XVII
'Él era aquello que te pasas media vida esperando y que crees que nunca va a llegar. Hasta que llegó. Llegó dispuesto a cambiarme la vida, a llenar los días grises de color, a darle sentido a todo aquello que hasta ahora no lo tenía. Y cuando esa persona se va; deja una herida difícil de sanar- por no decir imposible-.
Llevaba semanas llorando la ausencia que alguien había dejado, alguien que sabía que no iba a volver, alguien que parecía ser feliz como prometió que nunca volvería a serlo si me perdía. Es difícil hacerte a la idea que vas a tener que echar en falta todo aquello a lo que te habías acostumbrado, es difícil saber que vas a despertarte y no vas a verle ni va a buscarte o llamarte. Recuerdo que un día me dijo; 'no sabes lo mucho que necesito tus besos; son como una dosis diaria que necesito para ir tirando' y chicos, parece no necesitarla..
supongo que muchos podréis llegar a entenderme pero antes de llegar a lo más amargo de mi historia quiero que leáis con atención lo feliz que también llegué a ser.
"Me miró de reojo y sabía que estaba intentando mantenerse serio, se mordió el labio y volvió a mirar la pantalla.
-Luna no me creo que me hayas convencido para ver esta película.
-¿Qué tiene de malo?- pregunté.
-Sabes que no me van.
-Cuando termine te arrepentirás de tus palabras.
-¿Qué puede tener de bueno una película que se llama 'bajo la misma estrella'?- negué con la cabeza e intenté no reírme.
-Eric- dije y me miró desde su asiento- Quiero ver ésta película, sería muy feliz y creo que eso debería ser razón suficiente para permanecer aquí..
-Chantajista- reí y me acerqué a besarle.
-Bueno..-sonrió encima de mis labios- Si me besas no me parecerá tan mala.
Las luces se apagaron y entrelazó su mano con la mía, le miré por última vez y me concentré en la película. De vez en cuando soltaba su mano porque estaba demasiado ocupada en secarme las lágrimas. Hubo un par de veces que se acercó a mi para abrazarme de lado y besarme repetidas veces el pelo.
Recuerdo que cuando la película estaba llegando al final me cogió de nuevo la mano y eso hizo que le mirase y, dios, le vi llorar. Intentó disimularlo pero conmigo no podía; sabía cuando lloraba, cuando reía, cuando necesitaba una sesión de abrazos seguidos de un 'todo va a ir bien'. Recuerdo que me acerqué a besar levemente su mejilla y cerró los ojos al sentirme tan cerca. Me sorprendió todo lo que llegó a decir después.
-Es injusto- me dijo.
-¿El qué?
-Es injusto que dos personas que se quieren no puedan estar juntas- sonreí levemente- De un día para otro te dicen algo que te cambia la vida y ya nada vuelve a ser lo mismo.
-Tiene que ser duro- susurré.
-¿Sabes?- me miró- Cosas como ésta me hace ver la suerte que tengo al tenerte conmigo.
-Eric..-susurré.
-Es la verdad- se acercó mi mano a sus labios y la besó levemente mientras me guiñaba el ojo.
Me apoyé en su hombro dispuesta a acabar de ver lo que quedaba de película, no estaba dispuesta a soltarle la mano ni tampoco a soltarle a él.
Recuerdo que cuando terminó la película me separé lentamente de él y le besé como si ese fuese a ser nuestro último beso; recuerdo que con él dejé ir todos mis miedos y me alegré al tenerle conmigo; me alegré de que por una vez en la vida las cosas me salieran bien. Que, chicos, nos queríamos y merecíamos estar juntos al menos por un tiempo.
Esa misma noche me dejó en el portal de mi casa a regañadientes, rodeé su cuello con mis brazos y no dejaba de mirarle fijamente; como si quisiera guardar ese momento para siempre en el recuerdo.
-¿Qué?- me preguntó.
-Te quiero- susurré y vi como lentamente en su rostro aparecía una sonrisa que por momentos se hacía más grande.
-No sabes lo que adoro oír eso- admitió.
-¿Ah si?- me hice la tonta- ¿El qué?
