tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dilluns, 18 d’agost del 2014

No hay final feliz.

XX



Habían pasado tantos días desde que se había ido, tantos días en los que echarle de menos; tantas noches en las que llorarle. Tantas cosas que olvidar y no poder dejar de recordar.

Recuerdo que dolía, quererle dolía. Él era ese tipo de persona que deja una herida que sabes que pocos podrán curar o que aunque quieras..sabes que nunca sanará porque muy en el fondo sabes que sólo el que te ha destrozado es quién tiene el poder de hacer que esa herida desaparezca. Recuerdo muy bien ese día en el que todo acabó; como ya os conté tiempo atrás.. ese día llovía. Me esperaba como otros tantos días en el portal de casa y ahí supe que las cosas ya habían durado demasiado tiempo, que el momento de querernos ya había llegado al límite y en ese entonces noté como poco a poco mi mundo se venía encima y ya no estaba él para hacer las cosas más llevaderas. Recuerdo, también, que no dejé que me tocara, no quería nada de él porque sabía que con el mínimo roce me tendría de nuevo en la palma de su mano, podría ser suya una y otra vez sin pensar en las consecuencias de lo que significaba quererle. Creo que en la vida he sentido mayor impotencia, en ese momento tenía a la persona más importante de toda mi vida y sabía que segundos después iba a esfumarse como se iba el humo de aquellos cigarrillos que nos fumábamos después de hacer el amor. En ese momento supe que empezaría a odiar las despedidas; que empezaría a odiar el girarme en medio de la calle y no notar que es él el que me mira, que odiaría andar por las calles de Barcelona y no notar el roce de su mano con la mía buscando la mínima excusa para entrelazarlas. Odiaría no tenerlo para que me repitiese una y otra vez lo mucho que me quería aun resultando siendo mentira. 

Y desde entonces..ya no he vuelto a ser yo..es como si hubiese perdido todo lo que tenía..muchas veces escuchaba a mi hermano decir 'parece que la Luna ha dejado de brillar' y sabía que hablaba de mi; era consciente de que había cambiado tanto pero me era imposible seguir porque no recordaba lo que era una vida sin él..

Sin tenerle.
Sin quererle.
Sin..tantas cosas.

Había días en los que pensaba que, quizás, podría perdonarlo. Pensaba 'puede que se merezca una oportunidad' pero luego meditaba que si eso era realmente lo que yo me merecía por mucho que le necesitase y, no, sabía que no. Recuerdo los mensajes que me envió, las veces que me repitió 'ella no ha significado ni la mitad de todo lo que significas tú' pero parece que en este mundo te demuestran lo mucho que te quieren como les sale de la polla. Marchándose con otras. Y en ese momento pensé que quizás el problema era mío; que hasta ahora él no había encontrado en mi lo que necesitaba, que yo no era suficiente. Pero..con el paso del tiempo me he dado cuenta de que el problema lo tenía él, que quizás yo era demasiado para alguien que no sabía valorar a quién tenía hasta que dejó de tenerme. 

Puede que penséis que estoy metiendo la pata pero alguien algún día dijo que las segundas oportunidades no son buenas y no quiero llevarle la contraria a quién lo dijo. Eso sí, si os soy sincera..no me han faltado ganas de buscarle, incluso he llegado a marcar casi todos los dígitos de su número de teléfono para escuchar su voz y decirle todo aquello que necesitaba soltarle pero como muchos de vosotros sabréis..el hablar no es lo mío y por eso un día escribí una carta que nunca le envié. Una carta dedicada sola y exclusivamente a él. Una carta en la que escribí tantas cosas que necesitaba decirle pero que nunca he tenido el suficiente coraje para soltarlas en voz alta. 

Solo quería escribiros una última vez, deciros que intento estar bien y quiero que sepáis como acabó todo esto..supongo que nunca sabré si él llegó a quererme tanto como yo a él. 

Ahora mismo estoy en la estación de tren, he dejado una nota en casa diciendo que no sé cuando volveré, que estaré bien.. que necesito irme si quieren que Luna vuelva a ser la de antes. Aquella que aún estando sola brillaba con luz propia. 

Miro la maleta colocada a mis pies y acerco una de mis manos al bolsillo derecho y saco de ahí un papel. Lo abro lentamente..está hecho polvo. Esa carta lleva escrita.. no sé, he perdido la cuenta e incluso podría decir que me la sé de memoria.

"Querido amor de mi vida y de la vida de otras, no quiero que te lo tomes a mal, supongo que es el dolor el que habla y no yo, son las heridas que todavía escuecen, esas que un día dejaste en mi. Tengo tantas cosas que decirte que no sé cómo empezar..podría decirte que eres un gilipollas, un capullo, un.. bueno todo eso ya lo sabes. Podría decirte que te odio por lo que me hiciste, que no te necesito, que ojalá te vaya tan mal como has hecho tú con mi vida desde que entraste, me diste demasiadas cosas que recordar y te fuiste arrasando todo a su paso..como un incendio sin control que cuando empieza no sabes cómo acabará y cuáles serán los daños. Tú eres el fuego y yo soy el bosque que se quema y que se ha quedado en cenizas..eso es lo único que queda de mi. Podría decirte que nunca he sentido nada pero estaría mintiéndote porque todas y cada una de las palabras que te susurraba en medio del cine, al otro lado de la mesa, debajo de ti en la cama, todas y cada una de ellas eran sinceras. Sólo espero que algún día cuando creas que quieres verdaderamente a alguien pienses en mi y en lo que te perdiste, que se te escape mi nombre cuando la llamas, que veas mis ojos en todas partes y que el perfume que lleve te recuerde a mi y a todas y cada una de las noches que lo dejé impregnado en tu cuerpo. Quiero que sepas que he querido odiarte por lo rota y jodida que me dejaste pero lo único que he acabado haciendo es odiarme a mi misma por no poder olvidarte. Y..si algún día lees esto quiero que sepas que ya es tarde, que quiero empezar una vida sin ti, un capítulo nuevo, una historia digna de ser recordada..no como la nuestra, esa no se merece nada. Solo quiero agradecerte que me abrieras los ojos antes de que fuese demasiado tarde, antes de quererme quedar toda mi vida con el mayor error que he cometido. Puede que fueses el primero en muchas cosas pero ser el último ya no está hecho para ti. Puede que me arrepienta, puede que esté metiendo la pata al no perdonarte un desliz pero han habido tantas noches en las que te he necesitado y tú, simplemente no has estado. Decías que ibas a quedarte conmigo el resto de tu miserable vida y al final la miserable he sido yo, por quererte, por perderte, por querer creerte. Y después de todo lo único que pasa es que llega otro otoño en el que ya no estás y siento que me ahogo, siento que este no es mi sitio porque es contigo o sin ti y verte todos y cada uno de los días correteando a mi alrededor, como si nunca hubiésemos tenido recuerdos en común, es lo más difícil que he tenido que hacer aparte de alejarme de ti el resto de mi corta y miserable vida. Y te quiero, y te odio. Y siento tantos sentimientos contradictorios hacia ti. Hay veces en las que he deseado poder ser tú y saber cuánto llegaste a quererme. 

