tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dimarts, 29 de juliol del 2014

Me quiere, no me quiere.


XIX

'Hoy volvía a llover y yo volvía a pensar en él. 
Era rutina, siempre me sentaba en el alféizar de mi habitación y apoyaba la frente en el cristal y mientras que con mi aliento empañaba a éste; mis lágrimas intentaban ganarle esa carrera a la lluvia. A veces, lo que hacía era apoyarme en la puerta de mi habitación, con los cascos puestos y la música a todo volumen e intentaba olvidarme de él pero parecía que todas y cada una de las canciones hablaban de nuestro amor imposible y que no pudo ser ni será. Otras veces lo que hago es tumbarme en la cama mirando al techo como si ahí estuviesen las respuestas a todas las preguntas; el ¿por qué? a todo y parece que nunca lo encuentro. Hoy era uno de esos días en los que estaba escondida detrás de la puerta intentando no llorar pero, chicos, se ha quedado en eso; en el intento. Y sentada ahí, ha habido un segundo en el que se me ha ido la vista a la estantería llena de libros y no he podido evitar acercarme para coger el de "y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero", no he podido evitar abrirlo para mirar como seguía esa flor que perteneció a ese ramo de flores que un día me compró..

se había marchitado, era de esperar, no podía seguir con vida para siempre; supongo que lo nuestro tampoco, era como esa flor. Era preciosa pero sabes que una vez que la arrancas, al fin y al cabo, morirá. Y lo nuestro acabó muriendo.

"-Luna han picado a la puerta, es para ti- dijo Denis desde abajo.

-¿Es importante?- pregunté.

-Ven y compruébalo tú mismo.

Escuchaba a alguien cuchichear, esa voz era inconfundible, no podía equivocarme si decía que era él.

-Te has vuelto un cursi- oí a mi hermano mientras bajaba por las escaleras.

-Te callas-dijo y ambos se giraron al oírme. Creo que en ese momento no podía sonreír más porque acabaría doliéndome la cara. Bajé las escaleras de dos en dos y noté como mi hermano se fue pero estaba más concentrada en mirar a Eric con un ramo de flores.

-¿Y esto?- sonreí.

-Pensaba que..-se tocaba el pelo nervioso- podría gustarte- cogí el ramo con una mano y lo abracé a mi.

-Son preciosas.

-Tú lo eres- dijo y me separé de él. Acerqué el ramo a mi nariz y lo olí con una enorme sonrisa en mi cara- Huelen bien, ¿verdad?

-No mejor que tu colonia en mi- vi como sonreía- Gracias- noté que me sonrojaba poco a poco, se acercó a mi mejilla y la mordió, no pude evitar reír- No te quedes ahí- le cogí de la mano y me acerqué a la cocina con él para poner las flores en remojo."

Recuerdo que subimos a mi habitación en contra de la voluntad de Denis pero en esos momentos no me importaba.

"-¿Y eso?- señaló el marco de fotos encima de mi escritorio. Él estaba sentado en mi silla y yo en su regazo.

-Me gusta como salimos en esa foto- sonreí y el se mordió el labio- Pensaba que no te importaría que la tuviese.

-No- me abrazó la cintura- Solo que yo también la quiero- me giré a mirarle- Tamaño póster para tenerla colgada en el techo de mi habitación y levantarme feliz al verte- me giré en su regazo y ahora ambos nos mirábamos.

-¿De verdad la quieres?

-¿No crees que sería genial?- me apartó el pelo de la cara y apoyé mi frente en la suya.

-Claro que lo sería- susurré- Pero sería más genial girarme en la cama cada noche y encontrarte.

-Eso ya sería el cielo- me dijo con los ojos cerrados

- Quédate ésta noche- se separó de mi y vio que tenía la mirada brillante.

-Eh- me cogió suavemente por el mentón- ¿Algo va mal?

-Solo necesito dormir abrazada a ti- aparté la mirada de repente.

