tengo la manía de empezar a contar una historia por el final y acabar con el principio; prefiero empezar por lo malo y acabar por todo lo bueno, el primer beso, las primeras miradas, el primer 'hola'. Ese que lo cambia todo en ocasiones, y eso pasó. A veces aparece alguien que en tan solo un segundo sabes que va a dejar una marca en la existencia de por vida. Estás pensando en ese alguien, ¿verdad? Hacerlo no es malo al menos no lo es si al hacerlo no duele.

dimecres, 25 de juny del 2014

Incluso habiéndole jodido la vida me salvó de nuevo.



XVI


Barcelona es muy bonita desde mi balcón pero inevitablemente se me va la vista hacía mi cama y, chicos, ver a Luna con su melena color chocolate encima de mi almohada no tiene ni punto de comparación así que, espero que nadie se atreva a hablar de paisajes bonitos si no han visto la silueta de sus curvas en su cama, cualquier loco de la velocidad como yo se moriría por circular por esas curvas sin límite de velocidad y, a veces, desearía volver a esos momentos para volver a sentir lo que era tenerla entre mis brazos, otras veces pienso que lo mejor es dejar las cosas como están y no joderle más la vida como lo hice, no se lo merece. Otras tantas la echo tanto de menos que se me olvida todo lo malo que le di y pienso que podría hacerla feliz. 

Esto no lo sabe mucha gente pero desde que no está me siento vacío y no puedo dejar de pensar que ella y yo habíamos nacido para estar juntos, que estábamos hechos el uno para el otro; yo era el adicto y ella mi dosis diaria, estaba tan enganchado que no había nada que no hubiese hecho por conseguirla y, ahora, tengo mono de ella; de sus besos, de sus te quiero susurrados bajito porque le daba vergüenza admitirlo, de ese hoyuelo en la mejilla derecha que se le marcaba al sonreír y que era tan besable..había tantas manías suyas que habían hecho que me enamorase más de ella; me encantaba ver como se mordía el labio o sacaba la lengua cuando ponía esfuerzo en algo, me encanta como ella- sin darse cuenta- se enrollaba un mechón de pelo en el dedo cuando más nerviosa estaba, adoraba incluso las miles de patadas que me daba cuando dormíamos juntos e incluso su timbre de voz que ponía cuando me chillaba enfadada. Me encantaba la forma en la que ella me quería, era..no sé, podríamos decir que diferente. Esa sería la palabra. 

Y es que, chicos, Luna tenía el poder de enamorarte con una sonrisa y destrozarte con una mirada. Podía hacerte perder los papeles del enfado o perder el norte con sus besos. Perder. Perderme con ella. Perderme sin ella. Siempre se trata de perder; la única diferencia es que antes era juntos.

Ahora quiero que volvamos unos meses atrás; allí donde aún era feliz..

'Esa tarde de un quince de diciembre, no me preguntéis que hora era porque estaba más interesado en observarla dormir entre mis brazos. Si os digo la verdad no sé cuanto tiempo me quedé acariciando su rostro mientras notaba su respiración pausada..le había prometido que me iba a quedar despierto para proteger su sueño después de tantas noches en vela por pasarlas separados. Creo que, esa tarde, desgasté sus labios como nunca lo había hecho, la había echado en falta y necesitaba recuperar el tiempo perdido y no iba a desaprovecharlo durmiendo cuando podía quedarme al otro lado de la cama mirándola. Todo el tiempo que pasamos juntos; ella era dueña de mis pensamientos de día, de mis sueños de noche y cuando la tenía entre mis brazos me quitaba el sueño porque me pasaba los minutos observándola sabiendo que llegaría el día en que otro capullo tendría la misma suerte que yo y podría verla dormir. Era inevitable que alguien como yo metiese la pata, en mi vida todo lo bueno duraba poco porque ya me encargaba yo de joderlo y pensar siquiera en la posibilidad de perderla hacía sentirme como un niño pequeño al que le quitan su juguete más preciado. 
Acaricié suavemente de nuevo su mejilla y se movió levemente haciendo que sonriera. 

-Despierta- susurré.

-Hmm..- pronunció y reí, vi como sonreía aún con los ojos cerrados- ¿Estoy soñando?- dijo con la voz ronca.

-El que sueña soy yo- susurré en su oreja y me abrazó fuertemente.

-No quiero acostumbrarme a dormir contigo- dijo seriamente en mi oreja.

-¿Por qué?- la abracé fuertemente.