Sólo quiero que sepas que me voy, que ya es tarde para ti, que no hay perdón que valga ni palabras que calmen el dolor que dejaste. Vuelve a por mi, si quieres, que lo más probable es que yo no esté aunque mi corazón se muera de ganas por quedarse. Sólo una última cosa; prometí que me quedaría aunque las cosas se pusieran difíciles pero necesito marcharme y muy en el fondo sabías que lo haría..me conoces más que nadie y sabes que lo necesito. Y hoy, seis de agosto, justo un año después de perderte para siempre siento que me asfixio al no tenerte aquí conmigo pero sé que, al fin y al cabo, es lo mejor. Siempre te dije que en mi vida no había finales felices, solo finales que no eran dignos de ser recordados pero ya me ves, no puedo olvidar a alguien que en su día me hacía feliz.."

Escucho como llaman los pasajeros al último tren de ese día y muy a mi pesar me levanto pero no sin antes acercarme a la primera papelera que tengo cerca. Miro ese trozo de papel y lo arrugo. ¿De qué me sirve tenerlo conmigo? Lo lanzo sin pensarlo dos veces para después girarme al escuchar como el tren se acerca. Cojo la maleta y al abrir las puertas me subo sabiendo que dejaré mi pasado atrás sin saber si volveré. 

Me vibra el teléfono móvil y veo un número en la pantalla que no conozco. Descuelgo y me lo acerco a la oreja.

-¿Si?

-¿Es cierto que te vas?- escuché de nuevo su voz.

-¿Eric?

-Siempre he pensado que esa camiseta roja era mi favorita- me miro la camiseta que llevo y observo a mi alrededor- Sabía que si decidías irte sería hoy, te conozco.

-Voy a colgar.

-Eres una cobarde- me mordí el labio deseando que las puertas se cerrasen- No eres capaz de quedarte.

-Y tú no eres capaz de admitir que te equivocaste y que no me querías.

-No voy a admitir algo que no es cierto.

-Metiste la pata.

-Lo sé- respondió- Eso es cierto, pero lo de no quererte no lo es- miré a través de la ventanilla y lo vi. Él era consciente de que en ese segundo mi corazón se había parado y yo sabía que él había sentido lo mismo- Tengo curiosidad por leer lo que has tirado en la papelera.

-¿Qué?- tragué saliva con dificultad- ¿Cuanto tiempo hacía que me estabas mirando?

-El suficiente- respondió- Si te pido que te quedes no vas a hacerlo, ¿no?

-Ya es tarde.

-No te creo- dijo y se cerraron las puertas. Vi como se acercaba a mi ventana y me miraba fijamente. Puso una de sus manos en el cristal y quise apoyar la mía, como en los viejos tiempos siempre que se colaba por mi ventana- Hazlo- dijo al otro lado del móvil- Esto puede acabar bien.

-No- respondí- ¿Recuerdas cuando me obligaste a hablar contigo en el instituto días después de que lo dejáramos?- vi como asentía- Me prometí no volver a llorar por ti y me he fallado, no puedo estar con alguien que saca lo peor de mi aunque te quiera.

-Me quieres..-susurró.

-Y no voy a dejar de hacerlo- inconscientemente apoyé mi mano en el cristal y una voz indicó que íbamos a partir- Sé que me vaya el tiempo que me vaya voy a seguir queriéndote porque has sido el único capaz de ver en mi lo que nadie ha visto.

-Entonces..quédate.

-No puedo, no me has demostrado lo mucho que me necesitas- deslicé levemente la mano por el cristal- Búscame en todos y cada uno de los sitios a los que soñamos ir y puede que solo entonces, quizás me encuentres- colgué. Dejé de mirarle. Me senté en el asiento sabiendo que me esperaba un largo viaje del que no sabía si estaba dispuesta a comprar el billete de vuelta. 

Con él había comprado el billete de ida al paraíso sin saber que acabaría en el mismísimo infierno sin poder volver, sin tener ticket para volver a casa, no volvería nunca más a ser yo porque a él le quise olvidándome quererme a mi.. Puede que muchos de vosotros penséis que metí la pata al dejarle, que fui tonta pero 'amar significa no tener nunca que decir lo siento' y yo ya estaba cansada de ellos. Siempre nos quedaremos con la duda de si Eric me quiso tanto como le quise yo a él; solo sé que la Luna hubiese estado dispuesta a perder todas las estrellas por un capullo como él. Y si queréis saber de mi, solo buscadme, ando perdida por el mundo sin saber si él leyó la carta, sin saber si me busca o si me espera. Sin saber si algún día dejará de quererme o empezará a querer a otra como decía quererme a mi..yo solo sé que no hay ni un solo día que no deje de pensar en él, en lo que perdí pero, chicos, solo estoy intentando ser feliz por mi. Sin segundas personas; sin dejar que mi estado de ánimo dependa de alguien que lo único que me ha hecho es sufrir. Solo quiero que os enamoréis, tiréis la casa por la ventana, gritéis a los cuatro vientos lo mucho que le queréis pero sed conscientes de que si hay final, no suele ser feliz. Y éste tampoco lo fue, o sí.



dimarts, 29 de juliol del 2014

Me quiere, no me quiere.


XIX

'Hoy volvía a llover y yo volvía a pensar en él. 
Era rutina, siempre me sentaba en el alféizar de mi habitación y apoyaba la frente en el cristal y mientras que con mi aliento empañaba a éste; mis lágrimas intentaban ganarle esa carrera a la lluvia. A veces, lo que hacía era apoyarme en la puerta de mi habitación, con los cascos puestos y la música a todo volumen e intentaba olvidarme de él pero parecía que todas y cada una de las canciones hablaban de nuestro amor imposible y que no pudo ser ni será. Otras veces lo que hago es tumbarme en la cama mirando al techo como si ahí estuviesen las respuestas a todas las preguntas; el ¿por qué? a todo y parece que nunca lo encuentro. Hoy era uno de esos días en los que estaba escondida detrás de la puerta intentando no llorar pero, chicos, se ha quedado en eso; en el intento. Y sentada ahí, ha habido un segundo en el que se me ha ido la vista a la estantería llena de libros y no he podido evitar acercarme para coger el de "y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero", no he podido evitar abrirlo para mirar como seguía esa flor que perteneció a ese ramo de flores que un día me compró..

se había marchitado, era de esperar, no podía seguir con vida para siempre; supongo que lo nuestro tampoco, era como esa flor. Era preciosa pero sabes que una vez que la arrancas, al fin y al cabo, morirá. Y lo nuestro acabó muriendo.

