tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dimecres, 16 de juliol del 2014

No va a volver y me lo merezco.


XVIII


'Nunca pensé que existía la posibilidad de engancharme tanto a alguien como lo hice con ella. Quería hacerlo todo con ella, reír, llorar, vivir, amar..tantas cosas; ella hacía que tuviese ganas de vivir intensamente como nunca antes había sentido. Me hacía valorar las pequeñas cosas; cada beso, cada risa, cada mirada..Recuerdo que muchas veces me giraba y veía a Luna sonriendo y con la mirada fija en mi, le arqueaba una ceja y agachaba la mirada avergonzada como si le hubiese pillado haciendo algo que no debía; me acercaba a ella y le alzaba el mentón para besarla. Esos besos me daban la vida. Teníamos miles de besos; los que decían todo aquello que no nos atrevíamos, los que iban acompañados de risas, otros con mordiscos, los besos lentos cuando más nos necesitábamos y los besos sin pausa de las ganas que nos teníamos. Pero sin duda alguna, ¿sabéis con qué beso me quedo? Me quedo con aquellos que me daba justo cuando íbamos a dormir; se acercaba a mi lentamente y, después de apoyarse en mi pecho, me besaba lentamente y al apartarse me susurraba un te quiero bajito y, chicos, sentir como después de ello, se apoya en tu pecho y notar la respiración en tu cuello; era la mejor medicina para todo lo malo. Recuerdo que adoraba despertar con ella, la notaba abrazada a mi fuertemente y parecía que no quería soltarme o, había veces en las que me despertaba con una lluvia de besos y desde ahí empecé a adorar la lluvia, me recordaba a ella. Recuerdo que me despertaba entre risas mientras me decía 'parece que va a llover' y empezaba a besarme por toda la cara sin prisa, sin pausa, sin querer separarse de mi. Su imagen de recién levantada quedó almacenada en mi mente para el resto de mi vida, era preciosa. Me encantaba enredar mis dedos en su pelo mientras ella seguía durmiendo, me encantaba hacerle cosquillas con mis besos en el cuello para despertarla riendo, que hablen de melodías perfectas para despertarse si quieren que la más bonita la tenía yo. La tenía, ahora ya no.

No sabéis lo difícil que es empezar a echar de menos algo que creías que eras tuyo, lo difícil que es levantarte de la cama sabiendo que no va a estar ella justo detrás para abrazarte por la espalda, lo difícil que era ponerme frente al espejo del baño sabiendo que ella no iba a aparecer corriendo para saltar justo encima de mi espalda chillando, o lo chungo que era desayunar sin escucharla hablar o no escucharla cantar de buena mañana de lo feliz que estaba, o simplemente..lo difícil que era no tenerla. Sabía..sabía que había metido la pata hasta el fondo, que la había cagado, que había hecho las cosas mal, otra vez, pero nunca me había dolido tanto equivocarme ni tampoco perder a alguien. A día de hoy; todavía recuerdo como Luna empezó a llorar al saber que todo esto había terminado y, chicos, por mucho que la haya visto llorar mil veces, esa vez, esa puta vez no puedo olvidarla; se veía tan perdida y sola. Supongo que como me veo yo ahora. Es tan jodido que siempre que hacemos daño tiene que ser a alguien al que de verdad queremos. Y me fastidia, me jode saber que no voy a volver a abrazarla, que no va a volver a hablarme, que ni siquiera me mirará después de todo lo que hemos llegado a sentir, después de todo lo que nos hemos querido pero no la culpo, a veces, el amor no puede con todo y menos con las mentiras.

Me equivoqué, lo sé, preferí tener un par de besos que no significaban nada y perder a alguien que para mi, en ese momento, lo significaba todo pero tuve que darme cuenta cuando ya era demasiado tarde, cuando sabía que ya la estaba perdiendo o que ya la había perdido.

Quiero que sepáis algo, no hay día que no me arrepienta, no hay día en el que no desee llamarla o buscarla porque, joder, no quiero no quererla. No quiero olvidar todo lo vivido, no quiero hacer como si nada o como si ella nunca me hubiese importado. 

Luna fue, es y será el gran amor de mi vida. Y no, no me arrepiento de haberla elegido a ella.