-Que me quieres- rozó mi nariz con la suya y me besó lentamente. Me encantaba.
Cuando me separé de él me quedé a centímetros de su cara y me miró fijamente, recuerdo que él sonreía pero sin enseñar los dientes y en un segundo miró hacía abajo.
-Espero que nunca te canses de decírmelo- admitió sin mirarme. Le cogí la barbilla con una de mis manos para que me mirase.
-Nunca me cansaré.
-Ni yo me cansaré de demostrarlo- acarició mi mejilla.
-¿Tu crees?- le pregunté.
-Cada día de mi vida.
-O cada hora.
-Quizás cada segundo- me respondió. Se acercó para besar mi frente y se separó de mi lentamente. Le sonreí.
-Lo he pasado genial- dije nerviosa.
-Y yo- me sonrió.
-Será mejor que me vaya- le dije y metí la llave en la cerradura. Me giré para verle una última vez y vi como me miraba fijamente-¿Qué?- le pregunté, él aun seguía en las escaleras de la entrada de mi casa. No dejaba de sonreír mientras me miraba.
-Luna- dijo y me mordí el labio- Cada momento contigo es especial, no quiero que lo olvides.
-No lo haré.
-A cambio..-ladeó un poco su rostro- Yo no olvidaré de demostrarte cada día lo mucho que te quiero- me sonrió y me mordí el labio-¿Vale?- me recordó a la película que habíamos visto horas antes.
-Vale- susurré y después de echarle un último vistazo a esa sonrisa que me quitaba el aliento, cerré la puerta.
Si os soy sincera; creo que su sonrisa es a lo más me está costando desengancharme, no sabéis lo mucho que me encantaba ver aparecer de la nada esos hoyuelos.. es difícil.
Estoy como en proceso de desintoxicación, sé que me hace daño engancharme a ello pero aún así no dejo de insistir; parece que quiero hacerme daño siguiendo enganchada a él, que no hay nada que se le compare.
__
Rodeé el cuello de Denis mientras él rodeaba mi cintura, me encontraba sentada en la encimera de su cocina, besándole.
-Me encantas- susurró entre besos.
-No me digas esas cosas o..-me interrumpió.
-¿Qué?- dijo juguetón- ¿Vas a comerme o qué?
-Quien sabe- reí.
-Yo estaría más que encantado Lucía- empezó a besarme el cuello haciéndome cosquillas y no podía parar de reír, él siempre conseguía de una forma u otra hacer que estallase a carcajadas. Me daba la vida este chico. Después de tanto tiempo de la primera vez que estuvimos juntos habían pasado tantas cosas buenas..otras no tanto pero ya hace casi..¿cuánto? ¿dos años que estamos juntos? no sé, ninguno de los dos lo cuenta, no nos gusta hacerlo..solo sé que a día de hoy no sería capaz de dejarle, en la vida. Él es eso que tanto necesitas y que hasta que no lo encuentras no te das cuenta de lo mucho que te hacía falta.
Podía tirarme horas mirándole que no me cansaría. Le acaricié la mejilla como si fuese a romperse, no hay nada que no haga por él. A veces le miro fijamente y no puedo dejar de pensar en lo bonito que es el amor cuando llega.
Me separo de él, a regañadientes, ya que oímos que alguien entra en la cocina. La miro fijamente, es Luna o lo que queda de ella. Denis me mira y le hago un gesto para que nos deje solas; me bajo de la encimera y me apoyo en ella mientras la miro fijamente, se acerca a la nevera y después de mucho pensárselo no saca nada.
-Luna..- le digo pero no se gira- ¿Luna?- parece ignorarme. Cuando pasa por mi lado le sujeto levemente la muñeca pero se deshace fácilmente de mi agarre-¿Sabes que él todavía me pregunta por ti?- se detiene en el umbral de la puerta. Se gira lentamente hacia mi- ¿Estás bien?- susurro. Me mira fijamente sin parpadear debatiendo qué responderme- Luna..
-Vas a desgastarme el nombre.
-¿Desde cuando han cambiado tanto las cosas?- pregunto dolida.
-Pregúntaselo a él si tanto le hablas.
-Es mi amigo- me responde.