"-Luna han picado a la puerta, es para ti- dijo Denis desde abajo.

-¿Es importante?- pregunté.

-Ven y compruébalo tú mismo.

Escuchaba a alguien cuchichear, esa voz era inconfundible, no podía equivocarme si decía que era él.

-Te has vuelto un cursi- oí a mi hermano mientras bajaba por las escaleras.

-Te callas-dijo y ambos se giraron al oírme. Creo que en ese momento no podía sonreír más porque acabaría doliéndome la cara. Bajé las escaleras de dos en dos y noté como mi hermano se fue pero estaba más concentrada en mirar a Eric con un ramo de flores.

-¿Y esto?- sonreí.

-Pensaba que..-se tocaba el pelo nervioso- podría gustarte- cogí el ramo con una mano y lo abracé a mi.

-Son preciosas.

-Tú lo eres- dijo y me separé de él. Acerqué el ramo a mi nariz y lo olí con una enorme sonrisa en mi cara- Huelen bien, ¿verdad?

-No mejor que tu colonia en mi- vi como sonreía- Gracias- noté que me sonrojaba poco a poco, se acercó a mi mejilla y la mordió, no pude evitar reír- No te quedes ahí- le cogí de la mano y me acerqué a la cocina con él para poner las flores en remojo."

Recuerdo que subimos a mi habitación en contra de la voluntad de Denis pero en esos momentos no me importaba.

"-¿Y eso?- señaló el marco de fotos encima de mi escritorio. Él estaba sentado en mi silla y yo en su regazo.

-Me gusta como salimos en esa foto- sonreí y el se mordió el labio- Pensaba que no te importaría que la tuviese.

-No- me abrazó la cintura- Solo que yo también la quiero- me giré a mirarle- Tamaño póster para tenerla colgada en el techo de mi habitación y levantarme feliz al verte- me giré en su regazo y ahora ambos nos mirábamos.

-¿De verdad la quieres?

-¿No crees que sería genial?- me apartó el pelo de la cara y apoyé mi frente en la suya.

-Claro que lo sería- susurré- Pero sería más genial girarme en la cama cada noche y encontrarte.

-Eso ya sería el cielo- me dijo con los ojos cerrados

- Quédate ésta noche- se separó de mi y vio que tenía la mirada brillante.

-Eh- me cogió suavemente por el mentón- ¿Algo va mal?

-Solo necesito dormir abrazada a ti- aparté la mirada de repente.

-Eh- me acarició suavemente ambas mejillas-Dime que es lo que pasa.

-Mañana es el aniversario de la muerte de mi padre- admití y aparté la mirada- Siempre que eso pasa me cuesta dormir y una vez que me despierto- intenté tragarme ese nudo que tenía en la garganta- siempre lloro y sé que..- me obligó a mirarle- Si te tengo a ti aquí será un poco menos duro.

-Luna..- susurró- Tu hermano..-empezó a decir y aparté la mirada sin saber a donde mirar.

-Sí..- respondí y me tembló la voz- Lo entiendo no pasa nada- seguía con la cabeza agachada y no dejaba de tocarme las pulseras, tenía que hacer algo para no romper a llorar. Noté ambas manos encima de las mías y levanté la mirada.

-Voy a quedarme- susurró y noté como un par de lágrimas se escapaban, no sé si era por el alivio de saber que no me fallaría o porque echaba de menos a mi padre. Supongo que por ambas cosas. Me besó la mejilla impidiendo que las lágrimas llegaran muy lejos- Ya veremos como lo hacemos para que tu hermano no sospeche nada- sonreí- Y si nos pilla que le den- no pude evitar reír- No voy a dejarte sola, ni ahora ni nunca."

En momentos como eso no dudaba lo mucho que me quería. Esa noche le dio mil vueltas a las otras mil que podíamos pasarnos haciendo el amor.

"Llevaba escondida casi toda la noche en su pecho mientras me abrazaba por la cintura.

-¿Duermes?- preguntó.

-Sí- reí.

-Que idiota que eres- intentó hacerme cosquillas pero le agarré las manos. Apoyé mi barbilla en su pecho para mirarle directamente-¿Qué?- susurró.

-¿Puedo confesarte algo?

-Claro- apartó un mechón de pelo de mi rostro.

-Ahora mismo podrían darme la opción o el privilegio de estar encima de la Torre Eiffel o quizás estar por Londres visitando qué sabe quién o quizás podría estar en el punto más alto del mundo teniendo unas vistas de puta madre pero..-ladeé un poco mi cara y sonreí- Rechazaría todo eso por volver a pasar una noche aquí- señalé con un dedo su pecho- Aquí tengo las mejores vistas del mundo- susurré- Y no sabes lo bonito que es estar aquí apoyada y solo escuchar tu respiración y el latido en tu pecho.

-Si lo sé- me sonrió y acarició mi mejilla- No dormí absolutamente nada la primera noche que pasamos juntos- me mordí el labio- No podía perderme esos segundos tan valiosos- me subí a horcajadas de él- No podía perderme verte respirar pausadamente apoyada en mi almohada tapada con una sábana hasta la cintura- colocó sus manos debajo de mi camiseta- ¿Sabes lo que me encantó pasarte la yema de mis dedos por tu espalda y ver como se te ponía la piel de gallina?- sonreí- Lo más bonito es que tú consigues lo mismo en mi.

-Te quiero- susurré y me acerqué de nuevo a besarle lentamente, quería decirle en aquel beso lo mucho que había necesitado a alguien como él.

Recuerdo que segundos después me apoyé en él pero ésta vez justo encima y me escondí en su cuello, nos abrazamos y caímos en un profundo sueño pero recuerdo que aun estando medio inconsciente me dijo algo que no olvidaré en la vida.

-Voy a cuidarte todas las noches en las que te sientas perdida."