¿Sabéis qué? Empecé a escribirle una carta para dejarla en su buzón, quería decirle en ella lo mucho que le quería y lo mucho que sentía haberlo jodido todo pero nunca llegué a terminarla, sabía que por mucho que escribiese mil hojas, por mucho que le pidiese perdón en cada una de ellas; no me perdonaría. Y es duro seguir queriendo a alguien que con el paso del tiempo acabará odiándote pero me lo merezco. Me merezco esto; merezco estar mal, jodido y pasarme los días metido en la cama como estoy haciendo ahora. Merezco estar hundido. Os quiero confesar algo, me gustaría sufrir por los dos, ella no se lo merece. Y sé que está mal, Lucía me lo dijo y no debería, al menos no por un capullo como yo. 

Me gustaría poder volver tiempo atrás, volver a estar con ella, éramos felices, joder.

"-Eric te juro que como te atrevas a hacerlo me enfadaré contigo- dijo intentando no reírse.

-Luna pero si quieres reírte.

-Eso no es verdad- la miré fijamente y empezó a reírse- ¡NO!- chilló cuando me acerqué, ponía sus manos delante para apartarme de ella pero yo tenía más fuerza- ¡ERIC!- chilló cuando la cogí como un saco de patatas-¡BÁJAME!

-Eso voy a hacer pero espera a que entre en el agua.

-Eric- susurró- Debe estar helada- dijo- No estamos en verano.

-No te oigo- reí- Estoy sordo- me pellizcó el culo y la escuché reír.

-Oye- me reí yo también- Ahora sí que voy a soltarte.

-¡NO!- se agarró más fuerte a mi- Odio el agua de la playa, Eric como se te ocurra soltarme te jur..-la lancé dentro del agua e intenté no reírme, me mordí el labio para ello. Salió a la superficie y me miró cruzándose de brazos."

Recuerdo que yo la miraba sonriendo. Y me preguntó que qué hacía mirándola así, le dije que estaba preciosa y se le pasó el enfado, lo sé por los besos que vinieron después. Esos que también me recuerdan a otros muchos momentos..

"-Te he echado de menos hoy- confesé entrelazando su mano con la mía.

-Siempre me echas de menos- dijo con una sonrisa.

-¿Qué pasa? ¿no puedo hacerlo?- pregunté. Soltó mi mano y me cogió la cara entre sus manos.

-Claro que puedes- se acercó para besarme- Sabes que me encanta que lo hagas.

-¿Y tú?- le pregunté encima de sus labios-¿Tú me has echado de menos?

-Sabes que sí- la cogí de la cintura para sentarla a horcajadas- Siempre lo hago- acaricio mi pelo lentamente y cerré los ojos, ella sabía lo mucho que eso me encantaba. 

-No vayas por ahí- le sonreí.

-¿Por qué?- preguntó juguetona.

-Porque sabes lo que provoca en mi y no quiero perder los papeles.

-Piérdelos- la miré fijamente y me sonreía sin enseñar los dientes.

-No quiero meter la pata- le dije.

-No lo harás- se acercó a besarme lentamente. Metí mis manos por debajo de su camiseta, la noté temblar entre mis manos y saber que con solo un toque provocaba eso hacía que me derritiese entre sus brazos- Te quiero- susurró y la miré fijamente. Le sonreí, nunca me cansaría de quererla como lo hacía- Espera- dijo y apartó un segundo mis manos para levantarse, me tendió la mano y se la cogí sin entender qué quería hacer. La seguí hasta su habitación y una vez que estábamos dentro cerró la puerta y me apoyó en ella.

-¿Qué?- la miré. Ví como se sonrojaba y me acerqué a ella para morderle la mejilla, me encantaba. Rodeé su cintura con mis brazos y la acerqué más a mi- Te quiero- dije yo ésta vez encima de sus labios- No tienes porqué hacer esto Luna, sabes que yo no tengo..-me interrumpió poniendo un dedo encima de mis labios.

-Yo nunca..-apartó la mirada por la vergüenza.

-Lo sé- le cogí la barbilla para que me mirase.

-Quiero que sea contigo- susurró y sonreí- Pero no quiero que después de esto te vayas como si nada.