-Yo también lo era y pareces estar de su parte.
-No estoy de la parte de nadie- me mira fijamente, noto como le brillan los ojos- Él ha admitido su error y quiere estar contigo.
-Yo no- respondió ella.
-¿Te lo dices para convencerte a ti misma?
-Lucía que te vaya jodidamente bien con mi hermano y que seas casi de la familia no te da derecho a meterte en mis asuntos, ¿lo sabes?
-Has cambiado.
-He tenido que hacerlo para que gente como él deje de hacerme daño- dijo y se giró de nuevo para irse.
-Pero le quieres- la detuve de nuevo- Y eso es lo que más te fastidia.
-¿Sabes?- se giró- Ojalá nunca tengas que pasar por esto- sonrió irónicamente- Pero no te preocupes que estás con el calzonazos de mi hermano y nunca te hará nada parecido como me hizo a mi Eric.
-Luna te estás pasando.
-Y tú te estás pasando al meterte en mis asuntos- vi como empezaba a llorar- Puede que no esté bien y que mienta al decirte que no le quiero pero.. ¿eso a quién le importa?
-A mi- admití con voz temblorosa- Quiero que vuelva la Luna de siempre.
-No pidas cosas imposibles- me respondió seriamente.
Vi como se secaba las lágrimas e hice el intento de acercarme a ella a lo que se retiró un paso hacia detrás.
-¿Tanto te duele no tenerle?- quise saber.
-Es difícil- admitió en un susurro- Tú; cuando te pones una tirita y llevas horas con ella sabes que al quitártela te hará daño, ¿no?
-Sí- dije sin entenderla.
-Al principio te da miedo quitártela porque sientes que no estás preparado para hacerlo pero cuando llega el momento y la estiras para separarla de tu piel notas que duele; duele un rato pero con los segundos se calma ese dolor- me miró y en ese momento vi una lágrima recorrer su mejilla- Él es como esa tirita que acabo de quitarme pero que todavía duele, quizás porque ha sido arrancada con demasiada fuerza o porque la herida no está curada- empezaba a entenderla un poco mejor- Él es como esa herida que sigue sin curarse y que sabes que por mucho que se cure; ha dejado otra herida mayor que sabes que tardará más tiempo en sanar.'
Llevaba semanas llorando la ausencia que alguien había dejado, alguien que sabía que no iba a volver, alguien que parecía ser feliz como prometió que nunca volvería a serlo si me perdía. Es difícil hacerte a la idea que vas a tener que echar en falta todo aquello a lo que te habías acostumbrado, es difícil saber que vas a despertarte y no vas a verle ni va a buscarte o llamarte. Recuerdo que un día me dijo; 'no sabes lo mucho que necesito tus besos; son como una dosis diaria que necesito para ir tirando' y chicos, parece no necesitarla..
supongo que muchos podréis llegar a entenderme pero antes de llegar a lo más amargo de mi historia quiero que leáis con atención lo feliz que también llegué a ser.
"Me miró de reojo y sabía que estaba intentando mantenerse serio, se mordió el labio y volvió a mirar la pantalla.
-Luna no me creo que me hayas convencido para ver esta película.
-¿Qué tiene de malo?- pregunté.
-Sabes que no me van.
-Cuando termine te arrepentirás de tus palabras.
-¿Qué puede tener de bueno una película que se llama 'bajo la misma estrella'?- negué con la cabeza e intenté no reírme.
-Eric- dije y me miró desde su asiento- Quiero ver ésta película, sería muy feliz y creo que eso debería ser razón suficiente para permanecer aquí..
-Chantajista- reí y me acerqué a besarle.
-Bueno..-sonrió encima de mis labios- Si me besas no me parecerá tan mala.
Las luces se apagaron y entrelazó su mano con la mía, le miré por última vez y me concentré en la película. De vez en cuando soltaba su mano porque estaba demasiado ocupada en secarme las lágrimas. Hubo un par de veces que se acercó a mi para abrazarme de lado y besarme repetidas veces el pelo.