-Porque las noches en las que no estés aquí te echaré en falta.

-¿Quién dice que vaya a irme?

-No creo que tus padres te dejen venir siempre- rió- Y no creo que a mi hermano le haga mucha gracia.

-Cierto- me separé de ella- Pero, cariño, es un riesgo que vale la pena correr- le aparté el pelo de la cara.

-Te quiero- susurró y vi como se le encendían las mejillas- Aún no te lo había dicho en persona.

-Aún así ya sabía que lo hacías- admití y se rió.

-¿Como estás tan seguro de que lo hacía?

-Porque no con cualquiera pones esos ojitos de tonta.

-¿Quieres que te deje un espejo y te miras?- rió.

-Bien guapo que soy- me dio un toquecito en la nariz- Tienes suerte.

-O la suerte la tienes tú- digo sonriendo.

-No sé yo- se estiró a lo largo de la cama y la miré, era preciosa. Me acarició la mejilla y se acercó a besarme levemente.

La acerqué a mi porque incluso a centímetros la sentía demasiado lejos, le rodeé la cintura y la besé como se besan dos personas que se quieren y se necesitan. Al separarme la miré fijamente y acaricié mi nariz con la suya..

-Mi niña- susurré encima de sus labios.

-¿Qué?- suspiró encima de ellos.

-No sabes la falta que me hacía encontrar a alguien como tú- acaricié suavemente su cintura, la noté temblar entre mis brazos.

-No digas esas cosas- le tembló la voz.

-¿Por qué?- apartó un segundo la mirada y vi como se mordía el labio- Eh- aparté la mano de su cadera y ahuequé su mejilla- Dime.

-No quiero que llegue el día en que eche en falta lo que me dices.

-No llegará.

-¿Por qué estás tan seguro?- volví a rodearle la cintura.

-Porque te quiero y cuando quieres algo no lo sacas de tu vida.'


Y la cagué, metí la pata hasta el fondo.
Me quedé sin lo más bonito que el mundo me había dado y desde entonces me he dado cuenta que no soy nada sin ella, es como si a París le quitas la Torre Eiffel, ¿qué tendría de bonito? Nada, absolutamente nada.

A día de hoy aún recuerdo que esa noche dormí abrazado a ella, y la abracé tan fuerte que a la mañana siguiente cuando me fui, aún olía a ella. Se había quedado impregnado el olor de su pelo y su esencia en mi piel y eso me encantaba. Esa mañana no quise irme porque sabía que ahí, a su lado, era mi sitio. Estar separado de ella aunque solo fuese unas horas era la cosa más difícil que había tenido que hacer en mi vida y después de perderla; tener que pasar un día tras otro hasta el punto de llegar a pasar meses y meses sin verla hace que todo carezca de sentido. Desde entonces no he dejado de llamarla aunque sé que ya no tiene el mismo número de teléfono, ni tampoco he dejado de intentar verla pero las cosas han cambiado desde entonces; mi vida ya no es la misma desde que metí la pata y la perdí. Meses después decidí ir a vivir solo; perdí el contacto con Denis por haber roto la promesa que le hice de no hacerle daño a su hermana. Aún recuerdo la paliza que me metió; podría haber sido peor si no hubiese sido por Luna que lo detuvo; incluso habiéndole jodido la vida me salvó de nuevo. Desde entonces no he vuelto a verla; no porque no tenga ganas sino porque sé que no estoy preparado para ello, sé que si la veo me hundiré de nuevo y me patearé el culo por ser tan capullo de haberla perdido. 

Sé que ella está bien o eso dice Lucía, dice que no ha perdido la sonrisa que tanto me gusta. Me ha dicho que ha cambiado pero que sigue siendo tan especial como siempre ha sido. Dice que está bien pero inevitablemente se me encoje el pecho y mi corazón se niega a creerla.. conozco a Luna y sé que a pesar de todo y aunque no debería, me sigue queriendo. Tanto o incluso más de lo que yo la sigo queriendo. Solo os quiero decir una cosa: vosotros no seáis tontos y si os enamoráis no perdáis a esa persona, joder, no lo seáis. No sigáis mi camino porque si lo hacéis acabaréis como yo; solo en medio de Barcelona, apreciando las vistas en mi terraza sin que la persona a la que quiero venga por detrás y me abrace por la cintura, sin que Luna me bese el hombro y se apoye en él. Sin que me susurre una noche más lo mucho que me quiere y me necesita. ¿Sabéis qué? No sabéis lo duro que es esto..

