tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dimarts, 24 de juny del 2014

No hay risa, no hay vida.


XV

'Sentía que estaba perdiendo a lo más importante que jamás había tenido, no quería no tenerla, no quería tener que empezar a echarla de menos como había hecho estos días. Pensar siquiera en la posibilidad de que otro la abrazara, que otro pudiese mirarla como la miro yo desde la otra punta de la clase, que otro se llevara sus besos y fuese el dueño de su risa, me ponía enfermo. 
Nunca creí que existía la posibilidad de querer tan fuerte, pensaba que eran inventos y que el amor del que tanto hablaban no existía, hasta que apareció ella. Aparece esa persona que te sonríe y te importa bien poco si en ese momento se acaba el mundo porque no te darías ni cuenta. Esa persona que sabes que si se va, nunca volverás a ser el mismo. Ella se había ganado una gran parte de mi, había sido capaz de quedarse incluso con mis cambios de humor, mis tonterías de crío y mi orgullo; hasta ahora ninguna había sido capaz de quedarse o ir más allá que una cama y, ella, sin necesidad de tocarme; había hecho que la quisiera. 

Estaba loca y profundamente enamorado de Luna.

Puede que nunca me hubiese enamorado de verdad y quizás os preguntaréis como estoy tan seguro de que estoy enamorado pero, chicos, lo notas; sientes que es ella, que quieres compartir el resto de tu vida con esa persona y no piensas rendirte fácilmente y..ella valía mucho la pena. Era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. 

No me importó ir a cien por hora por la carretera, no me importó la posibilidad de crear un accidente porque necesitaba verla, necesitaba saber que la seguía teniendo, que todo estaba bien, que era mía como yo iba a ser suyo para siempre. Quizás pensaréis 'que pavo más cursi' o algo por el estilo pero solo lo era con ella porque siempre he pensado que todo lo bueno que yo puedo darle sigue siendo insuficiente comparado con todo lo que llega a merecerse. 
Es fascinante como puede cambiarte la vida de un día para otro; conoces a gente que no significa absolutamente nada para ti y llega el día en el que aparece alguien que lo cambia todo y le da sentido a cosas que antes no la tenían. Eso podía ser peligroso, el hecho de que alguien tenga tanto poder sobre ti, ese poder que le permite hacerte feliz o por el contrario, destrozarte la vida pero a mi no me importa destrozármela enamorándome de ella, hay peores formas de joderse la vida pero ninguna tan bonita como ésa.

Recuerdo que ese fue el viaje en moto más largo de mi vida, quizás por las ganas que tenía de verla, no sé, solo sé que cuando llegué ni me fijé en si aparcaba bien la moto, si le había puesto el seguro, nada. Me temblaban las manos como nunca antes había visto, ni siquiera sabía qué iba a decirle. Subí las escaleras de dos en dos para llegar antes y cuando me encontré delante de la puerta cerré un segundo los ojos y dejé escapar todo el aire que había acumulado. Todo iba a ir bien, me repetía. Toqué el timbre y esperé ansioso, se escuchaba ruido dentro. Me preparé mentalmente para decirle todo lo que pensaba pero cuando abrió la puerta y la vi apoyada en ella, se me olvidó todo lo que quería decirle. ¿Os he dicho alguna vez que era preciosa? ¿que podía ponerse lo que quisiera que seguiría pensando lo mismo? Iba con el pelo recogido en una cola de caballo, tenía ojeras pero seguía siendo bonita, se le notaba más delgada y eso me cabreó. Soltó una risita al verme mirarla fijamente. 

-Hola- susurró. 

-Te quiero- respondí y me acerqué a ella. Se separó de la puerta y se escondió en mi pecho. Apoyé mi barbilla en la cima de su cabeza y la abracé como nunca antes había hecho. Necesitaba sentirla cerca y, ahí me di cuenta que ese era mi sitio favorito en todo el mundo. Notaba como sus manos se agarraban fuerte a mi camiseta y la oí llorar en mi pecho. Eso acabó conmigo. No podía verla así. Intenté separarla de mi cuerpo pero no me dejaba, no quería alejarse- Eh- le dije- Pequeña- cogí sus manos que estaban en mi espalda para así separarla- Deja que te vea- susurré. Se apartó con la cabeza agachada y con mis manos cogí con delicadeza su cara.

-Lo siento- susurró mirándome- Yo..- le limpié una lágrima que recorría su mejilla- Te he echado de menos- admitió.

-Como me entere o vea que vuelves a llorar por un capullo como yo- sonrió- Vamos a tener una charla, señorita.

-Pues dile a ese capullo que no se haga querer tanto- respondió.

-Luego le enviaré un mensaje si eso- la escuché reír- Y le diré también que es un capullo con suerte por tenerte- le acaricié las mejillas- Bonita- le dije.

-Añade también en el mensaje lo mentiroso que es- me acerqué a su frente para besarla.

-Pase lo que pase entre nosotros- me puse serio, le cogí una de sus manos- No quiero que acabes así- la miré- No quiero que dejes de comer como tu hermano me ha dicho, ni saber por él que te has pasado las noches llorando- la acerqué a mi y ésta vez me escondí yo en su hombro- Las cosas pueden ponerse difíciles pero no voy a irme a ninguna parte- le confesé- No cuando tengo todo lo que necesito delante de mis narices- le besé el hombro y vi como se lo ponía la piel de gallina, sonreí, me gustaba tener ese efecto en ella porque ella lo tenía también en mi.

-No te merezco- susurró y me separé de ella.

-No cariño, al revés, soy yo el que no te he merece-admití- He sido un tonto al ponerme así por esto, creía que tu hermano iba a pegarme y preferí huir, preferí coger el camino fácil sin tener en cuenta que a la larga sería un camino difícil porque eso significaba estar lejos de ti y..y- me puse nervioso- Lo siento, ¿vale? Siento haber permitido que esto llegara tan lejos, tendría que haber hecho las cosas de diferente manera y..y- apoyó sus manos en mi pecho.

-Eric..-dijo.

-Yo..es que, lo siento, no sé- volvió a interrumpirme.

-Eric, cálmate y cállate.

-Pero..-dije y se acercó a mis labios. Primero los rozó levemente y suspiré encima de los suyos, la había echado de menos. Puse una de mis manos en su mejilla y la besé como hacía días que no la besaba; con ansia y necesidad- Te he echado de menos- dije al separarme unos milímetros de sus labios- No vuelvas a cortarme cuando estoy hablándote- me dio un golpe en el hombro y la escuché reír.

-Empecemos de cero- me propuso con una sonrisa- Hola, soy Luna- dijo estirando su mano hacia mi.