-Eh- me acarició suavemente ambas mejillas-Dime que es lo que pasa.

-Mañana es el aniversario de la muerte de mi padre- admití y aparté la mirada- Siempre que eso pasa me cuesta dormir y una vez que me despierto- intenté tragarme ese nudo que tenía en la garganta- siempre lloro y sé que..- me obligó a mirarle- Si te tengo a ti aquí será un poco menos duro.

-Luna..- susurró- Tu hermano..-empezó a decir y aparté la mirada sin saber a donde mirar.

-Sí..- respondí y me tembló la voz- Lo entiendo no pasa nada- seguía con la cabeza agachada y no dejaba de tocarme las pulseras, tenía que hacer algo para no romper a llorar. Noté ambas manos encima de las mías y levanté la mirada.

-Voy a quedarme- susurró y noté como un par de lágrimas se escapaban, no sé si era por el alivio de saber que no me fallaría o porque echaba de menos a mi padre. Supongo que por ambas cosas. Me besó la mejilla impidiendo que las lágrimas llegaran muy lejos- Ya veremos como lo hacemos para que tu hermano no sospeche nada- sonreí- Y si nos pilla que le den- no pude evitar reír- No voy a dejarte sola, ni ahora ni nunca."

En momentos como eso no dudaba lo mucho que me quería. Esa noche le dio mil vueltas a las otras mil que podíamos pasarnos haciendo el amor.

"Llevaba escondida casi toda la noche en su pecho mientras me abrazaba por la cintura.

-¿Duermes?- preguntó.

-Sí- reí.

-Que idiota que eres- intentó hacerme cosquillas pero le agarré las manos. Apoyé mi barbilla en su pecho para mirarle directamente-¿Qué?- susurró.

-¿Puedo confesarte algo?

-Claro- apartó un mechón de pelo de mi rostro.

-Ahora mismo podrían darme la opción o el privilegio de estar encima de la Torre Eiffel o quizás estar por Londres visitando qué sabe quién o quizás podría estar en el punto más alto del mundo teniendo unas vistas de puta madre pero..-ladeé un poco mi cara y sonreí- Rechazaría todo eso por volver a pasar una noche aquí- señalé con un dedo su pecho- Aquí tengo las mejores vistas del mundo- susurré- Y no sabes lo bonito que es estar aquí apoyada y solo escuchar tu respiración y el latido en tu pecho.

-Si lo sé- me sonrió y acarició mi mejilla- No dormí absolutamente nada la primera noche que pasamos juntos- me mordí el labio- No podía perderme esos segundos tan valiosos- me subí a horcajadas de él- No podía perderme verte respirar pausadamente apoyada en mi almohada tapada con una sábana hasta la cintura- colocó sus manos debajo de mi camiseta- ¿Sabes lo que me encantó pasarte la yema de mis dedos por tu espalda y ver como se te ponía la piel de gallina?- sonreí- Lo más bonito es que tú consigues lo mismo en mi.

-Te quiero- susurré y me acerqué de nuevo a besarle lentamente, quería decirle en aquel beso lo mucho que había necesitado a alguien como él.

Recuerdo que segundos después me apoyé en él pero ésta vez justo encima y me escondí en su cuello, nos abrazamos y caímos en un profundo sueño pero recuerdo que aun estando medio inconsciente me dijo algo que no olvidaré en la vida.

-Voy a cuidarte todas las noches en las que te sientas perdida."

Y hoy es una de esas noches en las que me siento perdida sin él. Otra noche más en la que acabaré llorando porque no está él para decirme que las cosas van a ir bien y coincide con el aniversario de la muerte de mi padre. Y es que parece que todas las personas importantes para mi se acaban marchando..No sé si podré soportarlo más. Ya no puedo.

Vuelvo a sentarme apoyada en la puerta de mi habitación pero ésta vez sin música; miro fijamente la margarita que está entre mis manos y le arranco lentamente los pocos pétalos que le quedan;

me quiere..
no me quiere..
me quiere..
no me quiere..
me quiere y..