..que ya no hay Luna que ilumine mi vida y no sabéis lo que la necesito pero tranquilos: aún queda escuchar parte de la historia de amor más bonita y triste que nunca nadie más vivirá y que jamás antes había sido contada..


dimarts, 24 de juny del 2014

No hay risa, no hay vida.


XV

'Sentía que estaba perdiendo a lo más importante que jamás había tenido, no quería no tenerla, no quería tener que empezar a echarla de menos como había hecho estos días. Pensar siquiera en la posibilidad de que otro la abrazara, que otro pudiese mirarla como la miro yo desde la otra punta de la clase, que otro se llevara sus besos y fuese el dueño de su risa, me ponía enfermo. 
Nunca creí que existía la posibilidad de querer tan fuerte, pensaba que eran inventos y que el amor del que tanto hablaban no existía, hasta que apareció ella. Aparece esa persona que te sonríe y te importa bien poco si en ese momento se acaba el mundo porque no te darías ni cuenta. Esa persona que sabes que si se va, nunca volverás a ser el mismo. Ella se había ganado una gran parte de mi, había sido capaz de quedarse incluso con mis cambios de humor, mis tonterías de crío y mi orgullo; hasta ahora ninguna había sido capaz de quedarse o ir más allá que una cama y, ella, sin necesidad de tocarme; había hecho que la quisiera. 

Estaba loca y profundamente enamorado de Luna.

Puede que nunca me hubiese enamorado de verdad y quizás os preguntaréis como estoy tan seguro de que estoy enamorado pero, chicos, lo notas; sientes que es ella, que quieres compartir el resto de tu vida con esa persona y no piensas rendirte fácilmente y..ella valía mucho la pena. Era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo. 

No me importó ir a cien por hora por la carretera, no me importó la posibilidad de crear un accidente porque necesitaba verla, necesitaba saber que la seguía teniendo, que todo estaba bien, que era mía como yo iba a ser suyo para siempre. Quizás pensaréis 'que pavo más cursi' o algo por el estilo pero solo lo era con ella porque siempre he pensado que todo lo bueno que yo puedo darle sigue siendo insuficiente comparado con todo lo que llega a merecerse. 
Es fascinante como puede cambiarte la vida de un día para otro; conoces a gente que no significa absolutamente nada para ti y llega el día en el que aparece alguien que lo cambia todo y le da sentido a cosas que antes no la tenían. Eso podía ser peligroso, el hecho de que alguien tenga tanto poder sobre ti, ese poder que le permite hacerte feliz o por el contrario, destrozarte la vida pero a mi no me importa destrozármela enamorándome de ella, hay peores formas de joderse la vida pero ninguna tan bonita como ésa.

Recuerdo que ese fue el viaje en moto más largo de mi vida, quizás por las ganas que tenía de verla, no sé, solo sé que cuando llegué ni me fijé en si aparcaba bien la moto, si le había puesto el seguro, nada. Me temblaban las manos como nunca antes había visto, ni siquiera sabía qué iba a decirle. Subí las escaleras de dos en dos para llegar antes y cuando me encontré delante de la puerta cerré un segundo los ojos y dejé escapar todo el aire que había acumulado. Todo iba a ir bien, me repetía. Toqué el timbre y esperé ansioso, se escuchaba ruido dentro. Me preparé mentalmente para decirle todo lo que pensaba pero cuando abrió la puerta y la vi apoyada en ella, se me olvidó todo lo que quería decirle. ¿Os he dicho alguna vez que era preciosa? ¿que podía ponerse lo que quisiera que seguiría pensando lo mismo? Iba con el pelo recogido en una cola de caballo, tenía ojeras pero seguía siendo bonita, se le notaba más delgada y eso me cabreó. Soltó una risita al verme mirarla fijamente. 

-Hola- susurró. 

-Te quiero- respondí y me acerqué a ella. Se separó de la puerta y se escondió en mi pecho. Apoyé mi barbilla en la cima de su cabeza y la abracé como nunca antes había hecho. Necesitaba sentirla cerca y, ahí me di cuenta que ese era mi sitio favorito en todo el mundo. Notaba como sus manos se agarraban fuerte a mi camiseta y la oí llorar en mi pecho. Eso acabó conmigo. No podía verla así. Intenté separarla de mi cuerpo pero no me dejaba, no quería alejarse- Eh- le dije- Pequeña- cogí sus manos que estaban en mi espalda para así separarla- Deja que te vea- susurré. Se apartó con la cabeza agachada y con mis manos cogí con delicadeza su cara.