-Hola- sonreír, le cogí la mano y la acerqué a mis labios para besarla- Soy Eric, el amor de tu vida, un placer- la escuché reír y con su mano aún cogida la acerqué a mi para besarla. 

-¿Acabas de conocerme y ya me besas?- rió encima de mis labios- Que chico tan atrevido- ésta vez reí yo y dejé de besarla.

-¿Qué voy a hacer contigo?- dije mirándola.

-¿Quererme?- asentí sonriendo- Pero eso tendrás que hacerlo cuando me atrapes- dijo y entró corriendo hacia dentro.

-No huyas de mi- reí- Sabes que voy a atraparte- la escuché reír.

-No creo, amor- dijo ella.

-Como no vengas no voy a besarte en todo lo que queda de tarde.

-No te lo crees ni tú, chaval- tenía razón, ya estaba deseando encontrarla para besarla. La encontré saltando encima de la cama y negué con la cabeza.

-Tú no te me escapas- corrí hasta ella y la cogí.

-¿No me escapo hasta cuando?

-Hasta que yo sea tan gilipollas que te saque de mi vida- la miré seriamente- Si alguna vez llego a ser tan capullo, dímelo.'

Aún recuerdo eso, era por así decirlo 'nuestro comienzo', ahí empezaba todo, borrón y cuenta nueva, un nuevo libro que escribir. Un libro que llegó a su última página, que se cerró para siempre. Un libro que solo ella y yo conocemos. 

Es muy duro, mucho. Acabé siendo un gilipollas y un cabrón como me prometí que no iba a serlo con ella. Prometí no hacerle daño y eso fue una de las primeras cosas que hice. No supe lo que tenía hasta que me quedé sin ello. ¿Sabéis lo difícil que es levantarme todas las mañanas sabiendo que no la tengo conmigo? Echo de menos despertarme y verla por mi habitación con una de mis camisetas favoritas- porque olían a ella -, echo de menos ver como sale corriendo cuando le pido que me de el beso de buenos días y yo, como un tonto, voy detrás de ella. Echo de menos verla en la cocina intentando peinarse y que se gire al notarme cerca, que me sonría. Echo de menos reírme al ver el esfuerzo enorme que hace por subirse a la encimera y tener que ayudarla, que me lo agradezca con un beso. Echo de menos que me mande a hacer el desayuno utilizando la excusa de que está cansada por la larga noche que hemos pasado juntos, echo de menos que me diga 'ayer te dejé comer de mi y si quieres seguir haciéndolo tendrás que alimentarme' decía y me sacaba la lengua y yo adoraba esos gestos de niña pequeña. Me acercaba a ella y empezaba a besarle el cuello haciéndole cosquillas y ella reía, reía tan fuerte que el pecho se me hinchaba con cada risa suya. 

Y es que, cuando te enamoras de alguien, su risa se convierte en la mejor melodía que has escuchado en toda tu vida y, no, no intentes sustituirla con las miles de canciones que escuchas ni tampoco con otra risa porque ninguna estará a la altura. Ninguna provocará lo que provocaba ese sonido y lo peor de todo es que lo sabes y, con el tiempo, la echas en falta. Era como si por cada risa de ella te dieran una dosis de vida y no sabéis lo mucho que necesito vivir.

¿Y qué me queda? Nada. Estoy cansado de tener que recordar para tenerla porque esa es la única forma de sentirla. Y, chicos, aquí me tenéis, sentado en su taburete favorito de mi cocina, fumando, solo. Antes me ponía música, me daba qué pensar pero ahora la odio..

..odio la música porque esa ya no tiene el poder de hacerme sentir vivo como lo tenía ella riendo. Y ya no está, que sin su risa ya no hay vida que valga.


dissabte, 21 de juny del 2014

Ahí está, sola y a nadie le importa.


XIV


'Para aquel entonces; el me necesitaba tanto como yo le necesitaba. Saber que existía la posibilidad de poder estar con él me hacía la persona más feliz. 

Llevábamos días sin hablarnos,
días sin sentir el sabor de sus besos o,
el tacto de sus manos en mis caderas o,
sentir su sonrisa en mi cuello y, chicos, no sabéis lo que es echar de menos a alguien hasta que ya no lo tienes. Y en estos días me había dado cuenta de lo mucho que lo iba a echar en falta si se iba. Sabía que no estaría preparada para su ausencia ni para lo que sentí en ese momento. ¿Nunca habéis tenido a alguien en vuestra vida que cuando se va deja un vacío que nadie es capaz de llenarlo? ¿alguien que te da lo que otro no es capaz de darte? Y, cuando sientes que esa persona se va, notas que el mundo se te cae encima y que no hay nadie con la suficiente fuerza para sujetarlo. Te caes, te hundes y te sientes perdida y... ese mensaje en el que me decía lo mucho que me necesitaba fue como una luz al final del túnel, como una mano amiga que te coge antes de la caída. Y para qué mentirnos, la que necesitaba más de aquí era yo, siempre soy yo y eso a la larga no te sale a cuenta porque le sigues necesitando aun sin tenerle y es muy jodido. Es jodido necesitarle cuando él ya necesita a otra sino ya me lo contaréis.

__


Sentí un par de manos en mis hombros que seguían el camino hacía mi pecho. Cogí sus manos y deposité un beso en cada palma. Me giré para verla con mi camiseta puesta y con esa sonrisa que nunca le faltaba, me encantaba.

-¿Estás bien?- susurró. Asentí- No te creo- me tumbé en la cama y le indiqué que se apoyara encima de mi pecho y ella, contenta, lo hizo.

Metí mi mano por debajo de mi camiseta y le fui acariciando lentamente la espalda.

-Tus caricias no van a hacer que me olvide del hecho que no estás bien- dijo mirándome desde mi pecho.

-No quiero preocuparte.

-Me preocupas más si no me lo dices amor- sonrió.

-¿Qué has dicho?- pregunté con cara de tonto.

-Que me preocupas más- dijo.

-No, lo otro- vi como se sonrojaba y se mordía el labio.

-Amor..-susurró.

-No sabes lo mucho que me encantas- susurré acercándome a sus labios. Noté su mano en mi nuca y como me acercaba más a ella. No sabéis lo mucho que la necesitaba cerca. Al separarme para coger aire, la miré y acaricié mi nariz con la suya- Es Luna- susurré y se rió.

-No puede ser que cortes este momento extremadamente caliente para hablarme de tu hermana- dijo y empecé a reír. La miré, ella también se reía y por esa risa no había nada que no hubiese hecho- Es broma- susurró y me acarició el pelo- Solo quería animarte un poco- le dí un beso rápido y se mordió el labio al separarme de ella, sabía que quería más- Cuéntame- suspiré y decidí hacerlo.