Miro fijamente el pétalo que queda y lo arranco lentamente. 

No me quiere.. pero tampoco me hace falta ninguna flor para saberlo; si me quisiera seguiría aquí y ya no está. 

Apoyo mi cabeza en la puerta y rompo a llorar, como tantas otras noches cuando se acerca ésta fecha; y no sé si lloro porque no le tengo o porque rompió la promesa de cuidarme todas las noches en las que estoy perdida. Chicos, capaz sería de perderme todas las noches si con eso consigo que vuelva.'


dimecres, 16 de juliol del 2014

No va a volver y me lo merezco.


XVIII


'Nunca pensé que existía la posibilidad de engancharme tanto a alguien como lo hice con ella. Quería hacerlo todo con ella, reír, llorar, vivir, amar..tantas cosas; ella hacía que tuviese ganas de vivir intensamente como nunca antes había sentido. Me hacía valorar las pequeñas cosas; cada beso, cada risa, cada mirada..Recuerdo que muchas veces me giraba y veía a Luna sonriendo y con la mirada fija en mi, le arqueaba una ceja y agachaba la mirada avergonzada como si le hubiese pillado haciendo algo que no debía; me acercaba a ella y le alzaba el mentón para besarla. Esos besos me daban la vida. Teníamos miles de besos; los que decían todo aquello que no nos atrevíamos, los que iban acompañados de risas, otros con mordiscos, los besos lentos cuando más nos necesitábamos y los besos sin pausa de las ganas que nos teníamos. Pero sin duda alguna, ¿sabéis con qué beso me quedo? Me quedo con aquellos que me daba justo cuando íbamos a dormir; se acercaba a mi lentamente y, después de apoyarse en mi pecho, me besaba lentamente y al apartarse me susurraba un te quiero bajito y, chicos, sentir como después de ello, se apoya en tu pecho y notar la respiración en tu cuello; era la mejor medicina para todo lo malo. Recuerdo que adoraba despertar con ella, la notaba abrazada a mi fuertemente y parecía que no quería soltarme o, había veces en las que me despertaba con una lluvia de besos y desde ahí empecé a adorar la lluvia, me recordaba a ella. Recuerdo que me despertaba entre risas mientras me decía 'parece que va a llover' y empezaba a besarme por toda la cara sin prisa, sin pausa, sin querer separarse de mi. Su imagen de recién levantada quedó almacenada en mi mente para el resto de mi vida, era preciosa. Me encantaba enredar mis dedos en su pelo mientras ella seguía durmiendo, me encantaba hacerle cosquillas con mis besos en el cuello para despertarla riendo, que hablen de melodías perfectas para despertarse si quieren que la más bonita la tenía yo. La tenía, ahora ya no.

No sabéis lo difícil que es empezar a echar de menos algo que creías que eras tuyo, lo difícil que es levantarte de la cama sabiendo que no va a estar ella justo detrás para abrazarte por la espalda, lo difícil que era ponerme frente al espejo del baño sabiendo que ella no iba a aparecer corriendo para saltar justo encima de mi espalda chillando, o lo chungo que era desayunar sin escucharla hablar o no escucharla cantar de buena mañana de lo feliz que estaba, o simplemente..lo difícil que era no tenerla. Sabía..sabía que había metido la pata hasta el fondo, que la había cagado, que había hecho las cosas mal, otra vez, pero nunca me había dolido tanto equivocarme ni tampoco perder a alguien. A día de hoy; todavía recuerdo como Luna empezó a llorar al saber que todo esto había terminado y, chicos, por mucho que la haya visto llorar mil veces, esa vez, esa puta vez no puedo olvidarla; se veía tan perdida y sola. Supongo que como me veo yo ahora. Es tan jodido que siempre que hacemos daño tiene que ser a alguien al que de verdad queremos. Y me fastidia, me jode saber que no voy a volver a abrazarla, que no va a volver a hablarme, que ni siquiera me mirará después de todo lo que hemos llegado a sentir, después de todo lo que nos hemos querido pero no la culpo, a veces, el amor no puede con todo y menos con las mentiras.