-Lo siento- susurró mirándome- Yo..- le limpié una lágrima que recorría su mejilla- Te he echado de menos- admitió.

-Como me entere o vea que vuelves a llorar por un capullo como yo- sonrió- Vamos a tener una charla, señorita.

-Pues dile a ese capullo que no se haga querer tanto- respondió.

-Luego le enviaré un mensaje si eso- la escuché reír- Y le diré también que es un capullo con suerte por tenerte- le acaricié las mejillas- Bonita- le dije.

-Añade también en el mensaje lo mentiroso que es- me acerqué a su frente para besarla.

-Pase lo que pase entre nosotros- me puse serio, le cogí una de sus manos- No quiero que acabes así- la miré- No quiero que dejes de comer como tu hermano me ha dicho, ni saber por él que te has pasado las noches llorando- la acerqué a mi y ésta vez me escondí yo en su hombro- Las cosas pueden ponerse difíciles pero no voy a irme a ninguna parte- le confesé- No cuando tengo todo lo que necesito delante de mis narices- le besé el hombro y vi como se lo ponía la piel de gallina, sonreí, me gustaba tener ese efecto en ella porque ella lo tenía también en mi.

-No te merezco- susurró y me separé de ella.

-No cariño, al revés, soy yo el que no te he merece-admití- He sido un tonto al ponerme así por esto, creía que tu hermano iba a pegarme y preferí huir, preferí coger el camino fácil sin tener en cuenta que a la larga sería un camino difícil porque eso significaba estar lejos de ti y..y- me puse nervioso- Lo siento, ¿vale? Siento haber permitido que esto llegara tan lejos, tendría que haber hecho las cosas de diferente manera y..y- apoyó sus manos en mi pecho.

-Eric..-dijo.

-Yo..es que, lo siento, no sé- volvió a interrumpirme.

-Eric, cálmate y cállate.

-Pero..-dije y se acercó a mis labios. Primero los rozó levemente y suspiré encima de los suyos, la había echado de menos. Puse una de mis manos en su mejilla y la besé como hacía días que no la besaba; con ansia y necesidad- Te he echado de menos- dije al separarme unos milímetros de sus labios- No vuelvas a cortarme cuando estoy hablándote- me dio un golpe en el hombro y la escuché reír.

-Empecemos de cero- me propuso con una sonrisa- Hola, soy Luna- dijo estirando su mano hacia mi.

-Hola- sonreír, le cogí la mano y la acerqué a mis labios para besarla- Soy Eric, el amor de tu vida, un placer- la escuché reír y con su mano aún cogida la acerqué a mi para besarla. 

-¿Acabas de conocerme y ya me besas?- rió encima de mis labios- Que chico tan atrevido- ésta vez reí yo y dejé de besarla.

-¿Qué voy a hacer contigo?- dije mirándola.

-¿Quererme?- asentí sonriendo- Pero eso tendrás que hacerlo cuando me atrapes- dijo y entró corriendo hacia dentro.

-No huyas de mi- reí- Sabes que voy a atraparte- la escuché reír.

-No creo, amor- dijo ella.

-Como no vengas no voy a besarte en todo lo que queda de tarde.

-No te lo crees ni tú, chaval- tenía razón, ya estaba deseando encontrarla para besarla. La encontré saltando encima de la cama y negué con la cabeza.

-Tú no te me escapas- corrí hasta ella y la cogí.

-¿No me escapo hasta cuando?

-Hasta que yo sea tan gilipollas que te saque de mi vida- la miré seriamente- Si alguna vez llego a ser tan capullo, dímelo.'

Aún recuerdo eso, era por así decirlo 'nuestro comienzo', ahí empezaba todo, borrón y cuenta nueva, un nuevo libro que escribir. Un libro que llegó a su última página, que se cerró para siempre. Un libro que solo ella y yo conocemos. 