Y hoy es una de esas noches en las que me siento perdida sin él. Otra noche más en la que acabaré llorando porque no está él para decirme que las cosas van a ir bien y coincide con el aniversario de la muerte de mi padre. Y es que parece que todas las personas importantes para mi se acaban marchando..No sé si podré soportarlo más. Ya no puedo.

Vuelvo a sentarme apoyada en la puerta de mi habitación pero ésta vez sin música; miro fijamente la margarita que está entre mis manos y le arranco lentamente los pocos pétalos que le quedan;

me quiere..
no me quiere..
me quiere..
no me quiere..
me quiere y..

Miro fijamente el pétalo que queda y lo arranco lentamente. 

No me quiere.. pero tampoco me hace falta ninguna flor para saberlo; si me quisiera seguiría aquí y ya no está. 

Apoyo mi cabeza en la puerta y rompo a llorar, como tantas otras noches cuando se acerca ésta fecha; y no sé si lloro porque no le tengo o porque rompió la promesa de cuidarme todas las noches en las que estoy perdida. Chicos, capaz sería de perderme todas las noches si con eso consigo que vuelva.'


dimecres, 16 de juliol del 2014

No va a volver y me lo merezco.


XVIII


'Nunca pensé que existía la posibilidad de engancharme tanto a alguien como lo hice con ella. Quería hacerlo todo con ella, reír, llorar, vivir, amar..tantas cosas; ella hacía que tuviese ganas de vivir intensamente como nunca antes había sentido. Me hacía valorar las pequeñas cosas; cada beso, cada risa, cada mirada..Recuerdo que muchas veces me giraba y veía a Luna sonriendo y con la mirada fija en mi, le arqueaba una ceja y agachaba la mirada avergonzada como si le hubiese pillado haciendo algo que no debía; me acercaba a ella y le alzaba el mentón para besarla. Esos besos me daban la vida. Teníamos miles de besos; los que decían todo aquello que no nos atrevíamos, los que iban acompañados de risas, otros con mordiscos, los besos lentos cuando más nos necesitábamos y los besos sin pausa de las ganas que nos teníamos. Pero sin duda alguna, ¿sabéis con qué beso me quedo? Me quedo con aquellos que me daba justo cuando íbamos a dormir; se acercaba a mi lentamente y, después de apoyarse en mi pecho, me besaba lentamente y al apartarse me susurraba un te quiero bajito y, chicos, sentir como después de ello, se apoya en tu pecho y notar la respiración en tu cuello; era la mejor medicina para todo lo malo. Recuerdo que adoraba despertar con ella, la notaba abrazada a mi fuertemente y parecía que no quería soltarme o, había veces en las que me despertaba con una lluvia de besos y desde ahí empecé a adorar la lluvia, me recordaba a ella. Recuerdo que me despertaba entre risas mientras me decía 'parece que va a llover' y empezaba a besarme por toda la cara sin prisa, sin pausa, sin querer separarse de mi. Su imagen de recién levantada quedó almacenada en mi mente para el resto de mi vida, era preciosa. Me encantaba enredar mis dedos en su pelo mientras ella seguía durmiendo, me encantaba hacerle cosquillas con mis besos en el cuello para despertarla riendo, que hablen de melodías perfectas para despertarse si quieren que la más bonita la tenía yo. La tenía, ahora ya no.

No sabéis lo difícil que es empezar a echar de menos algo que creías que eras tuyo, lo difícil que es levantarte de la cama sabiendo que no va a estar ella justo detrás para abrazarte por la espalda, lo difícil que era ponerme frente al espejo del baño sabiendo que ella no iba a aparecer corriendo para saltar justo encima de mi espalda chillando, o lo chungo que era desayunar sin escucharla hablar o no escucharla cantar de buena mañana de lo feliz que estaba, o simplemente..lo difícil que era no tenerla. Sabía..sabía que había metido la pata hasta el fondo, que la había cagado, que había hecho las cosas mal, otra vez, pero nunca me había dolido tanto equivocarme ni tampoco perder a alguien. A día de hoy; todavía recuerdo como Luna empezó a llorar al saber que todo esto había terminado y, chicos, por mucho que la haya visto llorar mil veces, esa vez, esa puta vez no puedo olvidarla; se veía tan perdida y sola. Supongo que como me veo yo ahora. Es tan jodido que siempre que hacemos daño tiene que ser a alguien al que de verdad queremos. Y me fastidia, me jode saber que no voy a volver a abrazarla, que no va a volver a hablarme, que ni siquiera me mirará después de todo lo que hemos llegado a sentir, después de todo lo que nos hemos querido pero no la culpo, a veces, el amor no puede con todo y menos con las mentiras.

Me equivoqué, lo sé, preferí tener un par de besos que no significaban nada y perder a alguien que para mi, en ese momento, lo significaba todo pero tuve que darme cuenta cuando ya era demasiado tarde, cuando sabía que ya la estaba perdiendo o que ya la había perdido.

Quiero que sepáis algo, no hay día que no me arrepienta, no hay día en el que no desee llamarla o buscarla porque, joder, no quiero no quererla. No quiero olvidar todo lo vivido, no quiero hacer como si nada o como si ella nunca me hubiese importado. 

Luna fue, es y será el gran amor de mi vida. Y no, no me arrepiento de haberla elegido a ella.

¿Sabéis qué? Empecé a escribirle una carta para dejarla en su buzón, quería decirle en ella lo mucho que le quería y lo mucho que sentía haberlo jodido todo pero nunca llegué a terminarla, sabía que por mucho que escribiese mil hojas, por mucho que le pidiese perdón en cada una de ellas; no me perdonaría. Y es duro seguir queriendo a alguien que con el paso del tiempo acabará odiándote pero me lo merezco. Me merezco esto; merezco estar mal, jodido y pasarme los días metido en la cama como estoy haciendo ahora. Merezco estar hundido. Os quiero confesar algo, me gustaría sufrir por los dos, ella no se lo merece. Y sé que está mal, Lucía me lo dijo y no debería, al menos no por un capullo como yo. 

Me gustaría poder volver tiempo atrás, volver a estar con ella, éramos felices, joder.

"-Eric te juro que como te atrevas a hacerlo me enfadaré contigo- dijo intentando no reírse.

-Luna pero si quieres reírte.

-Eso no es verdad- la miré fijamente y empezó a reírse- ¡NO!- chilló cuando me acerqué, ponía sus manos delante para apartarme de ella pero yo tenía más fuerza- ¡ERIC!- chilló cuando la cogí como un saco de patatas-¡BÁJAME!