Me equivoqué, lo sé, preferí tener un par de besos que no significaban nada y perder a alguien que para mi, en ese momento, lo significaba todo pero tuve que darme cuenta cuando ya era demasiado tarde, cuando sabía que ya la estaba perdiendo o que ya la había perdido.

Quiero que sepáis algo, no hay día que no me arrepienta, no hay día en el que no desee llamarla o buscarla porque, joder, no quiero no quererla. No quiero olvidar todo lo vivido, no quiero hacer como si nada o como si ella nunca me hubiese importado. 

Luna fue, es y será el gran amor de mi vida. Y no, no me arrepiento de haberla elegido a ella.

¿Sabéis qué? Empecé a escribirle una carta para dejarla en su buzón, quería decirle en ella lo mucho que le quería y lo mucho que sentía haberlo jodido todo pero nunca llegué a terminarla, sabía que por mucho que escribiese mil hojas, por mucho que le pidiese perdón en cada una de ellas; no me perdonaría. Y es duro seguir queriendo a alguien que con el paso del tiempo acabará odiándote pero me lo merezco. Me merezco esto; merezco estar mal, jodido y pasarme los días metido en la cama como estoy haciendo ahora. Merezco estar hundido. Os quiero confesar algo, me gustaría sufrir por los dos, ella no se lo merece. Y sé que está mal, Lucía me lo dijo y no debería, al menos no por un capullo como yo. 

Me gustaría poder volver tiempo atrás, volver a estar con ella, éramos felices, joder.

"-Eric te juro que como te atrevas a hacerlo me enfadaré contigo- dijo intentando no reírse.

-Luna pero si quieres reírte.

-Eso no es verdad- la miré fijamente y empezó a reírse- ¡NO!- chilló cuando me acerqué, ponía sus manos delante para apartarme de ella pero yo tenía más fuerza- ¡ERIC!- chilló cuando la cogí como un saco de patatas-¡BÁJAME!

-Eso voy a hacer pero espera a que entre en el agua.

-Eric- susurró- Debe estar helada- dijo- No estamos en verano.

-No te oigo- reí- Estoy sordo- me pellizcó el culo y la escuché reír.

-Oye- me reí yo también- Ahora sí que voy a soltarte.

-¡NO!- se agarró más fuerte a mi- Odio el agua de la playa, Eric como se te ocurra soltarme te jur..-la lancé dentro del agua e intenté no reírme, me mordí el labio para ello. Salió a la superficie y me miró cruzándose de brazos."

Recuerdo que yo la miraba sonriendo. Y me preguntó que qué hacía mirándola así, le dije que estaba preciosa y se le pasó el enfado, lo sé por los besos que vinieron después. Esos que también me recuerdan a otros muchos momentos..

"-Te he echado de menos hoy- confesé entrelazando su mano con la mía.

-Siempre me echas de menos- dijo con una sonrisa.

-¿Qué pasa? ¿no puedo hacerlo?- pregunté. Soltó mi mano y me cogió la cara entre sus manos.

-Claro que puedes- se acercó para besarme- Sabes que me encanta que lo hagas.

-¿Y tú?- le pregunté encima de sus labios-¿Tú me has echado de menos?

-Sabes que sí- la cogí de la cintura para sentarla a horcajadas- Siempre lo hago- acaricio mi pelo lentamente y cerré los ojos, ella sabía lo mucho que eso me encantaba. 

-No vayas por ahí- le sonreí.

-¿Por qué?- preguntó juguetona.

-Porque sabes lo que provoca en mi y no quiero perder los papeles.

-Piérdelos- la miré fijamente y me sonreía sin enseñar los dientes.

-No quiero meter la pata- le dije.