-He discutido con Luna, si se puede decir discutir. Está mal porque Eric le ha dejado o no sé- cerré los ojos y negué con la cabeza- Solo quiero lo mejor para ella.

-¿Y le has preguntado qué es lo mejor?- abrí los ojos y la miré, estaba seria- Quizás lo mejor para ella es estar con él, Denis, ¿qué más da lo que pase? Lo que tenga que ser será.

-Lucía, no es tan fácil- admití.

-Eres tú que lo ves todo difícil- se separó de mi pecho y me miraba apoyada en su codo- ¿No ves que solo son dos personas que se quieren y que quieren estar juntas?- me dió un toquecito en el pecho- El único miedo que tienes es que estás viendo que Luna está creciendo y no puedes con ello.

-Es mi pequeñaja- me miró mal y se giró en la cama haciéndose la enfadada. Le rodeé la cintura por detrás y le besé el cuello- ¿Celosa de que también la llame pequeñaja?

-Idiota- dijo intentando no reírse.

-¿Sabes cuál es la diferencia?- pregunté acariciándole la barriga- Que tu eres mía- susurré y la escuché reír- Y te encanta- se giró entre mis brazos y la besé lentamente, quería recordar cada cosa que viniese de ella. Me separé de ella y la miré fijamente mientras le acariciaba la mejilla- Tengo que irme.

-¿Ya?- frunció el ceño-¿Tan pronto?- vi como se mordía el labio nerviosa. Se empezó a desabrochar la camiseta y le temblaban los dedos. La cogí del mentón para que me mirase.

-Eh- le dije, intentaba evitar mi mirada- No pienses que esto se queda aquí- apartó un segundo la mirada- Que aunque no me lo digas sé lo que piensas- la cogí de la mano y hice que se acercara a mi hasta poder rodearle la cintura con mis brazos- No se va a quedar en cosa de una noche- le susurré y se mordía el labio- Lucía- me miró fijamente- No hay chica que me haya gustado tanto como me gustas tú- cogí su cara entre mis manos y la besé- Pero tengo que ir a arreglar lo que he estropeado- le dije y sonrió.

-Lo sé- me dio mi camiseta y me la puse. Vi como cogía la sábana y se tapaba con ella mientras yo me vestía. Al acabar me acerqué de nuevo a sus labios y la besé lentamente.

-Ya te estoy echando de menos- le besé la frente y cogí mi cartera y mi móvil.

-Denis- susurró desde la cama cuando ya estaba en la puerta, me giré.

-¿Qué?

-Que tú también- me dijo y no le entendí- Que tú también eres el chico que me ha gustado como ningún otro ha conseguido- le guiñé el ojo y me fui de ahí feliz. Luna tenía razón, no hay nada malo en enamorarse y, joder, no sabéis cuánto la quería. 

__


Salí de casa con el casco de la moto en la mano, necesitaba verla. No sabéis cuánto la había echado de menos estos días; parecía que todo me recordaba a ella y no me importaban las consecuencias, ya no me importaba nada más que ella. 
Estaba llegando al aparcamiento cuando escuché el sonido familiar de una moto pero no le hice caso. No quería discutir de nuevo, estaba cansado pero el mundo estaba en mi contra como muchas otras veces. Escuché que me llamaba e intenté pasar de él pero no pude cuando le sentí justo detrás.

-Estás sordo, ¿o qué?- me dijo- Eric te estoy hablando.

-Denis por si no lo notas estoy pasando de ti.

-Es importante- dijo.

-También es importante a donde voy- me agarró del brazo.

-¿Vas a verla?- preguntó.

-Trata de impedírmelo si quieres- le miré y suspiró. Cerró los ojos y no sabía que le pasaba, nunca le había visto con tantas ojeras, estaba cambiado. Miré inconscientemente sus manos y vi sus nudillos rojos-¿Qué coño te has hecho?- me acerqué a él pero no me dejó tocarle.

-Nada que no haya hecho antes- dijo sin mirarme- Lo siento, ¿vale?- le miré sin entender- Me he equivocado y lo he jodido todo con Luna- le temblaban las manos- Quiere estar contigo y yo no voy a impedirlo- le miré, no podía creerlo.

-¿Estás de coña?- pregunté intentando aguantarme ésta felicidad que sentía.

-No- sonrió- Pero como le hagas daño te rompo las pelotas- me reí y él empezó a reírse.

-No te daré ese privilegio.

-Más te vale- me miró y me dio una palmadita en el hombro- Te he echado de menos- me dijo y le guiñé el ojo.

-Ya tienes a tu mejor amigo de vuelta- me acerqué a él para abrazarle.

-Bueno, ya- se separó rápidamente- Dejemos el sentimentalismo a un lado a ver si nos van a tomar por lo que no somos.

-Cariño- dije poniendo voz de tía- No niegues que te mueres por mis encantos.

-Más te gustaría pero no te llamas Lucía- reí.

-Tienes cosas que contarme- le dije.

-Y tú a mi- me dijo- Pero ahora vete.

-¿Me estás echando?

-No- respondió- Solo quiero que vayas a ver a Luna y la hagas feliz, te está esperando.

-Entonces no voy a hacerla esperar- me sonrió y me subí en la moto. Antes de ponerme el casco le miré fijamente- Denis- dije y me miró- La quiero y no voy a hacerle daño- me prometí en silencio.'


Una promesa que a día de hoy está más que rota, así como se rompió la Luna aquel día, y mírala, ahí está, sola y a nadie le importa.


dimarts, 10 de juny del 2014

La Luna había dejado de brillar desde hacía días y a nadie parecía importarle.

XIII


Pensaba que se me acabarían las lágrimas para él..supongo que me equivocaba al pensar así. De nada servían las sonrisas que hasta ahora me había dado porque ya se había ido, me había dejado tirada como me prometió que no haría.


¿Sabéis lo que es sentirse vacía? ¿sentir como si os faltase algo? ¿sentir que te falta el aire y no puedes respirar? ¿sentir que nunca más volverás a ser la misma si le pierdes? Para ese entonces lo daba todo por perdido, sabía que no volvería a tenerlo conmigo si me rendía. 
Le llamaba y él hacía como si nada. Estaba cansada de decirle a su buzón de voz lo mucho que le quería y le necesitaba..estaba harta de todo esto; harta de perder algo que me daba la vida. Cansada de meter la pata antes de tiempo como siempre me pasaba.


No podía haberle perdido sin ni siquiera demostrarle lo mucho que le quería pero así había sido. Si os soy sincera eso que sentí en ese momento se intensificó por mil mucho tiempo después cuando lo perdí para siempre. Siempre es mucho tiempo. Y yo soy incapaz de olvidar tantas cosas, su sonrisa, el tacto de su piel con la mía..que, chicos, Barcelona puede ser muy bonita pero la vista de su espalda desde el otro lado de mi cama, le supera.
Y a día de hoy le sigo echando de menos.