-¿Ese es tu miedo?- apartó la mirada y asintió. Le cogí de nuevo su cara con mis manos y me acerqué a ella para besarla, noté sus manos en mi pecho, temblaban. Tenía miedo, un miedo que no tenía porqué tenerlo, no iba a apartarme de su lado en años. La cogí a horcajadas haciendo que rodease mi cintura. Me acerqué a la cama y la deposité en ella con sumo cuidado, como si fuese a romperse. 

Y esa tarde no faltaron besos ni tampoco caricias, esa tarde nos perdimos en un mar de momentos que yo no podía olvidar en la vida."

Recuerdo lo bonita que estaba entre mis brazos, con mis manos en ella, con mis labios encima de cada centímetro de su piel, recuerdo cada uno de sus gestos, su cara, su miedo, su..todo. Recuerdo que temblaba, tenía miedo de que le hiciese daño físicamente o emocionalmente, no sé, pero la besé para quitarle todas las dudas, la amé como nunca antes había hecho y desde esa tarde supe que como alguien más que no fuese yo se atreviese a ponerle una mano encima, yo estaría perdido. Era el primero en quererla y quería, para aquel entonces, ser el último.

Recuerdo que cuando se despertó estaba tapada con la sábana y me miro vergonzosa. Le sonreí y me acerqué a besarla lentamente. Parecía nerviosa.

-¿Creías que iba a irme?- asintió- Lo había pensado pero porque no quiero que tu hermano me corte la cabeza- rió- Pero no podía irme después de lo de ayer- le acaricié la mejilla y le besé en la frente-¿Estás bien?- sonrió.

-Mejor que nunca- susurró.

La miré durante un par de minutos, si creía que era preciosa antes incluso de tenerla entre mis brazos; ahora que la había tenido había visto lo verdaderamente bonita que llegaba a ser. Que me hablen de paisajes bonitos si quieren, que si no la habéis visto entre vuestros brazos teniendo un orgasmo no me habléis de belleza. Pensaba una y otra vez.

-¿Vas a ducharte conmigo?- pregunté sonriendo.

-Vale- dijo con vergüenza, se levantó con la sábana enrollada en su cuerpo, estaba nerviosa e intentaba que no se le viese nada, me reí y me acerqué a ella-¿De qué te ríes?- preguntó.

-No tengas vergüenza conmigo- dije serio- Luna- me miró-Eres preciosa, deberías empezar a creértelo- la abracé contra mi- A veces desearía que te vieras con los ojos que te veo yo- se apartó un poco de mi y me besó lentamente.

-A veces tengo miedo de que te canses de mi, de como soy.

-Eh- le cogí de la barbilla- Nunca- le dije- Escúchame- se mordía el labio nerviosa- Nunca me cansaré de lo que me da la vida- la besé en la frente- Eres lo mejor que ha podido pasarme en la vida y no pienses que después de esto voy a irme- la miré- No pienso apartarme de ti tan fácilmente a menos que tú quieras.

-¡No!- susurró- No- rodeó mi cuello con sus brazos- No quiero que te vayas.

-No lo haré."

Pero en cierto modo lo hice, al final me fui, me fui como le prometí que no haría. Dejé atrás todo aquello que me había importado..

Lo único que me había importado en toda mi vida era ella, solo ella. Y podían pedirme cualquier cosa por ella que lo habría hecho. Sin pensarlo porque, chicos, no había nada que no hubiese hecho por Luna. Era la razón por la que me levantaba, la razón por la que seguía adelante, era aquello bueno dentro de mi miserable vida. Le daba sentido a todo aquello que hasta ahora no lo había tenido y yo, como un capullo, la dejé marchar. Dejé marchar al amor de mi vida y ahora mismo no sé cómo seguir, no sé como hacer para volver a tenerla o para pasar página y aunque la pase; sé que día tras día me pasaré a leerlas o me pararé a recordarlas porque ella ha sido lo único bonito que ha tenido mi vida. 

Así que, aquí me tenéis, hecho polvo e intentando recordar cada segundo a su lado para tenerla porque esa es la única forma de sentirla aquí porque sé que no va a volver. Y me lo merezco.'




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