-No lo harás- se acercó a besarme lentamente. Metí mis manos por debajo de su camiseta, la noté temblar entre mis manos y saber que con solo un toque provocaba eso hacía que me derritiese entre sus brazos- Te quiero- susurró y la miré fijamente. Le sonreí, nunca me cansaría de quererla como lo hacía- Espera- dijo y apartó un segundo mis manos para levantarse, me tendió la mano y se la cogí sin entender qué quería hacer. La seguí hasta su habitación y una vez que estábamos dentro cerró la puerta y me apoyó en ella.

-¿Qué?- la miré. Ví como se sonrojaba y me acerqué a ella para morderle la mejilla, me encantaba. Rodeé su cintura con mis brazos y la acerqué más a mi- Te quiero- dije yo ésta vez encima de sus labios- No tienes porqué hacer esto Luna, sabes que yo no tengo..-me interrumpió poniendo un dedo encima de mis labios.

-Yo nunca..-apartó la mirada por la vergüenza.

-Lo sé- le cogí la barbilla para que me mirase.

-Quiero que sea contigo- susurró y sonreí- Pero no quiero que después de esto te vayas como si nada.

-¿Ese es tu miedo?- apartó la mirada y asintió. Le cogí de nuevo su cara con mis manos y me acerqué a ella para besarla, noté sus manos en mi pecho, temblaban. Tenía miedo, un miedo que no tenía porqué tenerlo, no iba a apartarme de su lado en años. La cogí a horcajadas haciendo que rodease mi cintura. Me acerqué a la cama y la deposité en ella con sumo cuidado, como si fuese a romperse. 

Y esa tarde no faltaron besos ni tampoco caricias, esa tarde nos perdimos en un mar de momentos que yo no podía olvidar en la vida."

Recuerdo lo bonita que estaba entre mis brazos, con mis manos en ella, con mis labios encima de cada centímetro de su piel, recuerdo cada uno de sus gestos, su cara, su miedo, su..todo. Recuerdo que temblaba, tenía miedo de que le hiciese daño físicamente o emocionalmente, no sé, pero la besé para quitarle todas las dudas, la amé como nunca antes había hecho y desde esa tarde supe que como alguien más que no fuese yo se atreviese a ponerle una mano encima, yo estaría perdido. Era el primero en quererla y quería, para aquel entonces, ser el último.

Recuerdo que cuando se despertó estaba tapada con la sábana y me miro vergonzosa. Le sonreí y me acerqué a besarla lentamente. Parecía nerviosa.

-¿Creías que iba a irme?- asintió- Lo había pensado pero porque no quiero que tu hermano me corte la cabeza- rió- Pero no podía irme después de lo de ayer- le acaricié la mejilla y le besé en la frente-¿Estás bien?- sonrió.

-Mejor que nunca- susurró.

La miré durante un par de minutos, si creía que era preciosa antes incluso de tenerla entre mis brazos; ahora que la había tenido había visto lo verdaderamente bonita que llegaba a ser. Que me hablen de paisajes bonitos si quieren, que si no la habéis visto entre vuestros brazos teniendo un orgasmo no me habléis de belleza. Pensaba una y otra vez.

-¿Vas a ducharte conmigo?- pregunté sonriendo.

-Vale- dijo con vergüenza, se levantó con la sábana enrollada en su cuerpo, estaba nerviosa e intentaba que no se le viese nada, me reí y me acerqué a ella-¿De qué te ríes?- preguntó.

-No tengas vergüenza conmigo- dije serio- Luna- me miró-Eres preciosa, deberías empezar a creértelo- la abracé contra mi- A veces desearía que te vieras con los ojos que te veo yo- se apartó un poco de mi y me besó lentamente.

-A veces tengo miedo de que te canses de mi, de como soy.

-Eh- le cogí de la barbilla- Nunca- le dije- Escúchame- se mordía el labio nerviosa- Nunca me cansaré de lo que me da la vida- la besé en la frente- Eres lo mejor que ha podido pasarme en la vida y no pienses que después de esto voy a irme- la miré- No pienso apartarme de ti tan fácilmente a menos que tú quieras.