Recuerdo que le llamaba constantemente, y odiaba ver como él me colgaba, como se negaba a contestar mis mensajes. Me sentía tan sola y perdida en esos momentos.

Y es que, la Luna había dejado de brillar desde hacía días y a nadie parecía importarle.


--


Odiaba verla así. La veía entrar y salir de su habitación. Desaparecía por la puerta con una sonrisa y segundos después escuchaba como rompía a llorar. Aunque intentase llorar en silencio yo la oía. Sabía que las cosas no iban bien, parecía que su felicidad de estos últimos días había desaparecido como si nada. Tenía la sensación que yo era el culpable y pensar que Luna lloraba por mi hacía que se me cayera el alma al suelo. Había intentado por encima de todo hablar con ella pero no se dejaba ayudar. Odiaba que fuese tan cabezona. Fui hasta la puerta de su habitación y piqué.

-Luna-escuché ruido al otro lado de la puerta-¿Estás bien?- pregunté y como siempre no recibía respuesta-Luna-volví a repetir-Solo quiero saber que es lo que pasa.

-Nada-oí.

-No parece que no sea nada.

-Déjame en paz Denis, ¿quieres?- la oí decir-Estoy harta de que me jodas la vida.

Cerré los ojos al oír eso. Me dolía.

-Luna, ábreme.

-No-le temblaba la voz-Estoy harta de tener que hacer lo que me digas, de tener que dejar de hacer cosas para no herirte a ti aunque eso me haga daño a mi.

-Luna-me interrumpió.

-No quieras ser como papá- mentiría si dijera que no tenía ganas de llorar-Crees saber lo que es mejor para mi y no lo sabes. Si papá estuviese aquí querría lo mejor para mi y parece que tú no lo quieres.

-Eso no es verdad.

Escuché pasos y hacia la puerta y me aparté de ella. Al otro lado no estaba mi Luna, no la que yo conocía. Veía marcas de haber llorado, ni rastro de su sonrisa. Nada..parecía tan pequeña y frágil.

-Si estás así por Eric..quería evitar que pasara esto. Por eso te advertí que tenías que acabar con esto.

-No te metas en esto.

-Tengo derecho.

-No-me gritó- No lo tienes- le temblaba de nuevo la voz-Si estoy así es por tu culpa.

-Yo no he hecho nada.

-Prefiere tenerte a ti en su vida que a mi-susurró.

-¿Qué?-no la entendía.

-Eric, no me habla ni responde a mis llamadas desde que mi fantástico hermano-irónicamente hablando- le echó la bronca por estar conmigo- vi como empezaba a llorar-Puede que yo no cumpliese la promesa pero, joder, ¿tanto te molesta que él logre hacerme feliz? ¿es que no quieres que yo sea feliz o qué?- intenté acercarme pero se apartó-No sabes lo jodido que es saberse su contestador de teléfono de memoria porque esa es la única forma de oír su voz.

-Luna, yo..

-¿Tú, qué?

-Lo siento.

-¿Que lo sientes? ¿sabes qué, hermanito?- me dió un golpe en el hombro-Eso no va a hacer que vuelva y mucho menos me va a devolver el tiempo que he perdido llorándole pero me alegro que lo sientas, solo espero que te sientas como una mierda al saber que por tu culpa estoy jodida, por ti y no por Eric.


--


Era el sexto mensaje de texto que recibía.

"por favor, necesito hablar contigo. Te necesito."

Sabía que ese mensaje lo había escrito llorando. La mayoría de veces que Luna me decía que me necesitaba lo hacía llorando porque siempre me necesitaba cuando estaba perdida, cuando no podía más. Ella creía que a mi lado el dolor dolía menos.. y para qué engañarnos, yo también lo pensaba.

Vibró de nuevo el teléfono; ésta vez parecía ser un mensaje de voz. Sabía que si le oía diciendo que me necesitaba, me recorrería la distancia necesaria hasta tenerla entre mis brazos y decirle que todo iba a estar bien. Jugué con mi móvil sin saber que hacer. Suspiré y abrí el mensaje. Me acerqué el teléfono a la oreja y cerré los ojos. No sabía si estaba preparado.

"No sé por donde empezar-oí que decía-Sé que he metido la pata. Tendría que haber esperado a que pasara un poco el tiempo porque ni siquiera sabemos si dentro de dos meses seguiremos con esto-ese también era mi mayor miedo, la única diferencia es que yo no era como Luna, yo no era capaz de admitir que tenía miedo a perderla-Solo sé que te necesito-le tembló la voz-Te necesito como ya nadie se necesita y puede que haya hecho las cosas mal pero no sabes lo mucho que me duele que tu prefieras irte. Me duele que hayas preferido coger la vía fácil y seguir tu vida sin mi pero yo no puedo. Puede que sea pronto y esté metiendo la pata pero..-la oí suspirar-Estoy irremediablemente enamorada de ti y saber que te estoy perdiendo puede conmigo- escuché ruidos extraños al otro lado del teléfono, sabía que estaba llorando y saberlo era tan.. no sé, me vine abajo- Te quiero- escuché y..colgó.'
Dejé el móvil encima de la mesita de noche y hasta entonces no me había dado cuenta de que yo también había empezado a llorar. Volvió a vibrar mi móvil y se iluminó la pantalla mostrándome la foto de fondo. Una foto de Luna y mía, en ella yo le besaba en la mejilla y ella sonreía. Esa sonrisa..pf, no había nada que no hubiese hecho por ella y no estaba dispuesto a perderla. No ahora. Cogí el teléfono y busqué su número para enviarle un mensaje.

"Yo también te necesito".

--

¿Sabéis qué? Él, para aquel entonces me necesitaba pero ya sabéis como son éstas cosas; hoy te necesitan y mañana te joden la vida o te olvidan.

Supongo que a la larga yo soy inolvidable sino él seguiría aquí y a día de hoy ya no está pero ya llegaremos a eso, aún queda mucha historia por contar, mucho amor que dar y un corazón que romper.

dimarts, 20 de maig del 2014

Solo dejaré encontrarme si me busca él.

XII


'Recuerdo que a partir de ese momento las cosas cambiaron y nunca volvieron a ser las mismas, sabía que al admitir que estaba enamorada me arriesgaba a perderlo todo pero ¿nunca habéis tenido esa necesidad de admitir delante de todo el mundo lo mucho que quieres a alguien? Me dolía seguir escondiendo lo que sentía, me dolía tener que vigilar que Denis me viese besándome con Eric, no estábamos haciendo nada malo, simplemente nos queríamos; así como ya no se quiere nadie..como dos tontos enamorados.

