XIII
Pensaba que se me acabarían las lágrimas para él..supongo que me equivocaba al pensar así. De nada servían las sonrisas que hasta ahora me había dado porque ya se había ido, me había dejado tirada como me prometió que no haría.
¿Sabéis lo que es sentirse vacía? ¿sentir como si os faltase algo? ¿sentir que te falta el aire y no puedes respirar? ¿sentir que nunca más volverás a ser la misma si le pierdes? Para ese entonces lo daba todo por perdido, sabía que no volvería a tenerlo conmigo si me rendía.
Le llamaba y él hacía como si nada. Estaba cansada de decirle a su buzón de voz lo mucho que le quería y le necesitaba..estaba harta de todo esto; harta de perder algo que me daba la vida. Cansada de meter la pata antes de tiempo como siempre me pasaba.
No podía haberle perdido sin ni siquiera demostrarle lo mucho que le quería pero así había sido. Si os soy sincera eso que sentí en ese momento se intensificó por mil mucho tiempo después cuando lo perdí para siempre. Siempre es mucho tiempo. Y yo soy incapaz de olvidar tantas cosas, su sonrisa, el tacto de su piel con la mía..que, chicos, Barcelona puede ser muy bonita pero la vista de su espalda desde el otro lado de mi cama, le supera.
Y a día de hoy le sigo echando de menos.
Recuerdo que le llamaba constantemente, y odiaba ver como él me colgaba, como se negaba a contestar mis mensajes. Me sentía tan sola y perdida en esos momentos.
Y es que, la Luna había dejado de brillar desde hacía días y a nadie parecía importarle.
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Odiaba verla así. La veía entrar y salir de su habitación. Desaparecía por la puerta con una sonrisa y segundos después escuchaba como rompía a llorar. Aunque intentase llorar en silencio yo la oía. Sabía que las cosas no iban bien, parecía que su felicidad de estos últimos días había desaparecido como si nada. Tenía la sensación que yo era el culpable y pensar que Luna lloraba por mi hacía que se me cayera el alma al suelo. Había intentado por encima de todo hablar con ella pero no se dejaba ayudar. Odiaba que fuese tan cabezona. Fui hasta la puerta de su habitación y piqué.
-Luna-escuché ruido al otro lado de la puerta-¿Estás bien?- pregunté y como siempre no recibía respuesta-Luna-volví a repetir-Solo quiero saber que es lo que pasa.
-Nada-oí.
-No parece que no sea nada.
-Déjame en paz Denis, ¿quieres?- la oí decir-Estoy harta de que me jodas la vida.
Cerré los ojos al oír eso. Me dolía.
-Luna, ábreme.
-No-le temblaba la voz-Estoy harta de tener que hacer lo que me digas, de tener que dejar de hacer cosas para no herirte a ti aunque eso me haga daño a mi.
-Luna-me interrumpió.
-No quieras ser como papá- mentiría si dijera que no tenía ganas de llorar-Crees saber lo que es mejor para mi y no lo sabes. Si papá estuviese aquí querría lo mejor para mi y parece que tú no lo quieres.
-Eso no es verdad.
Escuché pasos y hacia la puerta y me aparté de ella. Al otro lado no estaba mi Luna, no la que yo conocía. Veía marcas de haber llorado, ni rastro de su sonrisa. Nada..parecía tan pequeña y frágil.
-Si estás así por Eric..quería evitar que pasara esto. Por eso te advertí que tenías que acabar con esto.
-No te metas en esto.
-Tengo derecho.
-No-me gritó- No lo tienes- le temblaba de nuevo la voz-Si estoy así es por tu culpa.
-Yo no he hecho nada.
-Prefiere tenerte a ti en su vida que a mi-susurró.
-¿Qué?-no la entendía.