-Eso voy a hacer pero espera a que entre en el agua.

-Eric- susurró- Debe estar helada- dijo- No estamos en verano.

-No te oigo- reí- Estoy sordo- me pellizcó el culo y la escuché reír.

-Oye- me reí yo también- Ahora sí que voy a soltarte.

-¡NO!- se agarró más fuerte a mi- Odio el agua de la playa, Eric como se te ocurra soltarme te jur..-la lancé dentro del agua e intenté no reírme, me mordí el labio para ello. Salió a la superficie y me miró cruzándose de brazos."

Recuerdo que yo la miraba sonriendo. Y me preguntó que qué hacía mirándola así, le dije que estaba preciosa y se le pasó el enfado, lo sé por los besos que vinieron después. Esos que también me recuerdan a otros muchos momentos..

"-Te he echado de menos hoy- confesé entrelazando su mano con la mía.

-Siempre me echas de menos- dijo con una sonrisa.

-¿Qué pasa? ¿no puedo hacerlo?- pregunté. Soltó mi mano y me cogió la cara entre sus manos.

-Claro que puedes- se acercó para besarme- Sabes que me encanta que lo hagas.

-¿Y tú?- le pregunté encima de sus labios-¿Tú me has echado de menos?

-Sabes que sí- la cogí de la cintura para sentarla a horcajadas- Siempre lo hago- acaricio mi pelo lentamente y cerré los ojos, ella sabía lo mucho que eso me encantaba. 

-No vayas por ahí- le sonreí.

-¿Por qué?- preguntó juguetona.

-Porque sabes lo que provoca en mi y no quiero perder los papeles.

-Piérdelos- la miré fijamente y me sonreía sin enseñar los dientes.

-No quiero meter la pata- le dije.

-No lo harás- se acercó a besarme lentamente. Metí mis manos por debajo de su camiseta, la noté temblar entre mis manos y saber que con solo un toque provocaba eso hacía que me derritiese entre sus brazos- Te quiero- susurró y la miré fijamente. Le sonreí, nunca me cansaría de quererla como lo hacía- Espera- dijo y apartó un segundo mis manos para levantarse, me tendió la mano y se la cogí sin entender qué quería hacer. La seguí hasta su habitación y una vez que estábamos dentro cerró la puerta y me apoyó en ella.

-¿Qué?- la miré. Ví como se sonrojaba y me acerqué a ella para morderle la mejilla, me encantaba. Rodeé su cintura con mis brazos y la acerqué más a mi- Te quiero- dije yo ésta vez encima de sus labios- No tienes porqué hacer esto Luna, sabes que yo no tengo..-me interrumpió poniendo un dedo encima de mis labios.

-Yo nunca..-apartó la mirada por la vergüenza.

-Lo sé- le cogí la barbilla para que me mirase.

-Quiero que sea contigo- susurró y sonreí- Pero no quiero que después de esto te vayas como si nada.

-¿Ese es tu miedo?- apartó la mirada y asintió. Le cogí de nuevo su cara con mis manos y me acerqué a ella para besarla, noté sus manos en mi pecho, temblaban. Tenía miedo, un miedo que no tenía porqué tenerlo, no iba a apartarme de su lado en años. La cogí a horcajadas haciendo que rodease mi cintura. Me acerqué a la cama y la deposité en ella con sumo cuidado, como si fuese a romperse. 

Y esa tarde no faltaron besos ni tampoco caricias, esa tarde nos perdimos en un mar de momentos que yo no podía olvidar en la vida."

Recuerdo lo bonita que estaba entre mis brazos, con mis manos en ella, con mis labios encima de cada centímetro de su piel, recuerdo cada uno de sus gestos, su cara, su miedo, su..todo. Recuerdo que temblaba, tenía miedo de que le hiciese daño físicamente o emocionalmente, no sé, pero la besé para quitarle todas las dudas, la amé como nunca antes había hecho y desde esa tarde supe que como alguien más que no fuese yo se atreviese a ponerle una mano encima, yo estaría perdido. Era el primero en quererla y quería, para aquel entonces, ser el último.

Recuerdo que cuando se despertó estaba tapada con la sábana y me miro vergonzosa. Le sonreí y me acerqué a besarla lentamente. Parecía nerviosa.

-¿Creías que iba a irme?- asintió- Lo había pensado pero porque no quiero que tu hermano me corte la cabeza- rió- Pero no podía irme después de lo de ayer- le acaricié la mejilla y le besé en la frente-¿Estás bien?- sonrió.

-Mejor que nunca- susurró.

La miré durante un par de minutos, si creía que era preciosa antes incluso de tenerla entre mis brazos; ahora que la había tenido había visto lo verdaderamente bonita que llegaba a ser. Que me hablen de paisajes bonitos si quieren, que si no la habéis visto entre vuestros brazos teniendo un orgasmo no me habléis de belleza. Pensaba una y otra vez.

-¿Vas a ducharte conmigo?- pregunté sonriendo.

-Vale- dijo con vergüenza, se levantó con la sábana enrollada en su cuerpo, estaba nerviosa e intentaba que no se le viese nada, me reí y me acerqué a ella-¿De qué te ríes?- preguntó.

-No tengas vergüenza conmigo- dije serio- Luna- me miró-Eres preciosa, deberías empezar a creértelo- la abracé contra mi- A veces desearía que te vieras con los ojos que te veo yo- se apartó un poco de mi y me besó lentamente.

-A veces tengo miedo de que te canses de mi, de como soy.

-Eh- le cogí de la barbilla- Nunca- le dije- Escúchame- se mordía el labio nerviosa- Nunca me cansaré de lo que me da la vida- la besé en la frente- Eres lo mejor que ha podido pasarme en la vida y no pienses que después de esto voy a irme- la miré- No pienso apartarme de ti tan fácilmente a menos que tú quieras.

-¡No!- susurró- No- rodeó mi cuello con sus brazos- No quiero que te vayas.

-No lo haré."

Pero en cierto modo lo hice, al final me fui, me fui como le prometí que no haría. Dejé atrás todo aquello que me había importado..

Lo único que me había importado en toda mi vida era ella, solo ella. Y podían pedirme cualquier cosa por ella que lo habría hecho. Sin pensarlo porque, chicos, no había nada que no hubiese hecho por Luna. Era la razón por la que me levantaba, la razón por la que seguía adelante, era aquello bueno dentro de mi miserable vida. Le daba sentido a todo aquello que hasta ahora no lo había tenido y yo, como un capullo, la dejé marchar. Dejé marchar al amor de mi vida y ahora mismo no sé cómo seguir, no sé como hacer para volver a tenerla o para pasar página y aunque la pase; sé que día tras día me pasaré a leerlas o me pararé a recordarlas porque ella ha sido lo único bonito que ha tenido mi vida. 