Sé que seguiré recordando la cara que puso Denis al saber que estaba enamorada de Eric e incluso recuerdo todos y cada uno de los consejos que me dio diciendo que me alejara de él si quería ser feliz pero, para ese entonces solo creía que la felicidad estaba al lado de él, colgada de sus labios o perdida entre sus brazos...que equivocada estaba y lo que me arrepiento de no haberle hecho caso. No hay nada que me haya dolido más que el 'te lo dije' de mi hermano, el 'te equivocaste' o el 'no era para ti y lo peor de todo es que lo sabías'. Claro que lo sabía pero no quería darme cuenta, sabía que si le perdía la que estaría perdida el resto de su vida sería yo. Que, chicos, había empezado a necesitarle tanto, a necesitarle de esa manera que sabes que no es buena, a buscarle, a mirarle, a besarle cada segundo de mi día a día para aprovechar cuando se fuera porque al irse ya me dedicaría a llorarle y a echarle en falta así como estoy haciendo ahora. Es duro no tenerle, es duro mirar hacia al lado y ver que estás sola, que no estará él para sonreírte al otro lado de la cama o que no le verás sacándote de quicio al otro lado de la mesa. O simplemente que no estará para recordarte lo mucho que te quiere..

Tendríais que verme..mi día a día es levantarme deseando tenerlo justo al otro lado de la cama, esa en la que tantas veces nos perdimos, esa que tenía las mejores vistas de toda la ciudad, esa que escondía secretos que solo ambos sabíamos. Y al girarme y ver que no está sé que es otro día de mierda que tengo que tachar del calendario..ese calendario en el que solo pasan los días por pasar porque es lo que hay, lo que toca. No quiero adelantar acontecimientos, volveremos al punto de la historia donde nos quedamos..

Admití delante de Denis que estaba enamorada y las cosas cambiaron al despertar. Sabía que era muy raro no recibir un mensaje de buenos días de Eric, que hasta ahora no había fallado ninguna mañana. Quise no darle importancia pero sabía que algo iba mal, tenía la sensación de que había metido la pata hasta el fondo porque le había prometido que no contaría nada, que me callaría la boca y que aguantaría por él y simplemente no pude. Decidí llamarle por teléfono ya que había días en los que me apetecía escuchar su voz de buena mañana, recién levantado y..no me lo cogió. ¿Alguna vez se os ha formado un nudo en la garganta que no acaba de deshacerse? ¿un nudo de esos que tarda segundos en formarse y toda una vida para pirarse? ¿sabéis de lo que os hablo? Me picaban los ojos y eso no era buena señal porque empezaba por ahí y acababa llorando como una tonta. Quise creer que todo iba bien, que solo era casualidad, que no sería nada pero me equivoqué.

Al llegar a clase no me miraba, me esquivaba la mirada, ni siquiera me buscaba para comprovar que las cosas estaban bien. No me buscaba para besarme a escondidas ni tampoco intentaba rozarme al echar de menos el contacto de mi piel. ¿Habéis notado nunca la sensación de que estáis perdiendo a alguien sin la necesidad de que esa persona te diga que se está marchando? ¿habéis notado como algo se os va de las manos cuando hace un par de horas lo tenías entre ellas?

--


Luna no paraba de buscarme con la mirada y yo aunque no lo demostrase me hundía al ver su rostro lleno de miedo e incertidumbre. Tenía la mirada perdida y yo estaba intentando no acercarme a ella y estrecharla entre mis brazos, no después de haber roto la promesa de no decir nada. No después de haber tenido la bronca que tuve por parte de su hermano. Nunca pensé que sería tan grave el enamorarse de alguien pero cuando ayer por la noche vino a buscarme a mi casa no parecía lo mismo.

"Me pareció raro que alguien picase al timbre a altas horas de la madrugada, tenía que ser urgente. Me levanté muy a mi pesar y bajé a la planta de abajo para abrir la puerta. Me sorprendí al ver a Denis. 

-¿Puedo pasar?- preguntó muy serio- Porque te juro que me está costando aguantar las ganas de pegarte una hostia.

-¿De qué vas?- pregunté sin entender.

-No- negó con la cabeza y entró él solo en casa-¿De qué coño vas tu teniendo algo con mi hermana?

-¿Cómo?- pregunté nervioso-No sé de qué me hablas.

-No te hagas el gilipollas- me miró serio- Me lo ha dicho ella.

-¿Qué?- pregunté, no podía ser, ella no podía haberle dicho nada.

-Me lo esperaba de cualquiera, tío, pero ¿de ti?

-¿Qué pasa?- le dije dándole un leve empujón- Me consideras tu mejor amigo pero no estoy hecho para estar con tu hermana ¿o qué?

-Sí, joder- admitió cabreado- Porque sé como eres con las tías, sé lo que haces con ellas; las usas y luego pasas y no quiero ser el tonto que tenga que estar consolando a mi hermana porque un gilipollas como tú juega con ella- dijo- Porque ahora la usarás para lo que te venga en gana, pasarás de ella pero luego volverás a llamarla cuando necesites un hombro en el que llorar- dijo al borde de la rabia- Eres así, tío, no quiero eso para ella.

-La quiero- admití.

-Eso dijiste con todas las anteriores, joder.

-Ésta vez es diferente.

-Siempre dices que es diferente y no lo es, a la mínima que tengas la oportunidad te vas a ir con otra.

-¿Y si eso pasa qué?- dije cabreado- Dime.

-Te partiré la cara- me dio un empujón.

-Denis será mejor que te vayas si no quieres que esto se ponga peor.

-El que va a acabar peor vas a ser tú- me señaló- Atrévete a acercarte a ella y verás.

-¿Qué vas a hacerme?- le dije- ¿Vas a impedir que me la tire o qué?- reí- Tus ganas, chaval- intentó pegarme pero le cogí el brazo- Inténtalo que verás quién acaba peor, va, atrévete- le solté el puño y me miró mal. Se dio la vuelta y cerró la puerta de un portazo."

En ese momento no sabía si estar feliz por no tener que esconderme más o si estar triste y sentirme perdido al saber que había perdido un amigo y al saber que Luna me había fallado como me prometió que no haría. Ya me habían dicho que las promesas no se cumplían pero siempre tienes la mínima esperanza de que ésta vez será diferente, que ésta vez cumplirá lo que te ha dicho pero eso nunca suele pasar. No solo te fallan sino que te rompen y te dejan roto para el resto de tu vida y quién sabe si aparecerá alguien que te arregle.

--

Le cogí del brazo en medio del pasillo y le obligé a seguirme, al principio se resistió pero al final se dio cuenta de que no ganaba nada llevándome la contraria. Al detenerme me giré y le miré. Sentía que iba a llorar, que esto no iba a acabar bien..solo tenía ganas de llegar a casa y encerrarme en la habitación.

