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'Esa noche lo eché de menos y no fue la única. Lo peor es echarle en falta después de saber lo que se siente al dormir a su lado, para ese entonces no sabía lo que sentiría pero ahora que ya sé lo que se siente no sabéis lo mucho que necesito tenerle aquí. Me giro en la cama y no está; solo hay un hueco vacío que seguirá así porque dudo que exista alguien que pueda llenar el espacio que él ha dejado. Tampoco quiero darme la vuelta en la cama y encontrarme otros ojos que no sean los suyos, ni otra mano que me acerque a él, ni colgarme de otros labios que no tengan la misma forma que los suyos. Así tan apetecibles. Recuerdo que había noches que me despertaba a las tantas, quizás a las tres pero hubo una que eran las cuatro y cincuenta y seis, me despertó a besos. Me dijo que había tenido una pesadilla; que me perdía y al despertar había tenido miedo de no encontrarme. Ahora me río, parece que ya no tiene miedo de levantarse al lado de otra como hace pero bueno..ya tendré tiempo para contaros todo lo que pasó hasta llegar a ese punto de la historia.
Nunca le dije lo mucho que lo necesité esa noche y todas las siguientes. A veces, tenía la necesidad de llamarle y decirle que viniese, que tenía miedo y necesitaba que me sostuviera entre sus brazos. Pero también tenía miedo de que las cosas fueran tan rápido, tenía miedo de implicarme emocionalmente con él. Pero para qué mentirnos, a esas alturas ya lo había hecho. Se había metido debajo de mi piel, y no tenía pinta de pirarse de ahí, tampoco quería que lo hiciera. Aunque debo admitir que una parte de mi quería echarlo de mi vida, ¿por qué? os preguntaréis; quería decirle que se fuera, que no me quisiera porque si lo hacía, yo ya encontraría la forma de meter la pata y él se iría. Preferiría sacarlo de mi vida antes de sentir que ya era demasiado tarde..
..pero ya era tarde, al menos para mi.
Si le pedía que se fuera solo sería para oírle decir 'no pienso irme a ninguna parte'. De todas formas, eso me lo dijo millones de veces, y yo no veo que siga aquí, ¿vosotros los veis? Pero no quiero irme por las ramas con éste tema, no es que guarde rencor porque se haya pirado- que puede que también- es más nostalgia, que le echo de menos, joder.
__
Sonó el despertador, era viernes y nadie tiene ni la más remota idea de las ganas que tenía que llegase este día. Luna y yo habíamos quedado para ir al cine, y la semana se me había hecho eterna, nunca llegaba el momento de tenerla solo para mi. No era normal ni bueno ni tampoco sano tener tantas ganas de estrecharla entre mis brazos, pero tenía esa tonta necesidad de hacerlo y no soltarla. Al menos durante un tiempo, decir siempre sería demasiado.
Me preparé para ir a clase, no quería llegar tarde. Tenía ganas de verla, cruzármela por los pasillos como cada mañana, que me sonría y que yo le guiñe el ojo sin que Denis me vea. O besarnos a escondidas en los lavabos, quizás rozarle la mano sin querer, o queriendo, cuando los pasillos estén llenos de gente.
O quizás podía mirarla para recordar cada milímetro de ella para cuando no la tenga conmigo.
Ese día recuerdo que no tuve la oportunidad de besarla como me hubiese gustado, tenía ganas de besarle esa sonrisa tan bonita que siempre me dedicaba. No sé qué me pasaba que cuando pensaba en ella estaba en mi mundo, tanto que Denis tuvo que darme un toque en el hombro para así bajar de mi mundo.
-¿Qué te pasa?- preguntó.
-No- le miré- ¿Qué te pasa a ti? El que lleva esa cara de asco todo el día eres tú no yo.
-No es nada- dijo.
-Suéltalo- se pasó una mano por el pelo nervioso y me miró serio.
-Creo que me gusta Lucía- admitió y solté una carcajada.
-Hombre, por fin lo admites- dije y frunció el ceño-¿Qué?- le miré- ¿Acaso crees que la gente no se ha dado cuenta de ello?
-¿Estás de coña?
