días, un constante 'no sé'. Si me
preguntarais como estoy os respondería eso; 'no lo sé, cuando lo
sepa te llamo'. Siempre he sido una persona que no tiene pelos en la
lengua y que si tiene que decir ciertas cosas, las digo. Siempre he
sido la típica chica fuerte y que no le teme a nada. O al menos no
le temía a nada antes de conocerle a él. Después de que apareciese
empecé a ser la persona más insegura del mundo, ¿y qué pasa si
esa persona a la que tanto quieres te deja? Pensaba siempre y mira tu
por donde que al final es lo que ha pasado. Miradme, aquí en casa
encerrada llorando por un tío tan capullo como él. Es eso lo que
últimamente me pasa. Él. Ese es el motivo por el que hace un par de
semanas que estoy hecha una mierda, sí, como leéis; estoy jodida,
cansada, rota, sin ganas de nada, sin él, sin mi, perdida, en un mar
de dudas, llamadlo como queráis. Una amiga mía me decía 'Luna
siempre que te pregunten qué tal y estés jodida tienes que
responderles diciendo “estoy jodida pero contenta”' Así que
ahora mismo podríamos definir mi estado de ánimo más o menos con
esa frase, 'jodida pero contenta'. O no tan contenta.
Mi
madre también ha notado que algo no va bien, que no soy la misma
chica de siempre risueña que se levanta sonriendo incluso a las
siete de la mañana aunque odie madrugar, que no soy la misma. Nota
que me falta una parte de mi sin saber que esa parte se la ha llevado
él. Quizás os debería contar como acabó la cosa y después quizás
como empezó. A mi me gusta empezar por los finales, ¿sabéis
porqué? Porque siempre que acaban mal si empiezas por el final
empiezas por lo malo, y así acabas por el principio, por cada beso,
caricia, el primer hola.. Empezar por lo malo y acabar por lo bueno,
que yo no os quiero dejar con mal sabor de boca.
Empezaré
por el principio; recuerdo que el día que se acabó era un martes,
al menos así ya tengo un motivo para odiarlos también. Llovía y
eso que a mi me encanta la lluvia pero eh, un cabrón como él no
hará que la odie. Recuerdo que venía corriendo hacia casa, sin
paraguas, pero no me importaba; la verdad que siempre que llovía no
lo usaba, a mi me gustaba mojarme bajo la lluvia. Eso me hacía
sentir tan bien, no me preguntéis porqué. Me quedaban pocos metros
para llegar a casa y vi a una figura en mi puerta y no me hizo falta
mirarle para saber que era él porque siempre que estábamos cerca mi
cuerpo reaccionaba. Le miré y me sonrió, una sonrisa que no había
visto nunca. Quizás reflejaba miedo o culpa, quién sabe. Quise
acercarme para besarle pero solo me hizo falta una mirada de él para
saber que algo no iba bien. Sentí como algo dentro de mi se rompía,
llamadlo 'x', pero siempre había tenido como un sexto sentido para
notar que las cosas iban mal y sabía que este era uno de esos
momentos. Para ese entonces se me olvidó hasta que estaba lloviendo
y que lo más posible es que cogiera el resfriado del siglo. Le miré
frunciendo el ceño y no sabía qué decir, solo sabía que a estas
alturas ya le había perdido.
-¿Qué
es lo que pasa?- le pregunté y noté que me esquivaba mucho la
mirada.
-¿Podemos
subir?- preguntó señalando con el dedo hacia arriba.
-No-
susurré- No creo que pueda soportar ésta incertidumbre los diez
segundos que tarda el ascensor en subir.
-Solo
son diez segundos- me miró.
-Para
mi son una eternidad si sé que cuando lleguemos arriba me dirás que
tenemos que hablar.
-Luna-
susurró.
-¿Qué?-
respondí- Ya sabes como soy, sabes que con una mirada me dices todo
lo que callas.
Se
pasó una mano por el pelo, tenía los labios de un tono liloso por
el frío y aun sabiendo que ésta sería nuestra última vez, los
habría besado para hacerle entrar en calor.
-La he
cagado- me dijo y dejé de mirarle. Sabía que si seguía mirando
esos ojos de corderito degollado me habría lanzado a sus brazos para
consolarlo por lo que había hecho y sea lo que fuere lo que había
hecho estoy segura que no tenía el derecho de pasar un minuto más
entre mis brazos.
-¿Tengo
que tener miedo al preguntarte que es lo que has hecho?- volví a
mirarle.
-Sé
que me dijiste que confiabas en mi- le interrumpí.