Es muy duro, mucho. Acabé siendo un gilipollas y un cabrón como me prometí que no iba a serlo con ella. Prometí no hacerle daño y eso fue una de las primeras cosas que hice. No supe lo que tenía hasta que me quedé sin ello. ¿Sabéis lo difícil que es levantarme todas las mañanas sabiendo que no la tengo conmigo? Echo de menos despertarme y verla por mi habitación con una de mis camisetas favoritas- porque olían a ella -, echo de menos ver como sale corriendo cuando le pido que me de el beso de buenos días y yo, como un tonto, voy detrás de ella. Echo de menos verla en la cocina intentando peinarse y que se gire al notarme cerca, que me sonría. Echo de menos reírme al ver el esfuerzo enorme que hace por subirse a la encimera y tener que ayudarla, que me lo agradezca con un beso. Echo de menos que me mande a hacer el desayuno utilizando la excusa de que está cansada por la larga noche que hemos pasado juntos, echo de menos que me diga 'ayer te dejé comer de mi y si quieres seguir haciéndolo tendrás que alimentarme' decía y me sacaba la lengua y yo adoraba esos gestos de niña pequeña. Me acercaba a ella y empezaba a besarle el cuello haciéndole cosquillas y ella reía, reía tan fuerte que el pecho se me hinchaba con cada risa suya. 

Y es que, cuando te enamoras de alguien, su risa se convierte en la mejor melodía que has escuchado en toda tu vida y, no, no intentes sustituirla con las miles de canciones que escuchas ni tampoco con otra risa porque ninguna estará a la altura. Ninguna provocará lo que provocaba ese sonido y lo peor de todo es que lo sabes y, con el tiempo, la echas en falta. Era como si por cada risa de ella te dieran una dosis de vida y no sabéis lo mucho que necesito vivir.

¿Y qué me queda? Nada. Estoy cansado de tener que recordar para tenerla porque esa es la única forma de sentirla. Y, chicos, aquí me tenéis, sentado en su taburete favorito de mi cocina, fumando, solo. Antes me ponía música, me daba qué pensar pero ahora la odio..

..odio la música porque esa ya no tiene el poder de hacerme sentir vivo como lo tenía ella riendo. Y ya no está, que sin su risa ya no hay vida que valga.


dissabte, 21 de juny del 2014

Ahí está, sola y a nadie le importa.


XIV


'Para aquel entonces; el me necesitaba tanto como yo le necesitaba. Saber que existía la posibilidad de poder estar con él me hacía la persona más feliz. 

Llevábamos días sin hablarnos,
días sin sentir el sabor de sus besos o,
el tacto de sus manos en mis caderas o,
sentir su sonrisa en mi cuello y, chicos, no sabéis lo que es echar de menos a alguien hasta que ya no lo tienes. Y en estos días me había dado cuenta de lo mucho que lo iba a echar en falta si se iba. Sabía que no estaría preparada para su ausencia ni para lo que sentí en ese momento. ¿Nunca habéis tenido a alguien en vuestra vida que cuando se va deja un vacío que nadie es capaz de llenarlo? ¿alguien que te da lo que otro no es capaz de darte? Y, cuando sientes que esa persona se va, notas que el mundo se te cae encima y que no hay nadie con la suficiente fuerza para sujetarlo. Te caes, te hundes y te sientes perdida y... ese mensaje en el que me decía lo mucho que me necesitaba fue como una luz al final del túnel, como una mano amiga que te coge antes de la caída. Y para qué mentirnos, la que necesitaba más de aquí era yo, siempre soy yo y eso a la larga no te sale a cuenta porque le sigues necesitando aun sin tenerle y es muy jodido. Es jodido necesitarle cuando él ya necesita a otra sino ya me lo contaréis.

__


Sentí un par de manos en mis hombros que seguían el camino hacía mi pecho. Cogí sus manos y deposité un beso en cada palma. Me giré para verla con mi camiseta puesta y con esa sonrisa que nunca le faltaba, me encantaba.

-¿Estás bien?- susurró. Asentí- No te creo- me tumbé en la cama y le indiqué que se apoyara encima de mi pecho y ella, contenta, lo hizo.

Metí mi mano por debajo de mi camiseta y le fui acariciando lentamente la espalda.

-Tus caricias no van a hacer que me olvide del hecho que no estás bien- dijo mirándome desde mi pecho.

-No quiero preocuparte.

-Me preocupas más si no me lo dices amor- sonrió.

-¿Qué has dicho?- pregunté con cara de tonto.

-Que me preocupas más- dijo.

-No, lo otro- vi como se sonrojaba y se mordía el labio.

-Amor..-susurró.

-No sabes lo mucho que me encantas- susurré acercándome a sus labios. Noté su mano en mi nuca y como me acercaba más a ella. No sabéis lo mucho que la necesitaba cerca. Al separarme para coger aire, la miré y acaricié mi nariz con la suya- Es Luna- susurré y se rió.