-No- me puse serio- Se te nota tanto a ti como a ella que os gustáis pero parece que no quieras nada con ella.
-No es eso.
-¿Entonces?
-Tío, que tiene la edad de mi hermana.
-¿Y qué me estás queriendo decir con eso?- me puse nervioso.
-Me tomarás por loco- confesó.
-¿Por qué dices eso?- le pasé una mano por el hombro para darle mi apoyo y se abriera a mi.
-A veces me paro a pensar y digo, ¿habrá algún tío de mi edad o incluso mayor que quiera hacerle a mi hermana todo lo que yo quiero hacerle a Lucía?- sonreí nervioso.
-Besarla, ¿quizás?- pregunté.
-Más que eso, tío.
-Eso es normal cuando quieres a alguien- admití.
-Sí pero yo no estoy diciendo que quiera a Lucía, puede que esté pillado pero no..- se pasó una mano por el pelo- No sé, tengo demasiadas cosas en la cabeza.
-Tío- le palmeé el hombro- Arriésgate, si no lo haces puedes perder.
-Si lo hago también.
-Pero al menos lo habrás intentado- me sonrió y me guiñó el ojo, era su forma de darme las gracias- Y respecto a tu hermana..- me miró. No podía decirle la verdad- Sabes que en cualquier momento aparecerá otro tío como Toni, su ex, y puede que la enamore y la quiera.
-Pero es mi hermana pequeña, joder.
-Y Lucía es la hermana pequeña de Sergio. Éste debería matarte pero sin embargo no lo ha hecho aún sabiendo que te gusta ella- se puso serio, parecía empezar a entender la comparación que le estaba haciendo- ¿Que vas a proteger siempre a tu hermana de los tíos que se le acerquen y vas a hacer que esté sola?
-No- admitió- Pero es que no creo que exista un chico que esté a la altura de Luna- en eso tenía razón- Y pensar que cualquier cabronazo puede partirle el corazón- negó con la cabeza- No me gusta pensarlo, los tíos de hoy en día solo piensan con la polla y no con la cabeza- parecía nervioso- Y no me digas que no.
-No te lo niego pero siempre hay excepciones- dije serio.
-Dime qué excepciones- dijo él. Pensé en mi pero ese pensamiento me lo guardé para mi. Sabía que le estaba fallando a Denis por ocultarle lo que teníamos su hermana yo, y ni siquiera sabía lo que teníamos. Solo sabía que yo la necesitaba tanto o más como ella me necesitaba a mi -¿En qué piensas?- me miró raro.
-Nada- sonreí- Solo deja que tu hermana haga lo que quiera con su vida.
-Lo intento pero últimamente la veo rara, habla mucho por teléfono, siempre dice que queda con Lucía pero no todas las veces es cierto. El otro día ví a Lucía en el centro comercial con su madre y Luna me había dicho que estaba con ella. Era mentira, tío- negó con la cabeza- Me duele que no tenga la suficiente confianza como para decirme lo que le pase y más que me mienta.
-¿No crees que si lo hace es porque tiene miedo a como vas a reaccionar?
-No voy a reaccionar de ninguna manera.
-¿No?- reí- Tú mismo has admitido más de una vez que romperías las piernas al tío que se le acercara.
-¿Y tú?- me preguntó y no entendí lo que quería decirme-¿Qué haces que la defiendes tanto?
-¿Yo?- me hice el loco.
-Al final voy a pensar que te gusta- negó riendo- No, eso es imposible. ¿Tú y mi hermana?
-Ya ves- reí.
-Tú nunca me harías algo así.
-¿Me tachas de cabrón?
-En ocasiones lo eres.
__
Le colgué el teléfono. Eric me había llamado para cancelar la salida al cine. Me metí en la cama cabreada. ¿Cómo tenía la poca vergüenza de decirme por teléfono que no íbamos a quedar sin decirme el por qué? Le colgué cabreada porque era lo que sentía, le había dejado con la palabra en la boca pero estaba harta. Un día parecía que las cosas iban bien y al siguiente lo notaba distante conmigo, como si tuviera miedo pero tío, él no es el típico tío que tiene miedo.