Recuerdo que cuando la película estaba llegando al final me cogió de nuevo la mano y eso hizo que le mirase y, dios, le vi llorar. Intentó disimularlo pero conmigo no podía; sabía cuando lloraba, cuando reía, cuando necesitaba una sesión de abrazos seguidos de un 'todo va a ir bien'. Recuerdo que me acerqué a besar levemente su mejilla y cerró los ojos al sentirme tan cerca. Me sorprendió todo lo que llegó a decir después.
-Es injusto- me dijo.
-¿El qué?
-Es injusto que dos personas que se quieren no puedan estar juntas- sonreí levemente- De un día para otro te dicen algo que te cambia la vida y ya nada vuelve a ser lo mismo.
-Tiene que ser duro- susurré.
-¿Sabes?- me miró- Cosas como ésta me hace ver la suerte que tengo al tenerte conmigo.
-Eric..-susurré.
-Es la verdad- se acercó mi mano a sus labios y la besó levemente mientras me guiñaba el ojo.
Me apoyé en su hombro dispuesta a acabar de ver lo que quedaba de película, no estaba dispuesta a soltarle la mano ni tampoco a soltarle a él.
Recuerdo que cuando terminó la película me separé lentamente de él y le besé como si ese fuese a ser nuestro último beso; recuerdo que con él dejé ir todos mis miedos y me alegré al tenerle conmigo; me alegré de que por una vez en la vida las cosas me salieran bien. Que, chicos, nos queríamos y merecíamos estar juntos al menos por un tiempo.
Esa misma noche me dejó en el portal de mi casa a regañadientes, rodeé su cuello con mis brazos y no dejaba de mirarle fijamente; como si quisiera guardar ese momento para siempre en el recuerdo.
-¿Qué?- me preguntó.
-Te quiero- susurré y vi como lentamente en su rostro aparecía una sonrisa que por momentos se hacía más grande.
-No sabes lo que adoro oír eso- admitió.
-¿Ah si?- me hice la tonta- ¿El qué?
-Que me quieres- rozó mi nariz con la suya y me besó lentamente. Me encantaba.
Cuando me separé de él me quedé a centímetros de su cara y me miró fijamente, recuerdo que él sonreía pero sin enseñar los dientes y en un segundo miró hacía abajo.
-Espero que nunca te canses de decírmelo- admitió sin mirarme. Le cogí la barbilla con una de mis manos para que me mirase.
-Nunca me cansaré.
-Ni yo me cansaré de demostrarlo- acarició mi mejilla.
-¿Tu crees?- le pregunté.
-Cada día de mi vida.
-O cada hora.
-Quizás cada segundo- me respondió. Se acercó para besar mi frente y se separó de mi lentamente. Le sonreí.
-Lo he pasado genial- dije nerviosa.
-Y yo- me sonrió.
-Será mejor que me vaya- le dije y metí la llave en la cerradura. Me giré para verle una última vez y vi como me miraba fijamente-¿Qué?- le pregunté, él aun seguía en las escaleras de la entrada de mi casa. No dejaba de sonreír mientras me miraba.
-Luna- dijo y me mordí el labio- Cada momento contigo es especial, no quiero que lo olvides.
-No lo haré.
-A cambio..-ladeó un poco su rostro- Yo no olvidaré de demostrarte cada día lo mucho que te quiero- me sonrió y me mordí el labio-¿Vale?- me recordó a la película que habíamos visto horas antes.
-Vale- susurré y después de echarle un último vistazo a esa sonrisa que me quitaba el aliento, cerré la puerta.
Si os soy sincera; creo que su sonrisa es a lo más me está costando desengancharme, no sabéis lo mucho que me encantaba ver aparecer de la nada esos hoyuelos.. es difícil.
Estoy como en proceso de desintoxicación, sé que me hace daño engancharme a ello pero aún así no dejo de insistir; parece que quiero hacerme daño siguiendo enganchada a él, que no hay nada que se le compare.
__
Rodeé el cuello de Denis mientras él rodeaba mi cintura, me encontraba sentada en la encimera de su cocina, besándole.
-Me encantas- susurró entre besos.
-No me digas esas cosas o..-me interrumpió.
-¿Qué?- dijo juguetón- ¿Vas a comerme o qué?
-Quien sabe- reí.