-¿Por qué me esquivas?- le pregunté a Eric.

-¿Por qué has roto la promesa que me hiciste?

-Lo siento-le dije

-Eso no arregla nada, Luna- me dijo dejándome de mirar- Eso no arregla el hecho de que he discutido con tu hermano, de que lo he perdido- le temblaba la voz- Que aunque tu hermano sea un gilipollas en ocasiones; él ha hecho por mi lo que pocos han hecho, joder, y tú has tenido que joderlo todo.

-Te he dicho que lo siento, ¿vale?

-Pídele lo siento a un vaso roto a ver si se arregla- intentó irse pero le volví a coger del brazo.

-Eric, por favor.

-Por favor, ¿qué?

-No quiero perderte.

-Ya lo has hecho- se soltó de mi agarre y se fue.'


Le perdí y no solo a él, a día de hoy yo sigo perdida y no hay nadie que me encuentre aunque a decir verdad solo dejaría encontrarme si me busca él y parece que no va a volver.



dilluns, 5 de maig del 2014

Le prometí estar bien y aún no lo he cumplido.

XI


'Nadie en su sano juicio entendería lo mucho que llegaba a necesitarle. Cada mirada a escondidas era una caricia que deseaba darle, y no podía, joder. Lo sentía tan lejos y a la vez tan cerca. Nadie sabía lo mucho que había llegado a llorar por sentir que no lo tenía aún teniéndole. Y juré y perjuré no volver a llorar pero venía él y hundía mis planes con esa sonrisa que hacía que perdieras hasta la razón de tu mísera existencia.
¿Sabéis qué? Yo soñaba con él día tras día. Que, chicos, mi insomnio llevaba su nombre, apellidos y ese color café de sus ojos que me impedía conciliar el sueño. Y..ha pasado el tiempo y todo sigue igual, supongo que la única diferencia es que ya no le tengo. Sabía que le acabaría perdiendo. Sabía que nadie como él podía desperdiciar su vida con alguien como yo. Era demasiado bonito para ser verdad, y si lo era no podía durar para siempre. Que estamos hablando de mi vida y el siempre nunca me ha durado más que un par de cigarrillos.
Yo sólo quería tenerle a todas horas; a las seis de la mañana besándome para darme los buenos días, a las tres y media de la tarde agarrada de su mano por el parque o a las diez y treinta y siete de la noche haciendo el amor, en la cama o quizás en el sofá.

Recuerdo que la gente nunca entendía el por qué de ese miedo a perderle y, a mi solo me hacía falta ponerme delante del espejo para darles mil y un motivos por los que Eric no debería estar conmigo y, inexplicablemente él me había dicho que me quería. No podía quitarme esas dos palabras de la cabeza; que me quería, joder. No sabéis lo bonito que es que te lo digan pero a la larga supongo que me di cuenta de que todo era una puñetera mentira.
Para ese entonces solo era una estúpida niña creyendo que, el príncipe azul del que tanto me había hablado mi madre, llegaría. Ahora me arrepiento de pensar que él era el indicado cuando en realidad era el equivocado.

Cuanto daño hace el amor o, él.

__

Le había dicho que le quería, no había mentido. Esa era la única explicación lógica que encontraba al nerviosismo que me entraba cuando la veía o, ese sudor de manos, esa sonrisa de subnormal que solo una persona en toda mi vida había conseguido sacar, o esas ganas de besarle constantes o quizás tiene que ver con ese hormigueo que siento al verla, ¿esas serán las mariposas de las que tanto habla la gente? Esas cosquillitas constantes que noto en la piel después de cada beso, o al morderme el labio para aguantar las ganas de perderme en cada centímetro de su ser.
No eran normales esas ganas de besarla y hacerle saber al mundo que era mía. Tan mía como yo suyo. Aún recuerdo cuando me dijo eso, nunca había sentido la necesidad de pertenecer a alguien hasta que la conocí.

-¿Qué haces que me besas tanto?- me reí- Al fin me vas a dejar marca.

-Eso es lo que quiero- dijo separándose de mi cuello-Que por aquí hay mucha loba suelta-dijo rodeándome el cuello. Estaba sentada a horcajadas.

-¿Y?

-Que tienen que saber que eres mío.

-¿Tuyo?- reí- ¿Y si no quiero?

-Ah-río e intentó levantarse pero no la dejé-Entonces no te importara que me bese con..-le puse uno de mis dedos encima de sus labios. Se calló.

-No querrás que haya una pelea, ¿no?- negó riendo-Soy tuyo, enana.

-Y yo soy tan tuya como tú mío.

-¿Hasta cuando?- me puse serio.

-Hasta que no quieras que la que te deje marca en el cuello sea yo.

-Cariño, tu hace tiempo que dejaste marca sin necesidad de besarme.

-¿Y eso es bueno?

-No lo sé- la abracé a mi- Pero dicen que lo que deja huella no se olvida- le susurré en la oreja-Pero ya me va bien porque yo no quiero olvidarte.

-¿Ah no?- negé.

-Tampoco podría olvidarte.

Y no solo la olvidó sino que también la rompió.

__

Sonreír a la nada pensando en una tía era un síntoma clarísimo de que iba a pillarme por ella. No podía acabar así, joder, que empiezas enamorándote y te acaba doliendo como nunca antes nada te ha dolido.
Tenía el móvil en la mano, no podía dejar las manos quietas..estaba nervioso. No podía gustarme Lucía, ¿como? Eso era imposible..¿o no? Miré a Luna que se reía a mi lado.

-¿Qué es lo que te pasa?-preguntó.

-No te interesa.

-¿Sabes lo que pienso Denis?

-No pero estoy seguro de que me lo dirás.

-Pienso que estás enamorado de Lucía pero que no quieres admitirlo porque a ti esas cosas no te van. Crees que te volverás más débil y estúpido y no quieres eso. No quieres darle a ninguna tía la oportunidad de estar contigo porque no quieres pasarlo mal pero Denis, nunca te has enamorado y no has vivido las cosas buenas del amor- me sonrió- El amor puede arrasar con todo pero también puede llenarte- parecía que le temblaba la voz- Quizás no es bueno depender tanto de alguien pero vale la pena arriesgarse por lo que vale la pena tener- se levantó de mi lado-No pongas la barrera de la edad como una excusa para no arriesgarte.

-¿Y por qué crees que tengo razón? ¿por qué crees que me siento así?- pregunté nervioso. Luna nunca dejaría de sorprenderme.

-Sé que tengo razón porque te brillan los ojos al mirarla- apartó unos segundos la mirada-Y porque yo también me siento así.

-¿Así como?

-Frágil por estar enamorada y con miedo al no saber que hacer.