Me sonó el teléfono. Leí su nombre y después de tanto insistir acabé respondiendo.
-Luna- sonó calmado- ¿Estás bien?
-¿Te miento?- tenía ganas de llorar.
-Cariño- susurró y cerré los ojos. Él no tenía ni idea de lo que esa palabra hacía en mi- Lo siento, siento haberte hablado así, estoy algo agitado.
-¿Por qué?- pregunté.
-No importa.
-Todo lo referente a ti sí que importa así que no pienso colgar hasta que me digas que te pasa.
-Luna..-dijo.
-Eric- le reté.
-He estado hablando con tu hermano- dijo y abrí mucho los ojos.
-¿Cómo? ¿De qué? ¿Por qué?- escuché como se reía, yo y mi impaciencia, era algo natural.
-De tíos- me dijo y negué con la cabeza riendo- Él no quiere que alguien como yo esté contigo.
-¿Como sabes eso?- pregunté.
-Porque me lo ha dicho- dijo- No importa cómo pero me lo ha dicho.
-Eric..-me interrumpió.
-Le estoy fallando y es mi mejor amigo.
-¿Qué me estás queriendo decir con eso?- pregunté nerviosa.
-A veces pienso que lo mejor sería dejarlo ahora que estamos a tiempo- cerré fuertemente los ojos, no iba a llorar, no, no iba a llorar..
No llorar por un tío me lo había prometido tantas veces pero..ya era tarde, notaba como una a una iban saliendo las lágrimas, sin permiso. Cada una haciendo su camino por cada rincón de mi rostro, dejando marca pero una marca no tan permanente como sabía que alguien como él iba a dejar en mi vida.
No llorar por un tío me lo había prometido tantas veces pero..ya era tarde, notaba como una a una iban saliendo las lágrimas, sin permiso. Cada una haciendo su camino por cada rincón de mi rostro, dejando marca pero una marca no tan permanente como sabía que alguien como él iba a dejar en mi vida.
-Luna- lo escuché decir- Pero es que luego estoy contigo y eso es lo que me hace feliz y no sé qué hacer- le temblaba la voz- Tengo miedo de no hacer lo correcto y por quererlo todo perderos a los dos.
-A mi no vas a perderme- le dije- Eric, encontraremos la forma de decirle las cosas.
-Me matará.
-Y yo te mataré a besos para compensarte- dije y sabía que le había hecho sonreír. Era fascinante saber cuando tu otra mitad estaba bien, mal o sonreía. Y yo sabía que en esos momentos estaba sonriendo al escuchar que no me iría- Eric- le llamé- No voy a obligarte a que intentes algo conmigo si no quieres.
-No me siento obligado- respondió rápidamente- Quiero estar contigo- intenté no emocionarme al oír eso pero me fue imposible- Solo si tú quieres- me dijo.
-No hay nada en este mundo que me haga más feliz que estar contigo.
Le escuché respirar profundamente al otro lado del teléfono, sonaba aliviado, como si hubiese tenido miedo a que yo le dijese que no, que no quería estar con él. Recuerdo que nos pasamos unos segundos en silencio pero cuando me dijo 'cariño' volví a poner atención a lo que me decía.
-Puede que me arrepienta de esto- me dijo pero en ese momento no lo entendí- Me gustaría tenerte delante para ver la cara que pones al decirte una cosa-le escuché reír- Me gustaría ver como te brillan los ojos al decirte esto, poder acariciarte la mejilla y besarte al decir lo que voy a decirte.
-¿Y qué vas a decirme?
-Nada solo una cosa- se hacía esperar.
-¿El qué?
-Cariño- lo oí suspirar- Te quiero- cerré los ojos sonriendo- Puede que me arrepienta de habértelo dicho por aquí pero no podía esperar a verte para decírtelo y..-le interrumpí.
-Eric- dije.
-¿Qué?- preguntó.
-Yo también te quiero y no pienso dejar de hacerlo- sonreí.
-Yo tampoco.'
Y dejar de quererme fue lo primero que hizo, y joder, que si quieres a alguien no le haces el daño que él me hizo.