Así que, aquí me tenéis, hecho polvo e intentando recordar cada segundo a su lado para tenerla porque esa es la única forma de sentirla aquí porque sé que no va a volver. Y me lo merezco.'




dijous, 10 de juliol del 2014

La herida no está curada.

XVII


'Él era aquello que te pasas media vida esperando y que crees que nunca va a llegar. Hasta que llegó. Llegó dispuesto a cambiarme la vida, a llenar los días grises de color, a darle sentido a todo aquello que hasta ahora no lo tenía. Y cuando esa persona se va; deja una herida difícil de sanar- por no decir imposible-.

Llevaba semanas llorando la ausencia que alguien había dejado, alguien que sabía que no iba a volver, alguien que parecía ser feliz como prometió que nunca volvería a serlo si me perdía. Es difícil hacerte a la idea que vas a tener que echar en falta todo aquello a lo que te habías acostumbrado, es difícil saber que vas a despertarte y no vas a verle ni va a buscarte o llamarte. Recuerdo que un día me dijo; 'no sabes lo mucho que necesito tus besos; son como una dosis diaria que necesito para ir tirando' y chicos, parece no necesitarla..

supongo que muchos podréis llegar a entenderme pero antes de llegar a lo más amargo de mi historia quiero que leáis con atención lo feliz que también llegué a ser. 

"Me miró de reojo y sabía que estaba intentando mantenerse serio, se mordió el labio y volvió a mirar la pantalla.

-Luna no me creo que me hayas convencido para ver esta película.

-¿Qué tiene de malo?- pregunté.

-Sabes que no me van.

-Cuando termine te arrepentirás de tus palabras.

-¿Qué puede tener de bueno una película que se llama 'bajo la misma estrella'?- negué con la cabeza e intenté no reírme.

-Eric- dije y me miró desde su asiento- Quiero ver ésta película, sería muy feliz y creo que eso debería ser razón suficiente para permanecer aquí..

-Chantajista- reí y me acerqué a besarle.

-Bueno..-sonrió encima de mis labios- Si me besas no me parecerá tan mala.

Las luces se apagaron y entrelazó su mano con la mía, le miré por última vez y me concentré en la película. De vez en cuando soltaba su mano porque estaba demasiado ocupada en secarme las lágrimas. Hubo un par de veces que se acercó a mi para abrazarme de lado y besarme repetidas veces el pelo. 

Recuerdo que cuando la película estaba llegando al final me cogió de nuevo la mano y eso hizo que le mirase y, dios, le vi llorar. Intentó disimularlo pero conmigo no podía; sabía cuando lloraba, cuando reía, cuando necesitaba una sesión de abrazos seguidos de un 'todo va a ir bien'. Recuerdo que me acerqué a besar levemente su mejilla y cerró los ojos al sentirme tan cerca. Me sorprendió todo lo que llegó a decir después.

-Es injusto- me dijo.

-¿El qué?

-Es injusto que dos personas que se quieren no puedan estar juntas- sonreí levemente- De un día para otro te dicen algo que te cambia la vida y ya nada vuelve a ser lo mismo.

-Tiene que ser duro- susurré.

-¿Sabes?- me miró- Cosas como ésta me hace ver la suerte que tengo al tenerte conmigo.

-Eric..-susurré.

-Es la verdad- se acercó mi mano a sus labios y la besó levemente mientras me guiñaba el ojo. 

Me apoyé en su hombro dispuesta a acabar de ver lo que quedaba de película, no estaba dispuesta a soltarle la mano ni tampoco a soltarle a él. 

Recuerdo que cuando terminó la película me separé lentamente de él y le besé como si ese fuese a ser nuestro último beso; recuerdo que con él dejé ir todos mis miedos y me alegré al tenerle conmigo; me alegré de que por una vez en la vida las cosas me salieran bien. Que, chicos, nos queríamos y merecíamos estar juntos al menos por un tiempo.

Esa misma noche me dejó en el portal de mi casa a regañadientes, rodeé su cuello con mis brazos y no dejaba de mirarle fijamente; como si quisiera guardar ese momento para siempre en el recuerdo.

-¿Qué?- me preguntó.

-Te quiero- susurré y vi como lentamente en su rostro aparecía una sonrisa que por momentos se hacía más grande.

-No sabes lo que adoro oír eso- admitió.

-¿Ah si?- me hice la tonta- ¿El qué?

-Que me quieres- rozó mi nariz con la suya y me besó lentamente. Me encantaba. 

Cuando me separé de él me quedé a centímetros de su cara y me miró fijamente, recuerdo que él sonreía pero sin enseñar los dientes y en un segundo miró hacía abajo.

-Espero que nunca te canses de decírmelo- admitió sin mirarme. Le cogí la barbilla con una de mis manos para que me mirase.

-Nunca me cansaré.

-Ni yo me cansaré de demostrarlo- acarició mi mejilla.

-¿Tu crees?- le pregunté.

-Cada día de mi vida.

-O cada hora.

-Quizás cada segundo- me respondió. Se acercó para besar mi frente y se separó de mi lentamente. Le sonreí.

-Lo he pasado genial- dije nerviosa.

-Y yo- me sonrió.

-Será mejor que me vaya- le dije y metí la llave en la cerradura. Me giré para verle una última vez y vi como me miraba fijamente-¿Qué?- le pregunté, él aun seguía en las escaleras de la entrada de mi casa. No dejaba de sonreír mientras me miraba.

-Luna- dijo y me mordí el labio- Cada momento contigo es especial, no quiero que lo olvides.

-No lo haré.

-A cambio..-ladeó un poco su rostro- Yo no olvidaré de demostrarte cada día lo mucho que te quiero- me sonrió y me mordí el labio-¿Vale?- me recordó a la película que habíamos visto horas antes.

-Vale- susurré y después de echarle un último vistazo a esa sonrisa que me quitaba el aliento, cerré la puerta.

Si os soy sincera; creo que su sonrisa es a lo más me está costando desengancharme, no sabéis lo mucho que me encantaba ver aparecer de la nada esos hoyuelos.. es difícil.
Estoy como en proceso de desintoxicación, sé que me hace daño engancharme a ello pero aún así no dejo de insistir; parece que quiero hacerme daño siguiendo enganchada a él, que no hay nada que se le compare. 