-¿Enamorada? ¿de quién?- la miré fijamente. Sabía que no me lo diría.

-Quizás te esté fallando pero no puedo decirle que no al amor- le temblaba la voz como si fuese a llorar.

-Eh- me acerqué a ella- Luna no digas eso, sea quien sea voy a seguir aquí.


--


-¿Aunque esa persona sea Eric?

-¿Qué?-me miró con los ojos bien abiertos.

-No quiero que me digas que me hará daño ni que en un futuro me dirás 'te lo dije', no quiero. Déjame que me equivoque yo sola.

-Luna, él no- negó con la cabeza-¿No te das cuenta de que no estás hecha para él?

-No-negé- Aquí el problema soy yo. La que no está hecha para él soy yo. Denis..¿sabes lo que es no sentirse suficiente para nadie y que llegue él y te cambie el mundo?- sentía como el nudo de la garganta se deshacía-¿Sabes lo que es despertarse y sentir que no vales nada?

-Luna..

-Él me ha hecho sentir que valgo un poco más la pena así que no me digas que él no es para mi.

-Te hará daño.

-Me merezco ser feliz- susurré.

-¿Estarás bien?- susurró-¿Lo prometes?

-Lo estaré- le miré- Lo prometo.'


Pero ya sabéis como está el mundo con las promesas y..

..esa es una de las promesas que a día de hoy aún no la he cumplido.

dissabte, 26 d’abril del 2014

Si quieres tanto a alguien no le haces el daño que él me hizo.


X


'Esa noche lo eché de menos y no fue la única. Lo peor es echarle en falta después de saber lo que se siente al dormir a su lado, para ese entonces no sabía lo que sentiría pero ahora que ya sé lo que se siente no sabéis lo mucho que necesito tenerle aquí. Me giro en la cama y no está; solo hay un hueco vacío que seguirá así porque dudo que exista alguien que pueda llenar el espacio que él ha dejado. Tampoco quiero darme la vuelta en la cama y encontrarme otros ojos que no sean los suyos, ni otra mano que me acerque a él, ni colgarme de otros labios que no tengan la misma forma que los suyos. Así tan apetecibles. Recuerdo que había noches que me despertaba a las tantas, quizás a las tres pero hubo una que eran las cuatro y cincuenta y seis, me despertó a besos. Me dijo que había tenido una pesadilla; que me perdía y al despertar había tenido miedo de no encontrarme. Ahora me río, parece que ya no tiene miedo de levantarse al lado de otra como hace pero bueno..ya tendré tiempo para contaros todo lo que pasó hasta llegar a ese punto de la historia.

Nunca le dije lo mucho que lo necesité esa noche y todas las siguientes. A veces, tenía la necesidad de llamarle y decirle que viniese, que tenía miedo y necesitaba que me sostuviera entre sus brazos. Pero también tenía miedo de que las cosas fueran tan rápido, tenía miedo de implicarme emocionalmente con él. Pero para qué mentirnos, a esas alturas ya lo había hecho. Se había metido debajo de mi piel, y no tenía pinta de pirarse de ahí, tampoco quería que lo hiciera. Aunque debo admitir que una parte de mi quería echarlo de mi vida, ¿por qué? os preguntaréis; quería decirle que se fuera, que no me quisiera porque si lo hacía, yo ya encontraría la forma de meter la pata y él se iría. Preferiría sacarlo de mi vida antes de sentir que ya era demasiado tarde..

..pero ya era tarde, al menos para mi.

Si le pedía que se fuera solo sería para oírle decir 'no pienso irme a ninguna parte'. De todas formas, eso me lo dijo millones de veces, y yo no veo que siga aquí, ¿vosotros los veis? Pero no quiero irme por las ramas con éste tema, no es que guarde rencor porque se haya pirado- que puede que también- es más nostalgia, que le echo de menos, joder.

__


Sonó el despertador, era viernes y nadie tiene ni la más remota idea de las ganas que tenía que llegase este día. Luna y yo habíamos quedado para ir al cine, y la semana se me había hecho eterna, nunca llegaba el momento de tenerla solo para mi. No era normal ni bueno ni tampoco sano tener tantas ganas de estrecharla entre mis brazos, pero tenía esa tonta necesidad de hacerlo y no soltarla. Al menos durante un tiempo, decir siempre sería demasiado. 
Me preparé para ir a clase, no quería llegar tarde. Tenía ganas de verla, cruzármela por los pasillos como cada mañana, que me sonría y que yo le guiñe el ojo sin que Denis me vea. O besarnos a escondidas en los lavabos, quizás rozarle la mano sin querer, o queriendo, cuando los pasillos estén llenos de gente. 

O quizás podía mirarla para recordar cada milímetro de ella para cuando no la tenga conmigo. 

Ese día recuerdo que no tuve la oportunidad de besarla como me hubiese gustado, tenía ganas de besarle esa sonrisa tan bonita que siempre me dedicaba. No sé qué me pasaba que cuando pensaba en ella estaba en mi mundo, tanto que Denis tuvo que darme un toque en el hombro para así bajar de mi mundo. 

-¿Qué te pasa?- preguntó.

-No- le miré- ¿Qué te pasa a ti? El que lleva esa cara de asco todo el día eres tú no yo.

-No es nada- dijo.

-Suéltalo- se pasó una mano por el pelo nervioso y me miró serio.

-Creo que me gusta Lucía- admitió y solté una carcajada.

-Hombre, por fin lo admites- dije y frunció el ceño-¿Qué?- le miré- ¿Acaso crees que la gente no se ha dado cuenta de ello?

-¿Estás de coña?

-No- me puse serio- Se te nota tanto a ti como a ella que os gustáis pero parece que no quieras nada con ella.

-No es eso.

-¿Entonces?

-Tío, que tiene la edad de mi hermana.

-¿Y qué me estás queriendo decir con eso?- me puse nervioso.

-Me tomarás por loco- confesó.

-¿Por qué dices eso?- le pasé una mano por el hombro para darle mi apoyo y se abriera a mi.

-A veces me paro a pensar y digo, ¿habrá algún tío de mi edad o incluso mayor que quiera hacerle a mi hermana todo lo que yo quiero hacerle a Lucía?- sonreí nervioso.

-Besarla, ¿quizás?- pregunté.

-Más que eso, tío. 

-Eso es normal cuando quieres a alguien- admití.

-Sí pero yo no estoy diciendo que quiera a Lucía, puede que esté pillado pero no..- se pasó una mano por el pelo- No sé, tengo demasiadas cosas en la cabeza.

-Tío- le palmeé el hombro- Arriésgate, si no lo haces puedes perder.

-Si lo hago también.