-¡No!- susurró- No- rodeó mi cuello con sus brazos- No quiero que te vayas.

-No lo haré."

Pero en cierto modo lo hice, al final me fui, me fui como le prometí que no haría. Dejé atrás todo aquello que me había importado..

Lo único que me había importado en toda mi vida era ella, solo ella. Y podían pedirme cualquier cosa por ella que lo habría hecho. Sin pensarlo porque, chicos, no había nada que no hubiese hecho por Luna. Era la razón por la que me levantaba, la razón por la que seguía adelante, era aquello bueno dentro de mi miserable vida. Le daba sentido a todo aquello que hasta ahora no lo había tenido y yo, como un capullo, la dejé marchar. Dejé marchar al amor de mi vida y ahora mismo no sé cómo seguir, no sé como hacer para volver a tenerla o para pasar página y aunque la pase; sé que día tras día me pasaré a leerlas o me pararé a recordarlas porque ella ha sido lo único bonito que ha tenido mi vida. 

Así que, aquí me tenéis, hecho polvo e intentando recordar cada segundo a su lado para tenerla porque esa es la única forma de sentirla aquí porque sé que no va a volver. Y me lo merezco.'




dijous, 10 de juliol del 2014

La herida no está curada.

XVII


'Él era aquello que te pasas media vida esperando y que crees que nunca va a llegar. Hasta que llegó. Llegó dispuesto a cambiarme la vida, a llenar los días grises de color, a darle sentido a todo aquello que hasta ahora no lo tenía. Y cuando esa persona se va; deja una herida difícil de sanar- por no decir imposible-.

Llevaba semanas llorando la ausencia que alguien había dejado, alguien que sabía que no iba a volver, alguien que parecía ser feliz como prometió que nunca volvería a serlo si me perdía. Es difícil hacerte a la idea que vas a tener que echar en falta todo aquello a lo que te habías acostumbrado, es difícil saber que vas a despertarte y no vas a verle ni va a buscarte o llamarte. Recuerdo que un día me dijo; 'no sabes lo mucho que necesito tus besos; son como una dosis diaria que necesito para ir tirando' y chicos, parece no necesitarla..

supongo que muchos podréis llegar a entenderme pero antes de llegar a lo más amargo de mi historia quiero que leáis con atención lo feliz que también llegué a ser. 

"Me miró de reojo y sabía que estaba intentando mantenerse serio, se mordió el labio y volvió a mirar la pantalla.

-Luna no me creo que me hayas convencido para ver esta película.

-¿Qué tiene de malo?- pregunté.

-Sabes que no me van.

-Cuando termine te arrepentirás de tus palabras.

-¿Qué puede tener de bueno una película que se llama 'bajo la misma estrella'?- negué con la cabeza e intenté no reírme.

-Eric- dije y me miró desde su asiento- Quiero ver ésta película, sería muy feliz y creo que eso debería ser razón suficiente para permanecer aquí..

-Chantajista- reí y me acerqué a besarle.

-Bueno..-sonrió encima de mis labios- Si me besas no me parecerá tan mala.

Las luces se apagaron y entrelazó su mano con la mía, le miré por última vez y me concentré en la película. De vez en cuando soltaba su mano porque estaba demasiado ocupada en secarme las lágrimas. Hubo un par de veces que se acercó a mi para abrazarme de lado y besarme repetidas veces el pelo. 

Recuerdo que cuando la película estaba llegando al final me cogió de nuevo la mano y eso hizo que le mirase y, dios, le vi llorar. Intentó disimularlo pero conmigo no podía; sabía cuando lloraba, cuando reía, cuando necesitaba una sesión de abrazos seguidos de un 'todo va a ir bien'. Recuerdo que me acerqué a besar levemente su mejilla y cerró los ojos al sentirme tan cerca. Me sorprendió todo lo que llegó a decir después.

-Es injusto- me dijo.

-¿El qué?