__

Rodeé el cuello de Denis mientras él rodeaba mi cintura, me encontraba sentada en la encimera de su cocina, besándole.

-Me encantas- susurró entre besos.

-No me digas esas cosas o..-me interrumpió.

-¿Qué?- dijo juguetón- ¿Vas a comerme o qué?

-Quien sabe- reí.

-Yo estaría más que encantado Lucía- empezó a besarme el cuello haciéndome cosquillas y no podía parar de reír, él siempre conseguía de una forma u otra hacer que estallase a carcajadas. Me daba la vida este chico. Después de tanto tiempo de la primera vez que estuvimos juntos habían pasado tantas cosas buenas..otras no tanto pero ya hace casi..¿cuánto? ¿dos años que estamos juntos? no sé, ninguno de los dos lo cuenta, no nos gusta hacerlo..solo sé que a día de hoy no sería capaz de dejarle, en la vida. Él es eso que tanto necesitas y que hasta que no lo encuentras no te das cuenta de lo mucho que te hacía falta.

Podía tirarme horas mirándole que no me cansaría. Le acaricié la mejilla como si fuese a romperse, no hay nada que no haga por él. A veces le miro fijamente y no puedo dejar de pensar en lo bonito que es el amor cuando llega.

Me separo de él, a regañadientes, ya que oímos que alguien entra en la cocina. La miro fijamente, es Luna o lo que queda de ella. Denis me mira y le hago un gesto para que nos deje solas; me bajo de la encimera y me apoyo en ella mientras la miro fijamente, se acerca a la nevera y después de mucho pensárselo no saca nada.

-Luna..- le digo pero no se gira- ¿Luna?- parece ignorarme. Cuando pasa por mi lado le sujeto levemente la muñeca pero se deshace fácilmente de mi agarre-¿Sabes que él todavía me pregunta por ti?- se detiene en el umbral de la puerta. Se gira lentamente hacia mi- ¿Estás bien?- susurro. Me mira fijamente sin parpadear debatiendo qué responderme- Luna..

-Vas a desgastarme el nombre.

-¿Desde cuando han cambiado tanto las cosas?- pregunto dolida.

-Pregúntaselo a él si tanto le hablas.

-Es mi amigo- me responde.

-Yo también lo era y pareces estar de su parte.

-No estoy de la parte de nadie- me mira fijamente, noto como le brillan los ojos- Él ha admitido su error y quiere estar contigo.

-Yo no- respondió ella.

-¿Te lo dices para convencerte a ti misma?

-Lucía que te vaya jodidamente bien con mi hermano y que seas casi de la familia no te da derecho a meterte en mis asuntos, ¿lo sabes?

-Has cambiado.

-He tenido que hacerlo para que gente como él deje de hacerme daño- dijo y se giró de nuevo para irse.

-Pero le quieres- la detuve de nuevo- Y eso es lo que más te fastidia.

-¿Sabes?- se giró- Ojalá nunca tengas que pasar por esto- sonrió irónicamente- Pero no te preocupes que estás con el calzonazos de mi hermano y nunca te hará nada parecido como me hizo a mi Eric.

-Luna te estás pasando.

-Y tú te estás pasando al meterte en mis asuntos- vi como empezaba a llorar- Puede que no esté bien y que mienta al decirte que no le quiero pero.. ¿eso a quién le importa?

-A mi- admití con voz temblorosa- Quiero que vuelva la Luna de siempre.

-No pidas cosas imposibles- me respondió seriamente.

Vi como se secaba las lágrimas e hice el intento de acercarme a ella a lo que se retiró un paso hacia detrás.

-¿Tanto te duele no tenerle?- quise saber.

-Es difícil- admitió en un susurro- Tú; cuando te pones una tirita y llevas horas con ella sabes que al quitártela te hará daño, ¿no?

-Sí- dije sin entenderla.

-Al principio te da miedo quitártela porque sientes que no estás preparado para hacerlo pero cuando llega el momento y la estiras para separarla de tu piel notas que duele; duele un rato pero con los segundos se calma ese dolor- me miró y en ese momento vi una lágrima recorrer su mejilla- Él es como esa tirita que acabo de quitarme pero que todavía duele, quizás porque ha sido arrancada con demasiada fuerza o porque la herida no está curada- empezaba a entenderla un poco mejor- Él es como esa herida que sigue sin curarse y que sabes que por mucho que se cure; ha dejado otra herida mayor que sabes que tardará más tiempo en sanar.'


dimecres, 25 de juny del 2014

Incluso habiéndole jodido la vida me salvó de nuevo.



XVI


Barcelona es muy bonita desde mi balcón pero inevitablemente se me va la vista hacía mi cama y, chicos, ver a Luna con su melena color chocolate encima de mi almohada no tiene ni punto de comparación así que, espero que nadie se atreva a hablar de paisajes bonitos si no han visto la silueta de sus curvas en su cama, cualquier loco de la velocidad como yo se moriría por circular por esas curvas sin límite de velocidad y, a veces, desearía volver a esos momentos para volver a sentir lo que era tenerla entre mis brazos, otras veces pienso que lo mejor es dejar las cosas como están y no joderle más la vida como lo hice, no se lo merece. Otras tantas la echo tanto de menos que se me olvida todo lo malo que le di y pienso que podría hacerla feliz. 

Esto no lo sabe mucha gente pero desde que no está me siento vacío y no puedo dejar de pensar que ella y yo habíamos nacido para estar juntos, que estábamos hechos el uno para el otro; yo era el adicto y ella mi dosis diaria, estaba tan enganchado que no había nada que no hubiese hecho por conseguirla y, ahora, tengo mono de ella; de sus besos, de sus te quiero susurrados bajito porque le daba vergüenza admitirlo, de ese hoyuelo en la mejilla derecha que se le marcaba al sonreír y que era tan besable..había tantas manías suyas que habían hecho que me enamorase más de ella; me encantaba ver como se mordía el labio o sacaba la lengua cuando ponía esfuerzo en algo, me encanta como ella- sin darse cuenta- se enrollaba un mechón de pelo en el dedo cuando más nerviosa estaba, adoraba incluso las miles de patadas que me daba cuando dormíamos juntos e incluso su timbre de voz que ponía cuando me chillaba enfadada. Me encantaba la forma en la que ella me quería, era..no sé, podríamos decir que diferente. Esa sería la palabra. 

Y es que, chicos, Luna tenía el poder de enamorarte con una sonrisa y destrozarte con una mirada. Podía hacerte perder los papeles del enfado o perder el norte con sus besos. Perder. Perderme con ella. Perderme sin ella. Siempre se trata de perder; la única diferencia es que antes era juntos.