-Pero al menos lo habrás intentado- me sonrió y me guiñó el ojo, era su forma de darme las gracias- Y respecto a tu hermana..- me miró. No podía decirle la verdad- Sabes que en cualquier momento aparecerá otro tío como Toni, su ex, y puede que la enamore y la quiera.

-Pero es mi hermana pequeña, joder.

-Y Lucía es la hermana pequeña de Sergio. Éste debería matarte pero sin embargo no lo ha hecho aún sabiendo que te gusta ella- se puso serio, parecía empezar a entender la comparación que le estaba haciendo- ¿Que vas a proteger siempre a tu hermana de los tíos que se le acerquen y vas a hacer que esté sola? 

-No- admitió- Pero es que no creo que exista un chico que esté a la altura de Luna- en eso tenía razón- Y pensar que cualquier cabronazo puede partirle el corazón- negó con la cabeza- No me gusta pensarlo, los tíos de hoy en día solo piensan con la polla y no con la cabeza- parecía nervioso- Y no me digas que no.

-No te lo niego pero siempre hay excepciones- dije serio.

-Dime qué excepciones- dijo él. Pensé en mi pero ese pensamiento me lo guardé para mi. Sabía que le estaba fallando a Denis por ocultarle lo que teníamos su hermana yo, y ni siquiera sabía lo que teníamos. Solo sabía que yo la necesitaba tanto o más como ella me necesitaba a mi -¿En qué piensas?- me miró raro.

-Nada- sonreí- Solo deja que tu hermana haga lo que quiera con su vida.

-Lo intento pero últimamente la veo rara, habla mucho por teléfono, siempre dice que queda con Lucía pero no todas las veces es cierto. El otro día ví a Lucía en el centro comercial con su madre y Luna me había dicho que estaba con ella. Era mentira, tío- negó con la cabeza- Me duele que no tenga la suficiente confianza como para decirme lo que le pase y más que me mienta.

-¿No crees que si lo hace es porque tiene miedo a como vas a reaccionar?

-No voy a reaccionar de ninguna manera.

-¿No?- reí- Tú mismo has admitido más de una vez que romperías las piernas al tío que se le acercara.

-¿Y tú?- me preguntó y no entendí lo que quería decirme-¿Qué haces que la defiendes tanto?

-¿Yo?- me hice el loco.

-Al final voy a pensar que te gusta- negó riendo- No, eso es imposible. ¿Tú y mi hermana?

-Ya ves- reí.

-Tú nunca me harías algo así.

-¿Me tachas de cabrón?

-En ocasiones lo eres.

__


Le colgué el teléfono. Eric me había llamado para cancelar la salida al cine. Me metí en la cama cabreada. ¿Cómo tenía la poca vergüenza de decirme por teléfono que no íbamos a quedar sin decirme el por qué? Le colgué cabreada porque era lo que sentía, le había dejado con la palabra en la boca pero estaba harta. Un día parecía que las cosas iban bien y al siguiente lo notaba distante conmigo, como si tuviera miedo pero tío, él no es el típico tío que tiene miedo. 

Me sonó el teléfono. Leí su nombre y después de tanto insistir acabé respondiendo.

-Luna- sonó calmado- ¿Estás bien?

-¿Te miento?- tenía ganas de llorar.

-Cariño- susurró y cerré los ojos. Él no tenía ni idea de lo que esa palabra hacía en mi- Lo siento, siento haberte hablado así, estoy algo agitado. 

-¿Por qué?- pregunté.

-No importa.

-Todo lo referente a ti sí que importa así que no pienso colgar hasta que me digas que te pasa.

-Luna..-dijo.

-Eric- le reté.

-He estado hablando con tu hermano- dijo y abrí mucho los ojos.

-¿Cómo? ¿De qué? ¿Por qué?- escuché como se reía, yo y mi impaciencia, era algo natural.

-De tíos- me dijo y negué con la cabeza riendo- Él no quiere que alguien como yo esté contigo.

-¿Como sabes eso?- pregunté.

-Porque me lo ha dicho- dijo- No importa cómo pero me lo ha dicho.

-Eric..-me interrumpió.

-Le estoy fallando y es mi mejor amigo.

-¿Qué me estás queriendo decir con eso?- pregunté nerviosa.

-A veces pienso que lo mejor sería dejarlo ahora que estamos a tiempo- cerré fuertemente los ojos, no iba a llorar, no, no iba a llorar..

No llorar por un tío me lo había prometido tantas veces pero..ya era tarde, notaba como una a una iban saliendo las lágrimas, sin permiso. Cada una haciendo su camino por cada rincón de mi rostro, dejando marca pero una marca no tan permanente como sabía que alguien como él iba a dejar en mi vida.

-Luna- lo escuché decir- Pero es que luego estoy contigo y eso es lo que me hace feliz y no sé qué hacer- le temblaba la voz- Tengo miedo de no hacer lo correcto y por quererlo todo perderos a los dos.

-A mi no vas a perderme- le dije- Eric, encontraremos la forma de decirle las cosas.

-Me matará.

-Y yo te mataré a besos para compensarte- dije y sabía que le había hecho sonreír. Era fascinante saber cuando tu otra mitad estaba bien, mal o sonreía. Y yo sabía que en esos momentos estaba sonriendo al escuchar que no me iría- Eric- le llamé- No voy a obligarte a que intentes algo conmigo si no quieres.

-No me siento obligado- respondió rápidamente- Quiero estar contigo- intenté no emocionarme al oír eso pero me fue imposible- Solo si tú quieres- me dijo.

-No hay nada en este mundo que me haga más feliz que estar contigo.

Le escuché respirar profundamente al otro lado del teléfono, sonaba aliviado, como si hubiese tenido miedo a que yo le dijese que no, que no quería estar con él. Recuerdo que nos pasamos unos segundos en silencio pero cuando me dijo 'cariño' volví a poner atención a lo que me decía.

-Puede que me arrepienta de esto- me dijo pero en ese momento no lo entendí- Me gustaría tenerte delante para ver la cara que pones al decirte una cosa-le escuché reír- Me gustaría ver como te brillan los ojos al decirte esto, poder acariciarte la mejilla y besarte al decir lo que voy a decirte.

-¿Y qué vas a decirme? 

-Nada solo una cosa- se hacía esperar.

-¿El qué?

-Cariño- lo oí suspirar- Te quiero- cerré los ojos sonriendo- Puede que me arrepienta de habértelo dicho por aquí pero no podía esperar a verte para decírtelo y..-le interrumpí.

-Eric- dije.

-¿Qué?- preguntó.

-Yo también te quiero y no pienso dejar de hacerlo- sonreí.

-Yo tampoco.'


Y dejar de quererme fue lo primero que hizo, y joder, que si quieres a alguien no le haces el daño que él me hizo.