-Es injusto que dos personas que se quieren no puedan estar juntas- sonreí levemente- De un día para otro te dicen algo que te cambia la vida y ya nada vuelve a ser lo mismo.

-Tiene que ser duro- susurré.

-¿Sabes?- me miró- Cosas como ésta me hace ver la suerte que tengo al tenerte conmigo.

-Eric..-susurré.

-Es la verdad- se acercó mi mano a sus labios y la besó levemente mientras me guiñaba el ojo. 

Me apoyé en su hombro dispuesta a acabar de ver lo que quedaba de película, no estaba dispuesta a soltarle la mano ni tampoco a soltarle a él. 

Recuerdo que cuando terminó la película me separé lentamente de él y le besé como si ese fuese a ser nuestro último beso; recuerdo que con él dejé ir todos mis miedos y me alegré al tenerle conmigo; me alegré de que por una vez en la vida las cosas me salieran bien. Que, chicos, nos queríamos y merecíamos estar juntos al menos por un tiempo.

Esa misma noche me dejó en el portal de mi casa a regañadientes, rodeé su cuello con mis brazos y no dejaba de mirarle fijamente; como si quisiera guardar ese momento para siempre en el recuerdo.

-¿Qué?- me preguntó.

-Te quiero- susurré y vi como lentamente en su rostro aparecía una sonrisa que por momentos se hacía más grande.

-No sabes lo que adoro oír eso- admitió.

-¿Ah si?- me hice la tonta- ¿El qué?

-Que me quieres- rozó mi nariz con la suya y me besó lentamente. Me encantaba. 

Cuando me separé de él me quedé a centímetros de su cara y me miró fijamente, recuerdo que él sonreía pero sin enseñar los dientes y en un segundo miró hacía abajo.

-Espero que nunca te canses de decírmelo- admitió sin mirarme. Le cogí la barbilla con una de mis manos para que me mirase.

-Nunca me cansaré.

-Ni yo me cansaré de demostrarlo- acarició mi mejilla.

-¿Tu crees?- le pregunté.

-Cada día de mi vida.

-O cada hora.

-Quizás cada segundo- me respondió. Se acercó para besar mi frente y se separó de mi lentamente. Le sonreí.

-Lo he pasado genial- dije nerviosa.

-Y yo- me sonrió.

-Será mejor que me vaya- le dije y metí la llave en la cerradura. Me giré para verle una última vez y vi como me miraba fijamente-¿Qué?- le pregunté, él aun seguía en las escaleras de la entrada de mi casa. No dejaba de sonreír mientras me miraba.

-Luna- dijo y me mordí el labio- Cada momento contigo es especial, no quiero que lo olvides.

-No lo haré.

-A cambio..-ladeó un poco su rostro- Yo no olvidaré de demostrarte cada día lo mucho que te quiero- me sonrió y me mordí el labio-¿Vale?- me recordó a la película que habíamos visto horas antes.

-Vale- susurré y después de echarle un último vistazo a esa sonrisa que me quitaba el aliento, cerré la puerta.

Si os soy sincera; creo que su sonrisa es a lo más me está costando desengancharme, no sabéis lo mucho que me encantaba ver aparecer de la nada esos hoyuelos.. es difícil.
Estoy como en proceso de desintoxicación, sé que me hace daño engancharme a ello pero aún así no dejo de insistir; parece que quiero hacerme daño siguiendo enganchada a él, que no hay nada que se le compare. 

__

Rodeé el cuello de Denis mientras él rodeaba mi cintura, me encontraba sentada en la encimera de su cocina, besándole.

-Me encantas- susurró entre besos.

-No me digas esas cosas o..-me interrumpió.

-¿Qué?- dijo juguetón- ¿Vas a comerme o qué?

-Quien sabe- reí.