-No puede ser que cortes este momento extremadamente caliente para hablarme de tu hermana- dijo y empecé a reír. La miré, ella también se reía y por esa risa no había nada que no hubiese hecho- Es broma- susurró y me acarició el pelo- Solo quería animarte un poco- le dí un beso rápido y se mordió el labio al separarme de ella, sabía que quería más- Cuéntame- suspiré y decidí hacerlo.

-He discutido con Luna, si se puede decir discutir. Está mal porque Eric le ha dejado o no sé- cerré los ojos y negué con la cabeza- Solo quiero lo mejor para ella.

-¿Y le has preguntado qué es lo mejor?- abrí los ojos y la miré, estaba seria- Quizás lo mejor para ella es estar con él, Denis, ¿qué más da lo que pase? Lo que tenga que ser será.

-Lucía, no es tan fácil- admití.

-Eres tú que lo ves todo difícil- se separó de mi pecho y me miraba apoyada en su codo- ¿No ves que solo son dos personas que se quieren y que quieren estar juntas?- me dió un toquecito en el pecho- El único miedo que tienes es que estás viendo que Luna está creciendo y no puedes con ello.

-Es mi pequeñaja- me miró mal y se giró en la cama haciéndose la enfadada. Le rodeé la cintura por detrás y le besé el cuello- ¿Celosa de que también la llame pequeñaja?

-Idiota- dijo intentando no reírse.

-¿Sabes cuál es la diferencia?- pregunté acariciándole la barriga- Que tu eres mía- susurré y la escuché reír- Y te encanta- se giró entre mis brazos y la besé lentamente, quería recordar cada cosa que viniese de ella. Me separé de ella y la miré fijamente mientras le acariciaba la mejilla- Tengo que irme.

-¿Ya?- frunció el ceño-¿Tan pronto?- vi como se mordía el labio nerviosa. Se empezó a desabrochar la camiseta y le temblaban los dedos. La cogí del mentón para que me mirase.

-Eh- le dije, intentaba evitar mi mirada- No pienses que esto se queda aquí- apartó un segundo la mirada- Que aunque no me lo digas sé lo que piensas- la cogí de la mano y hice que se acercara a mi hasta poder rodearle la cintura con mis brazos- No se va a quedar en cosa de una noche- le susurré y se mordía el labio- Lucía- me miró fijamente- No hay chica que me haya gustado tanto como me gustas tú- cogí su cara entre mis manos y la besé- Pero tengo que ir a arreglar lo que he estropeado- le dije y sonrió.

-Lo sé- me dio mi camiseta y me la puse. Vi como cogía la sábana y se tapaba con ella mientras yo me vestía. Al acabar me acerqué de nuevo a sus labios y la besé lentamente.

-Ya te estoy echando de menos- le besé la frente y cogí mi cartera y mi móvil.

-Denis- susurró desde la cama cuando ya estaba en la puerta, me giré.

-¿Qué?

-Que tú también- me dijo y no le entendí- Que tú también eres el chico que me ha gustado como ningún otro ha conseguido- le guiñé el ojo y me fui de ahí feliz. Luna tenía razón, no hay nada malo en enamorarse y, joder, no sabéis cuánto la quería. 

__


Salí de casa con el casco de la moto en la mano, necesitaba verla. No sabéis cuánto la había echado de menos estos días; parecía que todo me recordaba a ella y no me importaban las consecuencias, ya no me importaba nada más que ella. 
Estaba llegando al aparcamiento cuando escuché el sonido familiar de una moto pero no le hice caso. No quería discutir de nuevo, estaba cansado pero el mundo estaba en mi contra como muchas otras veces. Escuché que me llamaba e intenté pasar de él pero no pude cuando le sentí justo detrás.

-Estás sordo, ¿o qué?- me dijo- Eric te estoy hablando.

-Denis por si no lo notas estoy pasando de ti.

-Es importante- dijo.

-También es importante a donde voy- me agarró del brazo.

-¿Vas a verla?- preguntó.

-Trata de impedírmelo si quieres- le miré y suspiró. Cerró los ojos y no sabía que le pasaba, nunca le había visto con tantas ojeras, estaba cambiado. Miré inconscientemente sus manos y vi sus nudillos rojos-¿Qué coño te has hecho?- me acerqué a él pero no me dejó tocarle.

-Nada que no haya hecho antes- dijo sin mirarme- Lo siento, ¿vale?- le miré sin entender- Me he equivocado y lo he jodido todo con Luna- le temblaban las manos- Quiere estar contigo y yo no voy a impedirlo- le miré, no podía creerlo.