-Yo estaría más que encantado Lucía- empezó a besarme el cuello haciéndome cosquillas y no podía parar de reír, él siempre conseguía de una forma u otra hacer que estallase a carcajadas. Me daba la vida este chico. Después de tanto tiempo de la primera vez que estuvimos juntos habían pasado tantas cosas buenas..otras no tanto pero ya hace casi..¿cuánto? ¿dos años que estamos juntos? no sé, ninguno de los dos lo cuenta, no nos gusta hacerlo..solo sé que a día de hoy no sería capaz de dejarle, en la vida. Él es eso que tanto necesitas y que hasta que no lo encuentras no te das cuenta de lo mucho que te hacía falta.
Podía tirarme horas mirándole que no me cansaría. Le acaricié la mejilla como si fuese a romperse, no hay nada que no haga por él. A veces le miro fijamente y no puedo dejar de pensar en lo bonito que es el amor cuando llega.
Me separo de él, a regañadientes, ya que oímos que alguien entra en la cocina. La miro fijamente, es Luna o lo que queda de ella. Denis me mira y le hago un gesto para que nos deje solas; me bajo de la encimera y me apoyo en ella mientras la miro fijamente, se acerca a la nevera y después de mucho pensárselo no saca nada.
-Luna..- le digo pero no se gira- ¿Luna?- parece ignorarme. Cuando pasa por mi lado le sujeto levemente la muñeca pero se deshace fácilmente de mi agarre-¿Sabes que él todavía me pregunta por ti?- se detiene en el umbral de la puerta. Se gira lentamente hacia mi- ¿Estás bien?- susurro. Me mira fijamente sin parpadear debatiendo qué responderme- Luna..
-Vas a desgastarme el nombre.
-¿Desde cuando han cambiado tanto las cosas?- pregunto dolida.
-Pregúntaselo a él si tanto le hablas.
-Es mi amigo- me responde.
-Yo también lo era y pareces estar de su parte.
-No estoy de la parte de nadie- me mira fijamente, noto como le brillan los ojos- Él ha admitido su error y quiere estar contigo.
-Yo no- respondió ella.
-¿Te lo dices para convencerte a ti misma?
-Lucía que te vaya jodidamente bien con mi hermano y que seas casi de la familia no te da derecho a meterte en mis asuntos, ¿lo sabes?
-Has cambiado.
-He tenido que hacerlo para que gente como él deje de hacerme daño- dijo y se giró de nuevo para irse.
-Pero le quieres- la detuve de nuevo- Y eso es lo que más te fastidia.
-¿Sabes?- se giró- Ojalá nunca tengas que pasar por esto- sonrió irónicamente- Pero no te preocupes que estás con el calzonazos de mi hermano y nunca te hará nada parecido como me hizo a mi Eric.
-Luna te estás pasando.
-Y tú te estás pasando al meterte en mis asuntos- vi como empezaba a llorar- Puede que no esté bien y que mienta al decirte que no le quiero pero.. ¿eso a quién le importa?
-A mi- admití con voz temblorosa- Quiero que vuelva la Luna de siempre.
-No pidas cosas imposibles- me respondió seriamente.
Vi como se secaba las lágrimas e hice el intento de acercarme a ella a lo que se retiró un paso hacia detrás.
-¿Tanto te duele no tenerle?- quise saber.
-Es difícil- admitió en un susurro- Tú; cuando te pones una tirita y llevas horas con ella sabes que al quitártela te hará daño, ¿no?
-Sí- dije sin entenderla.
-Al principio te da miedo quitártela porque sientes que no estás preparado para hacerlo pero cuando llega el momento y la estiras para separarla de tu piel notas que duele; duele un rato pero con los segundos se calma ese dolor- me miró y en ese momento vi una lágrima recorrer su mejilla- Él es como esa tirita que acabo de quitarme pero que todavía duele, quizás porque ha sido arrancada con demasiada fuerza o porque la herida no está curada- empezaba a entenderla un poco mejor- Él es como esa herida que sigue sin curarse y que sabes que por mucho que se cure; ha dejado otra herida mayor que sabes que tardará más tiempo en sanar.'
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