-Yo estaría más que encantado Lucía- empezó a besarme el cuello haciéndome cosquillas y no podía parar de reír, él siempre conseguía de una forma u otra hacer que estallase a carcajadas. Me daba la vida este chico. Después de tanto tiempo de la primera vez que estuvimos juntos habían pasado tantas cosas buenas..otras no tanto pero ya hace casi..¿cuánto? ¿dos años que estamos juntos? no sé, ninguno de los dos lo cuenta, no nos gusta hacerlo..solo sé que a día de hoy no sería capaz de dejarle, en la vida. Él es eso que tanto necesitas y que hasta que no lo encuentras no te das cuenta de lo mucho que te hacía falta.

Podía tirarme horas mirándole que no me cansaría. Le acaricié la mejilla como si fuese a romperse, no hay nada que no haga por él. A veces le miro fijamente y no puedo dejar de pensar en lo bonito que es el amor cuando llega.

Me separo de él, a regañadientes, ya que oímos que alguien entra en la cocina. La miro fijamente, es Luna o lo que queda de ella. Denis me mira y le hago un gesto para que nos deje solas; me bajo de la encimera y me apoyo en ella mientras la miro fijamente, se acerca a la nevera y después de mucho pensárselo no saca nada.

-Luna..- le digo pero no se gira- ¿Luna?- parece ignorarme. Cuando pasa por mi lado le sujeto levemente la muñeca pero se deshace fácilmente de mi agarre-¿Sabes que él todavía me pregunta por ti?- se detiene en el umbral de la puerta. Se gira lentamente hacia mi- ¿Estás bien?- susurro. Me mira fijamente sin parpadear debatiendo qué responderme- Luna..

-Vas a desgastarme el nombre.

-¿Desde cuando han cambiado tanto las cosas?- pregunto dolida.

-Pregúntaselo a él si tanto le hablas.

-Es mi amigo- me responde.

-Yo también lo era y pareces estar de su parte.

-No estoy de la parte de nadie- me mira fijamente, noto como le brillan los ojos- Él ha admitido su error y quiere estar contigo.

-Yo no- respondió ella.

-¿Te lo dices para convencerte a ti misma?

-Lucía que te vaya jodidamente bien con mi hermano y que seas casi de la familia no te da derecho a meterte en mis asuntos, ¿lo sabes?

-Has cambiado.

-He tenido que hacerlo para que gente como él deje de hacerme daño- dijo y se giró de nuevo para irse.

-Pero le quieres- la detuve de nuevo- Y eso es lo que más te fastidia.

-¿Sabes?- se giró- Ojalá nunca tengas que pasar por esto- sonrió irónicamente- Pero no te preocupes que estás con el calzonazos de mi hermano y nunca te hará nada parecido como me hizo a mi Eric.

-Luna te estás pasando.

-Y tú te estás pasando al meterte en mis asuntos- vi como empezaba a llorar- Puede que no esté bien y que mienta al decirte que no le quiero pero.. ¿eso a quién le importa?

-A mi- admití con voz temblorosa- Quiero que vuelva la Luna de siempre.

-No pidas cosas imposibles- me respondió seriamente.

Vi como se secaba las lágrimas e hice el intento de acercarme a ella a lo que se retiró un paso hacia detrás.

-¿Tanto te duele no tenerle?- quise saber.

-Es difícil- admitió en un susurro- Tú; cuando te pones una tirita y llevas horas con ella sabes que al quitártela te hará daño, ¿no?

-Sí- dije sin entenderla.

-Al principio te da miedo quitártela porque sientes que no estás preparado para hacerlo pero cuando llega el momento y la estiras para separarla de tu piel notas que duele; duele un rato pero con los segundos se calma ese dolor- me miró y en ese momento vi una lágrima recorrer su mejilla- Él es como esa tirita que acabo de quitarme pero que todavía duele, quizás porque ha sido arrancada con demasiada fuerza o porque la herida no está curada- empezaba a entenderla un poco mejor- Él es como esa herida que sigue sin curarse y que sabes que por mucho que se cure; ha dejado otra herida mayor que sabes que tardará más tiempo en sanar.'