-Eric, no me habla ni responde a mis llamadas desde que mi fantástico hermano-irónicamente hablando- le echó la bronca por estar conmigo- vi como empezaba a llorar-Puede que yo no cumpliese la promesa pero, joder, ¿tanto te molesta que él logre hacerme feliz? ¿es que no quieres que yo sea feliz o qué?- intenté acercarme pero se apartó-No sabes lo jodido que es saberse su contestador de teléfono de memoria porque esa es la única forma de oír su voz.
-Luna, yo..
-¿Tú, qué?
-Lo siento.
-¿Que lo sientes? ¿sabes qué, hermanito?- me dió un golpe en el hombro-Eso no va a hacer que vuelva y mucho menos me va a devolver el tiempo que he perdido llorándole pero me alegro que lo sientas, solo espero que te sientas como una mierda al saber que por tu culpa estoy jodida, por ti y no por Eric.
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Era el sexto mensaje de texto que recibía.
"por favor, necesito hablar contigo. Te necesito."
Sabía que ese mensaje lo había escrito llorando. La mayoría de veces que Luna me decía que me necesitaba lo hacía llorando porque siempre me necesitaba cuando estaba perdida, cuando no podía más. Ella creía que a mi lado el dolor dolía menos.. y para qué engañarnos, yo también lo pensaba.
Vibró de nuevo el teléfono; ésta vez parecía ser un mensaje de voz. Sabía que si le oía diciendo que me necesitaba, me recorrería la distancia necesaria hasta tenerla entre mis brazos y decirle que todo iba a estar bien. Jugué con mi móvil sin saber que hacer. Suspiré y abrí el mensaje. Me acerqué el teléfono a la oreja y cerré los ojos. No sabía si estaba preparado.
"No sé por donde empezar-oí que decía-Sé que he metido la pata. Tendría que haber esperado a que pasara un poco el tiempo porque ni siquiera sabemos si dentro de dos meses seguiremos con esto-ese también era mi mayor miedo, la única diferencia es que yo no era como Luna, yo no era capaz de admitir que tenía miedo a perderla-Solo sé que te necesito-le tembló la voz-Te necesito como ya nadie se necesita y puede que haya hecho las cosas mal pero no sabes lo mucho que me duele que tu prefieras irte. Me duele que hayas preferido coger la vía fácil y seguir tu vida sin mi pero yo no puedo. Puede que sea pronto y esté metiendo la pata pero..-la oí suspirar-Estoy irremediablemente enamorada de ti y saber que te estoy perdiendo puede conmigo- escuché ruidos extraños al otro lado del teléfono, sabía que estaba llorando y saberlo era tan.. no sé, me vine abajo- Te quiero- escuché y..colgó.'
Dejé el móvil encima de la mesita de noche y hasta entonces no me había dado cuenta de que yo también había empezado a llorar. Volvió a vibrar mi móvil y se iluminó la pantalla mostrándome la foto de fondo. Una foto de Luna y mía, en ella yo le besaba en la mejilla y ella sonreía. Esa sonrisa..pf, no había nada que no hubiese hecho por ella y no estaba dispuesto a perderla. No ahora. Cogí el teléfono y busqué su número para enviarle un mensaje.
"Yo también te necesito".
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¿Sabéis qué? Él, para aquel entonces me necesitaba pero ya sabéis como son éstas cosas; hoy te necesitan y mañana te joden la vida o te olvidan.
Supongo que a la larga yo soy inolvidable sino él seguiría aquí y a día de hoy ya no está pero ya llegaremos a eso, aún queda mucha historia por contar, mucho amor que dar y un corazón que romper.
Pf, me he leído todos los capítulos de golpe. Eres la octava maravilla escribiendo, me encantas. Nunca dejes de hacerlo porque tienes mucho talento, de verdad. Entiendo que estés hundida y que creas qur no tienes a nadie. Sin embargo yo estoy segura de que hay mucha gente a tu lado; en parte todos los que te leemos te apoyamos, de una forma u otra, pero lo hacemos. Por favor, sigue concediéndonos el placer de poder leerte y al mismo tiempo de conocerte un poquito más. Gracias por escribir, un beso
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