-¿Estás de coña?- pregunté intentando aguantarme ésta felicidad que sentía.

-No- sonrió- Pero como le hagas daño te rompo las pelotas- me reí y él empezó a reírse.

-No te daré ese privilegio.

-Más te vale- me miró y me dio una palmadita en el hombro- Te he echado de menos- me dijo y le guiñé el ojo.

-Ya tienes a tu mejor amigo de vuelta- me acerqué a él para abrazarle.

-Bueno, ya- se separó rápidamente- Dejemos el sentimentalismo a un lado a ver si nos van a tomar por lo que no somos.

-Cariño- dije poniendo voz de tía- No niegues que te mueres por mis encantos.

-Más te gustaría pero no te llamas Lucía- reí.

-Tienes cosas que contarme- le dije.

-Y tú a mi- me dijo- Pero ahora vete.

-¿Me estás echando?

-No- respondió- Solo quiero que vayas a ver a Luna y la hagas feliz, te está esperando.

-Entonces no voy a hacerla esperar- me sonrió y me subí en la moto. Antes de ponerme el casco le miré fijamente- Denis- dije y me miró- La quiero y no voy a hacerle daño- me prometí en silencio.'


Una promesa que a día de hoy está más que rota, así como se rompió la Luna aquel día, y mírala, ahí está, sola y a nadie le importa.


dimarts, 10 de juny del 2014

La Luna había dejado de brillar desde hacía días y a nadie parecía importarle.

XIII


Pensaba que se me acabarían las lágrimas para él..supongo que me equivocaba al pensar así. De nada servían las sonrisas que hasta ahora me había dado porque ya se había ido, me había dejado tirada como me prometió que no haría.


¿Sabéis lo que es sentirse vacía? ¿sentir como si os faltase algo? ¿sentir que te falta el aire y no puedes respirar? ¿sentir que nunca más volverás a ser la misma si le pierdes? Para ese entonces lo daba todo por perdido, sabía que no volvería a tenerlo conmigo si me rendía. 
Le llamaba y él hacía como si nada. Estaba cansada de decirle a su buzón de voz lo mucho que le quería y le necesitaba..estaba harta de todo esto; harta de perder algo que me daba la vida. Cansada de meter la pata antes de tiempo como siempre me pasaba.


No podía haberle perdido sin ni siquiera demostrarle lo mucho que le quería pero así había sido. Si os soy sincera eso que sentí en ese momento se intensificó por mil mucho tiempo después cuando lo perdí para siempre. Siempre es mucho tiempo. Y yo soy incapaz de olvidar tantas cosas, su sonrisa, el tacto de su piel con la mía..que, chicos, Barcelona puede ser muy bonita pero la vista de su espalda desde el otro lado de mi cama, le supera.
Y a día de hoy le sigo echando de menos.

Recuerdo que le llamaba constantemente, y odiaba ver como él me colgaba, como se negaba a contestar mis mensajes. Me sentía tan sola y perdida en esos momentos.

Y es que, la Luna había dejado de brillar desde hacía días y a nadie parecía importarle.


--


Odiaba verla así. La veía entrar y salir de su habitación. Desaparecía por la puerta con una sonrisa y segundos después escuchaba como rompía a llorar. Aunque intentase llorar en silencio yo la oía. Sabía que las cosas no iban bien, parecía que su felicidad de estos últimos días había desaparecido como si nada. Tenía la sensación que yo era el culpable y pensar que Luna lloraba por mi hacía que se me cayera el alma al suelo. Había intentado por encima de todo hablar con ella pero no se dejaba ayudar. Odiaba que fuese tan cabezona. Fui hasta la puerta de su habitación y piqué.

-Luna-escuché ruido al otro lado de la puerta-¿Estás bien?- pregunté y como siempre no recibía respuesta-Luna-volví a repetir-Solo quiero saber que es lo que pasa.

-Nada-oí.

-No parece que no sea nada.

-Déjame en paz Denis, ¿quieres?- la oí decir-Estoy harta de que me jodas la vida.

Cerré los ojos al oír eso. Me dolía.

-Luna, ábreme.

-No-le temblaba la voz-Estoy harta de tener que hacer lo que me digas, de tener que dejar de hacer cosas para no herirte a ti aunque eso me haga daño a mi.

-Luna-me interrumpió.