-Pero
ahora me vas a dar la razón y me dirás que no tendría que haberlo
hecho, ¿no?- apartó la mirada- Dí que sí, campeón.
-Luna-
pronunció con la mirada perdida- Yo no quería, te lo juro, no
quería irme con ella pero..-no le dejé continuar.
-Pero
lo has hecho- le miré intentando mantenerme fuerte aunque por dentro
notaba como algo se estaba haciendo añicos- ¿Y ahora qué?- me miró
sin entender- ¿Ahora es ese momento en el que me vas a decir que lo
sientes y que no querías? ¿me vas a pedir que te perdone? ¿me vas
a prometer amor eterno y me dirás que podemos volver a intentarlo?-
asintió con miedo- Eric, esto no es como una de esas películas que
acaban bien.
-¿Y
entonces?- preguntó.
-Entonces,
¿qué?- le dije.
-¿Me
estás dejando?
-Parece
mentira que aún lo dudes- respondí- Estoy cansada de que la gente
piense que me voy a quedar siempre ahí.
-Pero..-suspiró-
Luna, podríamos intentar arreglarlo, yo..- me miró serio- Te
quiero.
-¿Intentarlo?-
sonreí aunque tenía unas ganas tremendas de llorar- No hagas que me
ría.
-No
estás siendo justa.
-¿Que
no estoy siendo justa?- le pegué un pequeño empujón- ¿Y tú lo
estás siendo? ¿Crees que es justo que me digas por la mañana que
me quieres y que por la tarde me vengas contando que te has ido con
otra? Hablemos de injusticias, va.
-Lo
siento- dijo.
-Eso
no arregla nada, joder- susurré- Siempre creéis que con un par de
palabras la cosa se soluciona pero sigue doliendo- y rompí a llorar,
no podía con esto.
Recuerdo
que le miré y le dije lo mucho que lo odiaba aunque era mentira.
Estaba muy asustada y lo mucho que lo necesitaba no lo sabía nadie.
Quizás ni yo era consciente de lo mucho que lo echaría en falta.
Hice que se fuera, le grité cosas que no quiero recordar, le dije
que no le quería aunque era mentira, le dije que era el peor error
que había cometido en mi vida cuando a estas alturas sé que lo
cometería de nuevo. Hablé sin pensar o puede que el que hablara
fuese mi corazón, cansado de tanta mierda. Cansado de tantas
ilusiones truncadas. Recuerdo que al irse no se giró como de
costumbre a guiñarme el ojo aunque en mi fuero interno lo deseaba
con todas mis fuerzas. Se marchó despacio como si no estuviese
preparado para irse- yo tampoco lo estaba para dejarlo- miré su
espalda deseando que volviese aquí. Y entonces me dí cuenta de que
el mundo seguía; que el coche del vecino de enfrente llegaba a casa
porque eran las siete y cuarenta y seis de la tarde, que el gato del
barrio jugaba con la comida de la basura, que el semáforo se acababa
de poner en rojo, que justo sonaba la sirena de una ambulancia.. el
mundo no parecía pararse aunque a mi me acabaran de romper el
corazón. Miré hacia el cielo y no sabía exactamente si mi cara
estaba mojada por las lágrimas o por la lluvia, supongo que ambas.
No me molesté en secarlas, ya no me quedaban fuerzas. Recuerdo,
también, como en esos diez segundos del ascensor me acomodé el pelo
y sonreí para que mi madre no notara nada. Se me dio bien y a
partir de entonces no he dejado de hacerlo. No he dejado de entrar en
mi casa fingiendo estar bien cuando en realidad estoy mal. Y por eso
me tenéis aquí, llorando como una tonta por un tonto que no supo
valorarme o puede que yo no valiese tanto como me habían hecho
creer.
Pero
aquí no se acaba todo, solo acaba de empezar; este es ese final que
a nadie que lo ha vivido le gusta recordar, eso sí, creo que va
siendo hora de que sepáis como empezó la historia de mi vida.
Alucinante... precioso, deseando que continúe. Me explicas como escribes tan exageradamente bien?
ResponElimina¿me explicas porque exageras tanto? No es verdad, jo. Pero gracias.
EliminaNo exagero, es que escribes genial :)
EliminaMe ha encantado, es perfecto joder askldfgfgh.
ResponEliminamuchas gracias lksdfghjfksad
Eliminaincreible, sin palabras una vez más... eres muy grande!
ResponEliminagracias, jo.
Eliminajoooooopeee plor, perfecte
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