Ahora quiero que volvamos unos meses atrás; allí donde aún era feliz..

'Esa tarde de un quince de diciembre, no me preguntéis que hora era porque estaba más interesado en observarla dormir entre mis brazos. Si os digo la verdad no sé cuanto tiempo me quedé acariciando su rostro mientras notaba su respiración pausada..le había prometido que me iba a quedar despierto para proteger su sueño después de tantas noches en vela por pasarlas separados. Creo que, esa tarde, desgasté sus labios como nunca lo había hecho, la había echado en falta y necesitaba recuperar el tiempo perdido y no iba a desaprovecharlo durmiendo cuando podía quedarme al otro lado de la cama mirándola. Todo el tiempo que pasamos juntos; ella era dueña de mis pensamientos de día, de mis sueños de noche y cuando la tenía entre mis brazos me quitaba el sueño porque me pasaba los minutos observándola sabiendo que llegaría el día en que otro capullo tendría la misma suerte que yo y podría verla dormir. Era inevitable que alguien como yo metiese la pata, en mi vida todo lo bueno duraba poco porque ya me encargaba yo de joderlo y pensar siquiera en la posibilidad de perderla hacía sentirme como un niño pequeño al que le quitan su juguete más preciado. 
Acaricié suavemente de nuevo su mejilla y se movió levemente haciendo que sonriera. 

-Despierta- susurré.

-Hmm..- pronunció y reí, vi como sonreía aún con los ojos cerrados- ¿Estoy soñando?- dijo con la voz ronca.

-El que sueña soy yo- susurré en su oreja y me abrazó fuertemente.

-No quiero acostumbrarme a dormir contigo- dijo seriamente en mi oreja.

-¿Por qué?- la abracé fuertemente.

-Porque las noches en las que no estés aquí te echaré en falta.

-¿Quién dice que vaya a irme?

-No creo que tus padres te dejen venir siempre- rió- Y no creo que a mi hermano le haga mucha gracia.

-Cierto- me separé de ella- Pero, cariño, es un riesgo que vale la pena correr- le aparté el pelo de la cara.

-Te quiero- susurró y vi como se le encendían las mejillas- Aún no te lo había dicho en persona.

-Aún así ya sabía que lo hacías- admití y se rió.

-¿Como estás tan seguro de que lo hacía?

-Porque no con cualquiera pones esos ojitos de tonta.

-¿Quieres que te deje un espejo y te miras?- rió.

-Bien guapo que soy- me dio un toquecito en la nariz- Tienes suerte.

-O la suerte la tienes tú- digo sonriendo.

-No sé yo- se estiró a lo largo de la cama y la miré, era preciosa. Me acarició la mejilla y se acercó a besarme levemente.

La acerqué a mi porque incluso a centímetros la sentía demasiado lejos, le rodeé la cintura y la besé como se besan dos personas que se quieren y se necesitan. Al separarme la miré fijamente y acaricié mi nariz con la suya..

-Mi niña- susurré encima de sus labios.

-¿Qué?- suspiró encima de ellos.

-No sabes la falta que me hacía encontrar a alguien como tú- acaricié suavemente su cintura, la noté temblar entre mis brazos.

-No digas esas cosas- le tembló la voz.

-¿Por qué?- apartó un segundo la mirada y vi como se mordía el labio- Eh- aparté la mano de su cadera y ahuequé su mejilla- Dime.

-No quiero que llegue el día en que eche en falta lo que me dices.

-No llegará.

-¿Por qué estás tan seguro?- volví a rodearle la cintura.

-Porque te quiero y cuando quieres algo no lo sacas de tu vida.'


Y la cagué, metí la pata hasta el fondo.
Me quedé sin lo más bonito que el mundo me había dado y desde entonces me he dado cuenta que no soy nada sin ella, es como si a París le quitas la Torre Eiffel, ¿qué tendría de bonito? Nada, absolutamente nada.

A día de hoy aún recuerdo que esa noche dormí abrazado a ella, y la abracé tan fuerte que a la mañana siguiente cuando me fui, aún olía a ella. Se había quedado impregnado el olor de su pelo y su esencia en mi piel y eso me encantaba. Esa mañana no quise irme porque sabía que ahí, a su lado, era mi sitio. Estar separado de ella aunque solo fuese unas horas era la cosa más difícil que había tenido que hacer en mi vida y después de perderla; tener que pasar un día tras otro hasta el punto de llegar a pasar meses y meses sin verla hace que todo carezca de sentido. Desde entonces no he dejado de llamarla aunque sé que ya no tiene el mismo número de teléfono, ni tampoco he dejado de intentar verla pero las cosas han cambiado desde entonces; mi vida ya no es la misma desde que metí la pata y la perdí. Meses después decidí ir a vivir solo; perdí el contacto con Denis por haber roto la promesa que le hice de no hacerle daño a su hermana. Aún recuerdo la paliza que me metió; podría haber sido peor si no hubiese sido por Luna que lo detuvo; incluso habiéndole jodido la vida me salvó de nuevo. Desde entonces no he vuelto a verla; no porque no tenga ganas sino porque sé que no estoy preparado para ello, sé que si la veo me hundiré de nuevo y me patearé el culo por ser tan capullo de haberla perdido. 

Sé que ella está bien o eso dice Lucía, dice que no ha perdido la sonrisa que tanto me gusta. Me ha dicho que ha cambiado pero que sigue siendo tan especial como siempre ha sido. Dice que está bien pero inevitablemente se me encoje el pecho y mi corazón se niega a creerla.. conozco a Luna y sé que a pesar de todo y aunque no debería, me sigue queriendo. Tanto o incluso más de lo que yo la sigo queriendo. Solo os quiero decir una cosa: vosotros no seáis tontos y si os enamoráis no perdáis a esa persona, joder, no lo seáis. No sigáis mi camino porque si lo hacéis acabaréis como yo; solo en medio de Barcelona, apreciando las vistas en mi terraza sin que la persona a la que quiero venga por detrás y me abrace por la cintura, sin que Luna me bese el hombro y se apoye en él. Sin que me susurre una noche más lo mucho que me quiere y me necesita. ¿Sabéis qué? No sabéis lo duro que es esto..

..que ya no hay Luna que ilumine mi vida y no sabéis lo que la necesito pero tranquilos: aún queda escuchar parte de la historia de amor más bonita y triste que nunca nadie más vivirá y que jamás antes había sido contada..