-No quieras ser como papá- mentiría si dijera que no tenía ganas de llorar-Crees saber lo que es mejor para mi y no lo sabes. Si papá estuviese aquí querría lo mejor para mi y parece que tú no lo quieres.

-Eso no es verdad.

Escuché pasos y hacia la puerta y me aparté de ella. Al otro lado no estaba mi Luna, no la que yo conocía. Veía marcas de haber llorado, ni rastro de su sonrisa. Nada..parecía tan pequeña y frágil.

-Si estás así por Eric..quería evitar que pasara esto. Por eso te advertí que tenías que acabar con esto.

-No te metas en esto.

-Tengo derecho.

-No-me gritó- No lo tienes- le temblaba de nuevo la voz-Si estoy así es por tu culpa.

-Yo no he hecho nada.

-Prefiere tenerte a ti en su vida que a mi-susurró.

-¿Qué?-no la entendía.

-Eric, no me habla ni responde a mis llamadas desde que mi fantástico hermano-irónicamente hablando- le echó la bronca por estar conmigo- vi como empezaba a llorar-Puede que yo no cumpliese la promesa pero, joder, ¿tanto te molesta que él logre hacerme feliz? ¿es que no quieres que yo sea feliz o qué?- intenté acercarme pero se apartó-No sabes lo jodido que es saberse su contestador de teléfono de memoria porque esa es la única forma de oír su voz.

-Luna, yo..

-¿Tú, qué?

-Lo siento.

-¿Que lo sientes? ¿sabes qué, hermanito?- me dió un golpe en el hombro-Eso no va a hacer que vuelva y mucho menos me va a devolver el tiempo que he perdido llorándole pero me alegro que lo sientas, solo espero que te sientas como una mierda al saber que por tu culpa estoy jodida, por ti y no por Eric.


--


Era el sexto mensaje de texto que recibía.

"por favor, necesito hablar contigo. Te necesito."

Sabía que ese mensaje lo había escrito llorando. La mayoría de veces que Luna me decía que me necesitaba lo hacía llorando porque siempre me necesitaba cuando estaba perdida, cuando no podía más. Ella creía que a mi lado el dolor dolía menos.. y para qué engañarnos, yo también lo pensaba.

Vibró de nuevo el teléfono; ésta vez parecía ser un mensaje de voz. Sabía que si le oía diciendo que me necesitaba, me recorrería la distancia necesaria hasta tenerla entre mis brazos y decirle que todo iba a estar bien. Jugué con mi móvil sin saber que hacer. Suspiré y abrí el mensaje. Me acerqué el teléfono a la oreja y cerré los ojos. No sabía si estaba preparado.

"No sé por donde empezar-oí que decía-Sé que he metido la pata. Tendría que haber esperado a que pasara un poco el tiempo porque ni siquiera sabemos si dentro de dos meses seguiremos con esto-ese también era mi mayor miedo, la única diferencia es que yo no era como Luna, yo no era capaz de admitir que tenía miedo a perderla-Solo sé que te necesito-le tembló la voz-Te necesito como ya nadie se necesita y puede que haya hecho las cosas mal pero no sabes lo mucho que me duele que tu prefieras irte. Me duele que hayas preferido coger la vía fácil y seguir tu vida sin mi pero yo no puedo. Puede que sea pronto y esté metiendo la pata pero..-la oí suspirar-Estoy irremediablemente enamorada de ti y saber que te estoy perdiendo puede conmigo- escuché ruidos extraños al otro lado del teléfono, sabía que estaba llorando y saberlo era tan.. no sé, me vine abajo- Te quiero- escuché y..colgó.'
Dejé el móvil encima de la mesita de noche y hasta entonces no me había dado cuenta de que yo también había empezado a llorar. Volvió a vibrar mi móvil y se iluminó la pantalla mostrándome la foto de fondo. Una foto de Luna y mía, en ella yo le besaba en la mejilla y ella sonreía. Esa sonrisa..pf, no había nada que no hubiese hecho por ella y no estaba dispuesto a perderla. No ahora. Cogí el teléfono y busqué su número para enviarle un mensaje.

"Yo también te necesito".

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¿Sabéis qué? Él, para aquel entonces me necesitaba pero ya sabéis como son éstas cosas; hoy te necesitan y mañana te joden la vida o te olvidan.

Supongo que a la larga yo soy inolvidable sino él seguiría aquí y a día de hoy ya no está pero ya llegaremos a eso, aún queda mucha historia por contar, mucho amor que dar y un corazón que romper.